miércoles, 22 de octubre de 2014

Criticas: Película "Fury" (Corazones de Acero) y Lafayette G. Pool.



Estimados amigos,

     Ayer tuve la ocasión de ver en un Pre-Estreno especial la Película de Fury ("Corazones de Acero" en España), y la verdad es que salí bastante desencantado, casí con los ojos llorosos por lo que la película pretendía significar, y lo que para mi representó... el olvido de uno de los mayores ases de guerra de la 2ª Guerra Mundial a bordo de un M4 Sherman.

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     Dicho esto, ¿por qué salí tan deprimido de la película? Aparte de detectar errores bastante achacables a la ignorancia de los Historiadores Militares de la película (condecoraciones alemanas fuera de lugar especialmente), y otros errores bastante llamativos con respecto a la pelea de los Shermans contra el único Tiger I que aparece en la película. Al menos se ha utilizado un tanque alemán real, el único Tiger I operativo hasta la fecha, el del Museo de blindados de Bovignton.

      Después de ver la película llegaréis a la misma conclusión, que la pelea más interesante de tanques de "Fury" podría haber sido más heroíca, pero bueno... Me voy a centrar el que para mi ha sido el mayor error de la película: utilizar la figura de Lafayette G. Pool como inspiración al director para crear el personaje de Brad Pitt.

     Las similitudes con el extraordinario héroe son más que llamativas: ambos poseen el mismo rango, ambos tienen el mismo "nick" (Wardadday), ambos son "duros" y muy mal hablados.


- El retrato más famoso de Lafayette G. Pool -

     Quizás otro dato curioso es el acento forzado de Pitt a lo largo de la película, tratando de imitar (desde mi humilde punto de vista) el acento tejano de tan importante héroe de guerra.  Para conocer un poco más a este extraordinario héroe de guerra sugiero leerse las siguientes anécdotas en torno a su vida o acudir a mi obra "HÉROES TANQUISTAS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL" en que detallé por primera vez en español la vida de este héroe de guerra en nuestro idioma:


     No hay duda que la película está basada en gran medida en las memorias nunca publicadas de Pool o que al menos ha servido de clara inspiración para "Fury". ¿No hubiera sido mejor hacer un film con sus memorias? Desde luego habría resultado mucho más interesante que una crítica velada a la barbaríe de la 2ª Guerra Mundial que es "Corazones de Acero".

     Al menos, esta noche he rendido homenaje al tanquista más importante del bando aliado durante la 2ª Guerra Mundial. Dicen que el tiempo pone a la gente en su sitio, pero por desgracia en este caso, el paso del tiempo ha relegado al olvido a este militar de impoluto expediente.




martes, 21 de octubre de 2014

Falsos héroes I: Heinz Thorvald, o el francotirador alemán que nunca existió.


Estimados amigos,

     Comenzamos una nueva sección en el blog con "Falsos héroes" en los que hablaremos de algunas leyendas y falsos héroes de la Historia. En primer lugar hablaremos del imaginario francotirador inventado por Vasili Záitsev durante la Batalla de Stalingrado.

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Thorvald, Heinz, también llamado König, Erwin. El mundo del cine ha hecho mucho daño al extenso conocimiento que la gente tiene sobre muchos acontecimientos de la humanidad y la 2ª Guerra Mundial no es ajena a las falsedades y mentiras que el celuloide ha hecho creer a miles de personas a lo largo de toda su vida.

Una de las batallas más épicas del conflicto que nos ocupa fue la Batalla de Stalingrado donde el ejército alemán era por fin derrotado en Rusia, sufriendo así su primera gran derrota en el Frente Oriental. Uno de los aspectos más brutales y heroicos de esta batalla fue sin duda la importancia de los francotiradores soviéticos durante la lucha entre las fuerzas alemanas y soviéticas en los escombros de la ciudad sitiada. En aquella época se hizo muy importante levantar la escasa moral de los soldados del ejército rojo que combatían contra un enemigo que consideraban invencible y esto fue posible gracias a la propaganda.

El servicio de inteligencia del ejército rojo conocía de buena tinta la importancia de la propaganda en el pueblo y en sus soldados, pues no en vano los alemanes se habían convertido en los maestros de la misma tiempo atrás. Imitando el modelo alemán los soviéticos comenzaron a editar folletos y periódicos entre la tropa, comentado las hazañas de los héroes de la madre patria que luchaban contra el peligroso y cruel enemigo nazi que trataba de conquistar Rusia.

La figura militar soviética más importante que ganó fama entre aquellas ruinas ensangrentadas fue el francotirador soviético Vasili Záitsev, el cual se especializó en abatir a oficiales alemanes.
Engrandecer la figura de Záitsev era relativamente fácil. Bastaban con exagerar el número de enemigos eliminados, por lo que las abultadas cifras de muertos causadas por el experto tirador fueron infladas y hoy en día muchos creen a pies juntillas que mató a cientos de personas… algo completamente erