sábado, 23 de agosto de 2014

- Centenario de la épica de Otto von der Linde -



100 años, un centario, un siglo. Hay muchas formas de contar el tiempo transcurrido por la gesta heroica de Otto von der Linde, héroe alemán de la Primera Guerra Mundial, y héroe al que he admirado casi con devoción religiosa desde hace ya 5 largos años.

Como divulgador militar especializado en la vida de héroes de la Primera y Segunda Mundial he escrito y me he acercado a la vida de muchos de soldados, pero el que más me impactó y me emocionó fue Otto von der Linde. Hoy, 24 de agosto de 2014 se cumplen 100 años de su gesta héroica... y es motivo de celebración en este blog de héroes de guerra.

Acompañanos en el recorrido vital de este impresionante oficial, con datos proporcionados por su hijo y nieto y familiares, en exclusiva, aquí en vuestro blog favorito, en Héroes de Guerra... pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:


- Otto von der Linde después de recibir la Pour le Mérite -

Von Der Linde, Otto, nació el 13 de enero de 1892 en Regenwalde, en la región alemana de la Pomerania (actual Polonia). Su nacimiento marcaría un antes y un después en la historia de la famosa Pour le Mérite pues sería el primer oficial de baja graduación en recibir la medalla más importante del Imperio Alemán. Desafortunadamente su biografía y su interesantísima gesta heroica han caído en el más absoluto de los olvidos. 

Una vez más, tras una profunda labor de investigación, hemos conseguido plasmar en papel la que es la biografía más completa de este héroe jamás escrita en todo el mundo, tal y como pasó con otros héroes abandonados por su nación y posteriormente rescatados del olvido por los autores de esta obra.

Nació en el seno de una importante familia acomodada, pues su padre, Rudolf von der Linde, era juez, además de miembro de la nobleza prusiana. Tras una feliz infancia y ser un excelente estudiante, comenzó a estudiar derecho en la Universidad para seguir los pasos de su padre, aunque muy pronto abandonó los estudios y se presentó voluntario en el ejército. 

Tras alistarse y dada su formación universitaria, realizó un curso de adiestramiento para convertirse en Oficial del ejército imperial en 1913. Tras terminar su formación en la Escuela de Guerra de Dresde, se unió al 5º Regimiento de Guardias a Pie el 18 de agosto de 1913. Su unidad (la Garde-Regiment zu Fuß en alemán) fue enviada al Frente Occidental nada más empezar la Gran Guerra, por lo que las primeras acciones bélicas del joven Otto ocurrirían en Bélgica y Francia.  


- Rara postal de época en la que aparece Otto von der Linde -
- Colección particular de José A. Márquez -


Su unidad avanzó con el resto de ejércitos alemanes hacia Bélgica con una idea clara, atravesar el país para llegar a tierras galas en el menor tiempo posible.  Los belgas lo sabían y estaban preparados para ello. Los flamencos había construido una larga fila de fortalezas desde finales del Siglo XIX para defender el norte y el centro de su país, mediante una gran cantidad de estas gigantescas estructuras, atiborradas de hombres, comida y municiones. Las tropas alemanas, avanzaron hacia Namur y hacia su línea de defensa compuesta por 12 grandes fortificaciones. Una de ellas era el Fort de Malonne.

El Fuerte de Malonne se encuentra a casi 5 kilómetros al suroeste de Namur. La fortaleza está construida con conglomerado de cemento y se encuentra rodeada por un foso de 6 metros de profundidad y 8 de largo. El foso se encontraba defendido por cañones de 57 milímetros, y en el centro de la fortaleza era donde se concentraba la mayor potencia de fuego de la misma, en otra sólida estructura de cemento gris.  
Muchos de las comodidades y necesidades de los hombres (letrinas, duchas, cocinas…) se encontraban fuera del propio fuerte, en edificios exteriores de su retaguardia, la cual era menos fortificada que la parte frontal de la inexpugnable fortaleza.  El fuerte disponía de una torreta giratoria con un cañón de 210 milímetros, de otra torreta con dos cañones dobles de 150 milímetros, y otras 2 torretas con piezas de  120 milímetros que podían disparar a unidades enemigas lejanas con gran seguridad. Luego tenía tres torretas con ametralladoras de 57 milímetros, una torre de observación con un deflector, y 6 ametralladoras de 57 milímetros en posiciones fortificadas, además de dos cañones móviles que podían situarse en uno u otro lugar según la necesidad del momento.  



El 24 de agosto de 1914, la unidad de von der Linde no pudo continuar avanzando pese a todos los intentos posibles. Una poderosa fortaleza se alzaba en medio de su camino: Fort Malonne. Las bajas alemanas comenzaron a ser cuantiosas y un estudio del terreno hizo llegar a la conclusión a los oficiales del Estado Mayor que un ataque desde la retaguardia de la fortaleza atestada de hombres belgas (entre 500 y 3.000 según las fuentes) podía ser tomada con pocos hombres con un ataque contundente de armas ligeras y granadas. Von der Linde, en la reunión de oficiales escuchó esta información y  se ofreció voluntario liderar a un grupo de sus hombres para tomar aquella fortaleza. Solamente dispondría de una única oportunidad, dado que en caso contrario, los belgas reforzarían su retaguardia, llevarían allí sus piezas móviles y ya resultaría realmente difícil conquistarla. Von der Linde fue a su unidad compuesta por muchachos en su mayoría. Pidió voluntarios. Muchos habían luchado el día anterior contra aquella fortaleza y tenían miedo... otros muchos habían muerto ese mismo día... aquello era una locura. Finalmente, de toda la unidad del intrépido teniente solamente 4 de sus hombres se presentaron voluntarios para aquella misión suicida.
Con las primeras luces de aquel 24 de agosto, avanzaron hacia la retaguardia enemiga. Informó a sus hombres que era un todo o nada. Iban a cruzar su Rubricón particular. Tras una breve frase de Von der Linde: "La suerte está echada", los 5 hombres avanzaron en completo silencio hasta la retaguardia enemiga que no estaba muy guarnecida. Decenas de hombres, una ametralladora y alguna pieza móvil, pero esta no contaba en ese momento con su dotación. Von der Linde repartió a sus hombres como pudo. 2 asaltarían a los hombres allí establecidos, y los otros dos junto con él tratarían de tomar la ametralladora enemiga. A un grito de su teniente, los hombres se movieron como uno solo. Los objetivos eran claros. Tras varios minutos, varias explosiones de granadas y tiros, los belgas estaban en retirada tras sufrir fuertes bajas contra lo que pensaban era un ataque coordinado de cientos de soldados enemigos. Los alemanes avanzaron lo más rápido que pudieron para impedir reacción belga alguna y se hicieron con una ametralladora que comenzó a destrozar la retaguardia flamenca. Los cientos de soldados belgas poco o nada hicieron por frenar el avance de esa "fuerza temible" que causaba decenas de muertos y heridos en sus filas. 

- Momento en la que los belgas huyen del fuerte y el coronel belga se rinde a Otto von der Linde -
- Colección particular de José A. Márquez -


Ante la sorpresa y los mensajes que recibió el oficial al mando de la fortaleza, decidió rendir la plaza inmediatamente, pues la retaguardia había sido tomada y sus formidables defensas ya no servirían de nada. La sorpresa de Von der Linde fue mayúscula cuando aparecieron varios defensores portando una bandera blanca, exigiendo hablar con el oficial al mando de la avanzadilla alemana. El teniente germano ordenó a sus hombres permanecer en sus puestos, y pensando que era una estratagema se incorporó y se acercó, ametralladora en mano. Se entrevistó con el oficial enemigo y efectivamente, le confirmó que la inexpugnable fortaleza, se rendía. ¡Aquello si que era una gran noticia! Von der Linde ordenó a los belgas ondear en ese momento la bandera alemana dentro del fortín, pero los belgas respondieron: 

«Somos belgas, no alemanes. No tenemos banderas alemanas»

Linde regresó rápidamente con sus hombres, y la incredulidad de los mismos era más que patente. ¿Qué los belgas se rinden? Hubo vítores entre los 4 alemanes que aún vigilaban la retaguardia, y el sable del oficial enemigo que portaba Von der Linde confirmaba, que efectivamente, el fuerte iba a deponer las armas. Pero… ¿Cómo hacer ondear una bandera alemana para que las fuerzas germanas avanzaran para tomar la fortaleza enemiga antes de que se dieran cuenta que en su retaguardia solamente había 4 hombres? En ese momento, Von der Linde optó por crear una bandera "improvisada". Cogió un palo y colgó en ella una camisa blanca, un abrigo negro y un par de pantalones rojos… ¡ya tenían su bandera! Von der Linde regresó a la fortaleza belga y con aquel palo con ropa se presentó a los belgas. Los flamencos, ante la insistencia del joven oficial, hicieron descender la bandera de su país, e instantes después la bandera de la camisa, el abrigo y los pantalones ondeaba orgullosa al viento. 

- Original de la portada de la revista de arte Jugend de Septiembre de 1914 -
- Colección particular de José A. Márquez -


¡¡La fortaleza había sido tomada por tropas alemanas!! Las fuerzas germanas avanzaron y se encontraron con cientos de prisioneros de guerra que comenzaron a salir del fuerte… escoltados solamente por 4 hombres y von der Linde. No se sabe hoy día el número exacto de muertos y heridos que causó el ataque sorpresa de von der Linde y de sus 4 compañeros, aunque muy seguramente fue de varias decenas de hombres. 

El número de prisioneros tampoco ha sobrevivido a nuestros días, aunque se habla de "cientos de hombres". Los propios historiadores flamencos echaron tierra sobre el asunto, tratando de olvidar aquella vergonzosa derrota producida por 4 hombres y un aguerrido teniente, una derrota que hoy día no recoge ningún libro de historia belga. La derrota de las fuerzas belgas y la toma de Fort Malonne sería comparable a la toma de Eben Emael, la mayor fortaleza belga capturada en un ataque sorpresa durante la 2ª Guerra Mundial con un puñado de hombres. El Kaiser oyó de esta historia, y no daba crédito ante lo sucedido. Tras oír de primera mano lo acontecido en el fuerte quedó totalmente impresionado. Tanto, que el 18 de septiembre de 1914, von der Linde era condecorado con la Pour le Mérite. Tenía 26 años y era el 5º oficial en recibir la famosa medalla.

- Celebración de las tropas alemanas con las piezas enemigas capturas en Fort Malonne -
- Colección particular de José A. Márquez -


Aquellos voluntarios que le acompañaron también recibieron sus correspondientes condecoraciones: la Cruz de Hierro de 2ª Clase y Primera en un mismo acto. Un poco más tarde, el teniente von der Linde, fue nombrado Comandante del regimiento número 19 de Dragoneros, y mandado al Frente Oriental a luchar contra los rusos. Parece ser que fue herido de gran gravedad durante su estancia en el frente ruso, y pasó la mayor parte del resto de la guerra en un hospital de campaña, por lo que no pudo brillar nuevamente como héroe y no disfrutó de ascensos pese a su gran heroísmo. Una vez reestablecido se le asignó a un batallón de telégrafos en la reserva, es decir, alejado del frente. Finalizó la guerra en aquel regimiento. Continuó en el ejército tras la 1ª Guerra Mundial y el 10 de marzo de 1920 era ascendido a Oberleutnant, aunque ese mismo mes (el 31 de marzo) se vio obligado a abandonar las fuerzas armadas por los recortes impuestos por los aliados.

Decidió comprarse una pequeña granja y dedicarse a la agricultura tras contraer matrimonio con Gisela von Oertzen en 1922. El matrimonio compró finalmente una finca en Pomerania.  Su tranquilidad terminó con el alzamiento del régimen nazi, pues fue nuevamente incorporado a la reserva del ejército en 1930, aunque poco después de forma activa, sirviendo como oficial de Infantería con el Regimiento 5º de la 92ª División de Infantería el 1 de agosto de 1939. En ese año ya había conseguido 2 ascensos (Capitán el 1 de abril de 1936, y mayor el 1 de febrero de 1938).

Posteriormente comandó el 258º regimiento de la 5ª División de Infantería y posteriormente el 654º regimiento de Granaderos, por lo que también participaría en la 2ª Guerra Mundial consiguiendo la Cruz de Hierro de 2ª y 1ª Clase, además de ser ascendido a Teniente Coronel de la Reserva el 1 de abril de 1941 y a Coronel de la Reserva el 1 de marzo de 1943. Luchando contra los aliados, se rindió a estos en mayo de 1945. Debido a su historial impoluto fue liberado el 1 de octubre de ese mismo año. 

Expulsado de su Pomerania natal, se retiró a vivir cerca de Goslar y tuvo que dedicarse a realizar cualquier trabajo que le ofrecieran para no morirse de hambre. Tras la pronta muerte de su esposa en los años 60, se trasladó a vivir cerca de Viena. En esos años se dedicaría a escribir artículos sobre caza, además de publicar varios libros sobre la misma temática que se convirtieron en best-seller. Este tranquilo caballero, pero impresionante héroe, murió de causas naturales el 23 de mayo de 1984 en Wienhausen, en el distrito de Celle.

- Mañana datos adicionales de la 
Biografía de Otto von der Linde y otras sorpresas -

viernes, 22 de agosto de 2014

- Especial: La muerte de Hitler (Parte I)

Estimados amigos,

     Hoy hablaré de un tema que ha dado mucho para hablar y que ha hecho verter rios de tinta en multitud de libros especializados: ¿Sobrevivió Hitler a la 2ª Guerra Mundial?   Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:

- Mi página de Facebook.

    

Adolf Hitler, Führer de Alemania, amo y señor de los destinos de millones de personas, y responsable de la 2ª Guerra Mundial. 55 millones de muertos (o más cifras según las fuentes que utilizemos). ¿Sobrevivió Hitler a la 2ª Guerra Mundial?

Multitud de libros se han escrito sobre Adolf Hitler y su final en el Führerbunker. Incluyo yo me aventuré a escribir uno en solitario, libro que por cierto considero mi obra más importante hasta el momento, El Búnker del Führer. En dicha obra hablo de los pormenores del Búnker de Hitler donde pasaría sus últimos momentos y donde se dirigió al Reich agonizante de los 1.000 años. Incluso el contenido del libro sirvió para un especial que apareció en una revista inglesa:

Aquí podéis ver algunas entradas que dediqué al Führerbunker:

- Los últimos días de Adolf Hitler.
- Secretos Olvidados del Führerbunker, La muerte de Rochus Misch.
- Los hijos de Goebbels.

Pero regresando a Adolf Hitler, ¿sobrevivió a la 2ª Guerra Mundial? Cualquier historiador "serio", es decir, no heterodoxo, aquellos que seguimos la corriente tradicional como es mi caso os dirá que Adolf Hitler murió sin lugar a dudas en el búnker, suicidándose junto con su esposa Eva Hitler (Braun de soltera).

Ahora bien, ¿existen realmente pruebas de la muerte de Adolf Hitler? La respuesta es sí. Pero obviamente estas pruebas son descartadas por los historiadores heterodoxos y por los periodistas "vende libros" que no les interesa la verdad histórica del personaje, sino la posibilidad de que Hitler no muriera entre los escombros de su búnker. Algunos se basan en determinados documentos del FBI desclasificados recientemente en los que se aseguraba que Adolf Hitler llegó sano y salvo a Argentina u a otro país sudamericano y que allí falleció plácidamente.

Pero... ¿qué pasa con las pruebas de su muerte? ¿Qué hay de los expertos que han asegurado que Adolf Hitler murió en el búnker? Recientemente hubo un estudio sobre el supuesto cráneo de Hitler que se había guardado durante muchos años, descubriéndose que era realmente el de una mujer. Pero las muestras de sangre supuestamente recogidas del sofá en el que se suicidó Adolf Hitler eran de hombre, pero es un hecho, una prueba, que fue ignorada para centrarse en que el cráneo, era de mujer. ¡Claro, importan mucho más las pruebas que derriben la versión "oficial" que las que la apoyan!

Podría extenderme mucho más sobre el asunto, pero será algo que trataré en diversas entradas en las que iré exponiendo punto por punto porque Hitler murió en el búnker.

    

miércoles, 20 de agosto de 2014

- Otto Carius y la carne congelada -

Estimados amigos,

     Hoy conmemoramos uno de los hechos importantes en la biografía de uno de los tanquistas aún vivos más famosos de todos los tiempos, Otto Carius.   Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:


- Otto Carius sujetando la Cruz de Caballero con Hojas de Roble -


     Hoy, 20 de agosto pero de hace 72 años, Otto Carius era condecorado con la Medalla del Frente del Este, conocida entre los soldados como la Medalla de la Carne Congelada, es decir en 1942. Se informa en multitud de lugares que Carius recibió dicha condecoración el 20 de agosto de 1941, pero teniendo en cuenta que la condecoración nace como tal el 26 de mayo de 1942... ¡difícilmente iba a recibir una condecoración que aún ni siquiera existía! (errores habituales en la inutil wikipedia). 

     ¿Le prestó atención Otto Carius a dicha condecoración? Un NO rotundo, y de hecho, ni siquiera la menciona en sus memorias o en la entrevista que le realicé el año pasado. Para él y sus compañeros la medalla  era un recordatorio del primer frio invierno en Rusia, cuando aún era cargador de tanque, de un  Panzer 38 (t), antes de ser oficial al mando de un poderoso Tiger I. 

- La famosa "Carne Congelada" -

      ¿Realmente tenía tan mala fama entre los soldados alemanes? Cariñosamente bautizaron a esta medalla, la Medalla del Frente del Este (Winterschlacht Im Osten en alemán)  con el nombre de carne congelada, y fue entregada a cientos de miles de soldados alemanes y de otras nacionalidades que participaron en la invasión de Rusia, así como al personal civil que participó en dicha operación.

     La medalla se podía ganar por varios motivos:

- 15 días de combates en el Frente del Este.
- 60 días destinados en en Frente del Este.
- Herido en combate en el Frente del Este.
- A título póstumo.
- O por recibir heridas a causa del intenso frío (motivo principal el cual también se la pasó a llamar "Carne Congelada").

     Se llegaron a otorgar cerca de unas tres millones, por lo que es también motivo por el cual los propios soldados no le dieran demasiada importancia. Hoy en día esta medalla tiene un precio que oscila entre los 30 y 60 euros entre los coleccionistas, siendo una de las más fáciles de conseguir.


jueves, 7 de agosto de 2014

Anécdotas legendarias II: Otto Skorzeny y los misiles V-1 pilotadas

Hola amigos,

     Regresamos de nuevo con una nueva anécdota relacionada con héroe legendario, en esta ocasión con Otto Skorzeny y los misiles guiados V-1, los primeros misiles de la Historia.

El autor de este blog.

     Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:

- Mi cuenta de Twitter.
- Mi página de Facebook.

     
                                           - El protagonista de nuestra historia de hoy -


    Otto Skorzeny, conocido por los aliados como "El hombre más peligroso de Europa", fue jefe de operaciones especiales de las Waffen-SS, y entre otros éxtiso se le reconoce la liberación de Mussolini entre otras operaciones. 

     Antes de que Otto Skorzeny acabará ocupando tal posición había estudiando ingeniería en la Universidad. Corría allá el año de 1944 y los alemanes perdían la guerra de forma clara en todos los frentes. Era el momento de que la inventiva de las "armas milagrosas" pudieran salvar a Alemania del desastre.

     En esta situación Otto Skorzeny supó de los misiles V-1 que comenzaban a aterrorizar a los londinenses, aunque también podían ser utilizadas para otros objetivos, aunque su principal defecto era su escasa puntería. Corto ni perezoso Skorzeny se colocó delante de su mesa de trabajo y comenzó a pensar en una solución: ¿Por qué no poner a un piloto encima del V-1 que guiará al misil y luego se lanzara en paracaidas cuando estuviera cerca de su objetivo? Skorzeny se puso a trabajar en el proyecto e incorporó unos rudimentarios controles para manejar el misil V-1 guiado. Ante tal situación movió sus contactos y finalmente el proyecto alocado del coronel de las Waffen-SS tuvo la luz verde.

     ¡Era una locura! ¿Os imaginaís ir montado en uno del vídeo de más abajo? Yo desde luego hubiera pagado por ver el prototipo.



     Se construyó un primer prototipo y todo estaba listo en uno de los muchos campos de vuelos experimentales de la Luftwaffe. El piloto se subió en la cabina improvisada encima del misil y comenzó a volar... y como os podéis imaginar el piloto no se pudo hacer con los mandos... y se estrelló.

     Parecía que definitivamente el proyecto iba a ser cancelado, hasta que hizo aparición en escena Hanna Reistsch, la piloto de pruebas más famosa de Alemania... la favorita de Hitler. Y ella dijo que podía hacerse cambio con los mandos del "prototipo". Según su experiencia, el primer piloto se había estrellado porque seguramente no estaba acostumbrado a manejar aviones a tan altas velocidades. Skorzeny se negó en completo a construir un segundo prototipo...

- La piloto de pruebas más famosa de la Alemania del III Reich -

     ¿Pero es qué Skorzeny no creía en su proyecto? Claro que sí, el problema era la piloto que se había ofrecido llevar a cabo tal alocado vuelo de pruebas... ¡¡la piloto de pruebas favorita de Hitler!! Skorzeny no quería ni oír hablar de la idea. Pero la insistencia de Reistch convenció a Skorzeny... ¡¡con la condición que no se informaría a Hitler de que Reitsch realizaría tan peligrosa prueba!!

     ¿Y qué creeís que pasó en la Segunda Prueba? La pequeña piloto no solamente demostró que se podía manejar el V-1, sino que además... ¡¡aterrizó con él!! Por supuesto la idea cayó en el saco roto y fue desechada por falta de dinero. ¿Os imagináis V-1 pilotadas? Hubiera sido algo digno de ver.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Anécdotas Legendarias: El taciturno héroe devorador de Leche

Hola amigos,

     Regresamos a la carga después de más de un mes sin escribir ni una sola palabra en el blog, todo debido a mi nueva hospitalización que me ha tenido lejos de mi blog. Ya perfectamente recuperado volvemos a la carga con la historia del héroe más grande e impresionante de la 2ª Guerra Mundial del ejército alemán del que aún, curiosamente, aún no hemos publicado ni una sola línea en este blog. Nos referimos, por supuesto a Hans Ulrich Rudel, el único ganador de la Cruz de Caballeros con Hojas de Robe Doradas, Espadas y Diamantes.

El autor de este blog.

     Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:

- Mi cuenta de Twitter.
- Mi página de Facebook.

Hans Ulrich Rudel

     La historia y leyenda de Hans Ulrich Rudel está llena de anécdotas y datos realmente curiosos. Un piloto taciturno, poco amigo de la fiesta y del alcohol. Ya en la academia de pilotos quisó ser piloto de caza como todos los jovenes alemanes que pasaban a engrosar las filas de la Lüftwaffe, pero lamentablemente no fue así.

     Acabaría siendo piloto de reconocimiento y su trabajo y dedicación acabarían dándole la oportunidad de presentarse voluntario como piloto de bombarderos en picado, los famosos Stukas. De nuevo, sus compañeros le miraban con curiosidad... cuando ellos bebían sus bebidas alcohólicas nuestro héroe... ¡¡solamente bebía leche!! Esta extraña costumbre no pasó desapercibida entre sus camaradas por lo que muy pronto fue motivo de alguna burla e incluso de algún comentario jocoso.

La bebida favorita de este héroe de guerra


     Pero Hans demostraría ser un piloto capaz, tenaz y muy perspicaz, ganándose el respeto de sus instructores de vuelo por su dedicación a sus entrenamientos y su infatigable resistencia, dado que podía estar horas y horas a los manos de un avión sin sentir fatiga.

     Como hemos dicho, la vida de este joven y extraordinario oficial atesora una gran cantidad de curiosos detalles. Otro de ellos, por destacar uno de tantos, era que en el momento el que fue ampliamente condecorado Hitler personalmente le ordenaba una y otra vez que no pusiera su vida en peligro, pero siempre desoia la orden y continuaba volando y luchando. Tal era su tenacidad que resultaría derribado en multitud de ocasiones, perdiendo una pierna en uno de aquellos accidentes.

      Al finalizar la guerra, Rudel pilotaba con una pierna ortopédica y... ¡una pierna escayolada! Tal era la resistencia de este extraordinario héroe que a pesar de su condición física continuaba a los mandos de los lentos pero mortíferos Stukas.

     Otra anécdota, que me llamó mucho la atención fue la siguiente: Cuando fue capturado por los aliados (no fue capturado sino que decidió entregarse a estos aterrizando su avión en un aeródromo americano) fue despojado de sus condecoraciones... ¡¡y de su pierna ortopédica!! Rudel pusó en el grito en el cielo, pensando que los soldados americanos tenían honor y que le devolverían tanto sus condecoraciones y su miembro perdido... ¡¡qué necesitaba para poder andar!! Pues bien, los oficiales que recibieron las quejas de Rudel consiguieron recuperar la mayor parte de sus condecoraciones. ¿Pero adivináis que desapareció y jamás recuperó? Efectivamente, algún soldado decidió esconder la pierna y llevársela a casa como souvenir de guerra.

     A Rudel se reconocen la destrucción de 7 aviones, decenas de vehículos terrestres, la destrucción del Acorazado Marat (aunque realmente solamente lo dañó) y la destrucción de más de 500 tanques durante la 2ª Guerra Mundial, además de realizar más de 2.500 misiones de combate.
    

miércoles, 30 de julio de 2014

Héroes Inusuales: Simon, el Gato que fue enterrado con Honores Militares

Hola amigos,

     Regresamos a la carga después de más de un mes sin escribir ni una sola palabra en el blog, todo debido a mi reciente hospitalización que me ha tenido lejos de mi blog y mis estudios durante un tiempo. Ya perfectamente recuperado volvemos a la carga con la historia de Simon, el único gato del que tengo constancia que haya sido enterrado con honores militares, nada más y nada menos.

     Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:



El famoso gato Simon

     Simon, era un gato negro y blanco, nacido en torno a 1947 que "sirvió", por llamarlo de alguna forma en el HMS Amethyst, una fragata del tipo Black Swan que sirvió en la 2ª Guerra Mundial y fue enviada a dique seco y desmantelada el 19 de enero de 1957.

     ¿Y cómo llego a parar nuestro héroe gatuno al HMS Amethyst? En marzo de 1948, un joven marinero llamado George Hickinbottom encontró a Simon vagabundeando por el puerto de Hong Kong, lugar en el que estaba en ese momento el buque británico de guerra. Parece que el joven marinero británico se apiadó de aquel gato que buscaba comida, por lo que tras compartir con él algunas migas de pan, el gato no quiso separarse de él. El marinero, en lugar de dejar que el gato se marchará lo ocultó entre su macuto y lo introdujó en secreto en el buque de guerra (dado que estaba prohibido subir y tener animales a bordo).

     Pero Simon tenía muy claro que quería "ascender" lo más rapidamente posible en el buque británico, por lo que muy pronto comenzó a cazar ratas en los compartimientos inferiores y muy pronto se hizó con fama de gato "descarado" y fue muy pronto conocido tanto por la oficialidad como la marineria del buque. Al poco tiempo comenzó a dormir en la cabina del capitán y además, solía dejar "lindos" regalos, ratas muertas, a los pies de las camas de los marineros o sobre estas, para demostrar que era uno más y compartir sus "trofeos" con sus camaradas.

Simon con la tripulación del HMS Amethyst

      Simon se convirtió en la mascota del HMS Amethyst y en un inseparable de la tripulación que le consideraban su "gato de la suerte". A pesar de que el buque sufrió un cambio de mando, el antiguo capitán dejó como legado a Simon, el que muy pronto también sintió un afecto muy especial por nuestro gatuno protagonista. Él continuaría con su guerra particular contra las ratas, consiguiendo eliminar a una gran cantidad de ellas.

     El buqe británico se vió envuelto en el incidente del Yagtze cuando este encayó y comenzó a recibir fuego de las baterias chinas. La cabina del capitán fue impactada y el oficial John Kerans sufrió  heridas de gravedad, así como Simon.

     Se temió por la vida de Simon, al que removieron al menos cuatro piezas de metal. Parece que se recuperó bien de sus heridas, y a pesar de estar aún convaleciente continuó su particular guerra contra los roedores a los que continuó eliminando, dado que ahora proliferaban a raíz de que el buque estaba encallado. Las cazas de Simon levantarían el ánimo de la tripulación.


     Tras la huida del Amethyst del Yagtze Simon se convirtió en una celebridad en todo Reino Unido. Apareció en todos los periodicos de la época y fue condecorado con la Medalla Dickin (la "Cruz de la Victoria" para animales), además ganar la "Cruz Azul", la medalla otorgada a todos los presentes durante el incidente del Yagtze.

     Simon fue presentando en varios puertos y muchos fueron los que tuvieron la oportunidad de fotografiarlo y conocerlo. Incluso fue ascendido a "Able Seacat" (una especie de rango equivalente a "oficial gatuno"). Cuando el buque de guerra llegó a al puerto de Plymouth, Simon pasó a  estar en cuarentena, y fue enviado a un centro especializado en la ciudad de Surrey.

Simon durante sus últimos días de cuarentena

     Desafortunadamente, durante su descanso en este hospital para animales contrajo un virus y por la complicación de una infección viral a causa de sus heridas de guerra moría el 28 de noviembre de 1949. Cientos de personas acudieron a su funeral en el Cementerio de Animales de Ilford, en este de la ciudad de Londres. Fue enterrado con todos los honores militares.
Una visita a un héroe de guerra en su última morada.
     Simon es a día de hoy el único de los 62 animales en ganar la Medalla Dickin.
    

domingo, 22 de junio de 2014

- Mis héroes favoritos X: Uhlig, Alexander. El paracaidista de Hierro.



Hola amigos,

     Hoy hoys traigo la biografía de uno de los oficiales paracaidistas de la Luftwaffe, veterano de las campañas de Polonia, Noruega, Creta y de la Defensa de Alemania durante la 2ª Guerra Mundial. Una biografía trepidante y muy interesante que espero os guste. Es la versión integra que publiqué en el libro CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA.

     Espero que la disfrutéis, dado que será la última biografía integra que podréis disfrutar en el blog. Recordad que para eso... ¡están mis libros! ;).

     Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:


Uhlig, Alexander, nació cerca de Leipzig, ciudad situada al suroeste de Sajonia, el día 9 de febrero de 1919. Completó sus estudios hasta conseguir el Certificado de Estudios (Abitur) a principios de 1937. Después de un período de servicio con el Reichsarbeitdienst, que era el servicio militar obligatorio que duraba dos años, pudo continuar con los estudios. En el otoño de 1937, entró a formar parte de la primera unidad de los Fallschirmjager, que era el precursor del 1º Regimiento de Fallschirmjager256, que fue formado en 1938. Con esta unidad, Uhlig entró en acción durante las operaciones de Sudetenland257  y la ocupación de Checoslovaquia. Durante estas campañas las tropas aerotransportadas fueron utilizadas sobre todo para ocupar puentes y aeródromos, lo que llevó a levantar quejas entre los oficiales que fueron remitidas al Estado Mayor porque sus tropas no se emplearon en aquello para lo que habían sido entrenadas. Hitler les tranquilizó asegurando que pronto volverían a entrar en combate.

Uhlig permaneció con el 1º Regimiento de Fallschirmjager durante la fulgurante campaña polaca, que duró desde el 1 de septiembre de 1939 hasta el 17 del mismo mes, para a continuación pasar al siguiente frente de batalla: Noruega. Allí su unidad fue lanzada el 14 de abril de 1940 sobre Dombas, en Noruega central, para tomar el control de las vías del tren y la carretera principal, dentro de un plan general encaminado a impedir el movimiento de tropas aliadas. Se sucedieron fuertes combates y parte de la unidad fue abatida y el propio Uhlig, con otros supervivientes, fue tomado prisionero por tropas noruegas. Estuvo en una prisión alrededor de tres semanas, aunque Noruega se rindió el 17 de abril, pero no logró ser libre hasta que tropas alemanas le encontraron.

El 14 de mayo de 1940, Uhlig y su pelotón fueron lanzados en puntos estratégicos de la costa durante la primera batalla de Narvik, que aunque fue prácticamente una lucha naval, tuvo cierta importancia el controlar carreteras y puntos de entradas a puertos. Por llevar a cabo con éxito estas operaciones, premiaron a Uhlig con la Cruz de Hierro de Segunda Clase y el Escudo de Narvik.

Después de finalizar la acertada campaña noruega, Uhlig fue transferido como auxiliar de vuelo (el encargado de dirigir el vuelo y los ataques) a la unidad aérea. Entre 1941 y 1943 participó en 170 operaciones, incluyendo saltos en paracaídas durante la invasión alemana a la isla de Creta, lo que le valió ganar la banda honorífica de la campaña de Creta , la batalla donde se emplearon el mayor número de tropas aerotransportadas. Más adelante, también por diferentes acciones de guerra, obtuvo la Cruz de Hierro de Primera Clase y el Broche de Vuelo en oro.

En junio de 1944, tras el desembarco aliado del Día D, el curso de la guerra ya estaba prácticamente en contra de Alemania, pero todavía existían esperanzas reales de detener el avance aliado y ganar algo de tiempo. Las semanas siguientes fueron testigos de feroces batallas a lo largo de Normandía, pues los alemanes defendieron valerosamente cada palmo de terreno, buscando producir el mayor número de bajas entre el enemigo; era su intención que el terror y el desanimo cundieran entre las tropas aliadas. Uhlig y su escuadrón de paracaidistas efectuaron un brillante contraataque que supuso toda una hazaña.

St. Germain sur Seves estaba ocupado por tropas alemanas y los Aliados deseaban tomar la zona para romper las defensas germanas. Para conseguirlo, enviaron numerosos contingentes de tierra después de efectuar intensos bombardeos encaminados a ablandar las defensas alemanas. El asalto comenzó alrededor de las 6:30 horas del 22 de julio.

Los batallones 1º y 2º del 358º Regimiento avanzaron hacia St. Germain sur Seves desde el norte, a lo largo de una carretera que cruzaba el río Seves. La angosta carretera conectaba los terrenos circundantes occidentales de la isla por un puente, pero los alemanes habían destruido el tramo antes de la batalla. Según el plan, los dos batallones crearían una cabeza de puente a fin de que los ingenieros pudieran entrar y construir un puente temporal que permitiría a los tanques cruzar el pantanal hacia el pueblo.

Inicialmente el ataque tuvo éxito. El apoyo de la artillería fue tan sólido que compensó la escasa visibilidad que había imposibilitado un ataque aéreo en la isla. El Primer Batallón del 358 abrió brecha en las posiciones lejanas del 3 Batallón del 6º de paracaidistas, penetrando más de un kilómetro dentro de las líneas alemanas. A pesar del apoyo de la artillería, las bajas americanas fueron muchas. Dos oficiales y siete hombres fueron muertos, y 10 oficiales y 180 hombres estaban heridos. A las 12:00 del día 22, el Mayor von Der Heydte dio órdenes para conducir a las tropas americanas fuera de la isla y arrojarlas hacia el río. Puesto que el comandante alemán aparentemente creyó que los americanos que habían venido, constituyó una pequeña fuerza de reconocimiento y envió sólo a la Compañía 16, liderada por el sargento Alexander Uhlig, para preparar un contraataque. Von Der Heydte ordenó a Uhlig empujar hacia atrás a los americanos y restablecer la vieja línea principal de resistencia a lo largo del río, añadiendo a su misión, si fuera posible, capturar un par de prisioneros para interrogarlos.

La compañía de Uhlig sufrió fuertes bajas durante los combates, sobre todo porque no esperaban encontrarse con tantas tropas americanas. Para colmo, el cielo era surcado por la aviación aliada sin encontrar resistencia, por lo que el avance de los alemanes fue realizado con precaución y buscando siempre cobertura en su avance, ya que siendo tan escasos en número, su mejor opción era defender un posición a la vez que atacaban las posiciones americanas. Afortunadamente para ellos, el cielo se encapotó de nubes y los cazas enemigos no pudieron realizar sus ataques con precisión. Uhlig avanzó entonces hacia las posiciones enemigas y causó bastantes bajas entre los americanos, además de que los hizo retroceder un poco y les obligó a preguntarse si los alemanes poseían tropas de reserva en gran número. Con todo, y a pesar de que los alemanes habían conseguido su objetivo de aguantar y presionar al enemigo, seguían sin capturar los prisioneros necesarios.

Al día siguiente Uhlig recibió el refuerzo de tres tanques y dispuso que se volviera a atacar las posiciones americanas. El avance de las tropas paracaidistas, junto con el fuego artillero de los tanques, hizo que los americanos volvieran a preguntarse si lo que les atacaba era algún ejército alemán en reserva del que no tuvieran noticia. Los aliados respondieron al fuego alemán y pronto los hombres de Uhlig se vieron envueltos en el caos y la muerte. Con todo, no cejaron en su empeño y aguantaron la posición, es más, incluso volvieron a avanzar. De los tres tanques alemanes, dos fueron destruidos, y parecía que el pequeño grupo de Uhlig sería aniquilado, pero este, a pesar de que no poseía mucha experiencia en combates de este tipo, ordenó emplear el fuego de las ametralladoras pesadas para barrer las posiciones americanas, junto con fuego de cobertura de los paracaidistas. Los americanos, presas del pánico, comenzaron a huir, pero muchos de ellos fueron abatidos por el fuego de cobertura alemán. Las bajas entre los aliados eran cuantiosas y los soldados no sabían ni que hacer.

Uhlig estaba asombrado de su propio éxito. Se imaginó que sus adversarios no tenían ni idea de que pequeña era su fuerza. Pero probablemente menospreció el impacto que sus paracaidistas —asistidos por apoyo blindado, ametralladoras estratégicamente situadas y el mal dirigido fuego artillero americano— habían tenido en los diezmados y desanimados soldados de infantería americanos. El sargento alemán había sido capaz de optimizar el impacto de su pequeña fuerza porque entendió cómo combinar sus limitados recursos para obtener ventaja.

Pero la historia de la isla de Seves no acaba cuando los americanos empezaron a levantar sus manos. Quizás el aspecto menos usual de la misma tuvo lugar después de la rendición americana aquel día. Uhlig dividió a os soldados en grupos de veinte a veinticinco prisioneros y asignó a un paracaidista para escoltar a cada grupo hacia el puesto de mando del regimiento alemán en St. Germain sur Seves, dónde von Der Heydte estaba esperando un informe. Cuando el sargento vio que rápidamente se estaba quedando sin hombres para dar escolta se dio cuenta de que había capturado a más de 230 americanos, incluyendo la escuadra de mando y once oficiales. Los americanos, por su parte, estaban tan derrotados moral y físicamente, que ni se les pasó por la cabeza intentar huir a pesar de su superioridad numérica. Una vez que los cautivos habían sido enviados a la retaguardia ocupó de nuevo la línea principal de resistencia con sus servidores de ametralladoras y hombres de otras unidades cercanas y luego regresó al pueblo con sus paracaidistas restantes, dando parte a von Der Heydte de que había completado la misión.

El comandante alemán, quien había establecido su puesto de mando en el desván de una gran granja, elogió al sargento y le mostró a los once oficiales americanos que él había capturado. Lo que sucedió después podría ser interpretado como una muestra de cómo creyó el aristocrático von Der Heydte que los enemigos vencidos deberían ser tratados. Todo el mundo presente en el puesto de mando —incluyendo a los oficiales cautivos— tomaron el té juntos. Fue un momento de galantería en medio de semanas de luchas encarnizadas y sangrientas. El caballeroso gesto del comandante alemán hacia los americanos era un eco de otros tiempos más marciales y épicos que desaparecieron con el imperio prusiano.

El contraataque del sargento Alexander Uhlig fue unas de las últimas acciones exitosas de los alemanes en Normandía. El 24 de octubre de 1944, Uhlig fue galardonado con la Cruz de Caballero por su osada misión en St. Germain sur Seves.

Más adelante, Uhlig fue tomado como prisionero de guerra y conducido de manera eventual a Inglaterra, en el campo 23 en Sudbury, Burton-on-Trent, tras pasar por campos franceses y americanos. Las autoridades inglesas consideraban a Uhlig un prisionero conflictivo en potencia, dado que se decía de él que era extremadamente hábil, letal e inteligente y que intentaría escapar en cuanto se le presentara la oportunidad. Le mantuvieron siempre bajo constante vigilancia llegando en ocasiones a encerrarle aparte del resto de prisioneros para que no pudiera llegar a ningún tipo de plan. No obstante, a pesar de las precauciones inglesas, Uhlig logró el 22 de abril de 1947 que un compañero se hiciera pasar por él a la hora de pasar lista y se evadió de manera espectacular del campo (lo que demuestra que la “vigilancia” inglesa no era tan exhaustiva como ellos pensaban). Por desgracia, ninguna de las fuentes consultadas nos indica como consiguió evadirse del campo de prisioneros. Pasados tres días los ingleses se dieron cuenta de la fuga, pero ya era demasiado tarde. Uhlig había logrado embarcar en un carguero y poner rumbo a Alemania, llegando a la zona controlada por los Aliados. Cuando los ingleses quisieron dar la orden de busca y captura, el paracaidista alemán era ya un vecino de Leipzig.

Los archivos aliados dicen que Uhlig fue capturado el 31 de julio del mismo año, pero era una burda mentira que se vino abajo con el paso de los años. Lo cierto es que Uhlig jamás fue vuelto a capturar, dado que siempre fue un paso por delante de sus perseguidores, convirtiéndose de esta manera en el primer prisionero alemán de la Segunda Guerra Mundial en escapar con éxito de un campo inglés de prisioneros.

Puesto que la guerra terminó, la orden de búsqueda y captura de Uhlig no fue cumplida de manera rigurosa, dado que el sargento alemán no había cometido crímenes de guerra ni era responsable de ninguna atrocidad cometida por el régimen nazi. Ayudó también que Uhlig se había comportado como un caballero durante la contienda. Por ejemplo, evitó en varias ocasiones que sus superiores fusilaran a prisioneros americanos, soldados rasos, y siempre que podía suspendía el fuego para dejar que los americanos retiraran a sus soldados heridos del campo de batalla. No es de extrañar, entonces, que las autoridades americanas de Alemania Occidental hicieran la “vista gorda” ante la captura del sargento.

Alexander Uhlig retomó de nuevos los estudios que dejara al estallar la guerra, ingresando en la escuela técnica de secundaria en Darmstad. A pesar de que su situación económica no era muy buena, logró terminar los estudios y obtuvo el titulo de ingeniero. A partir de entonces trabajó para varias empresas alemanas bien conocidas hasta su retiro a la edad de sesenta y cinco años. Durante toda su vida civil, Uhlig participó en diferentes actividades y eventos de veteranos de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo actos con la 90ª  División de Infantería americana. Era bien conocido y respetado entre los veteranos americanos, que le concedieron incluso un par de homenajes por su valentía y caballerosidad durante la guerra. Vivió sus últimos años en Essen, siendo miembro honorario de la asociación de veteranos de la campaña de Creta neozelandeses. El 1 de noviembre de 2008, falleció Alexander Uhlig. Como despedida a este Caballero de la Cruz de Hierro, dejamos un extracto de una entrevista que concedió a la prestigiosa revista de The Guardian:

«Nuestro comandante de compañía nos ordenó atacar a los americanos por detrás del río y, si se podía, capturar al menos a un par de prisioneros para interrogarles. Nuestro pequeño grupo montó un ataque de sorpresa, cogiendo a los americanos por sorpresa, a los que sometimos a un intenso fuego que les desconcertó bastante. Eso nos llevo a capturar a unos 250 americanos a los que llevamos a nuestro cuartel. Además matamos y herimos a muchos enemigos, pero ellos también nos causaron mucho daño, ya que perdí casi a la mitad de la unidad, bravos camaradas y soldados, buenos hombres. Algunos eran buenos amigos míos.»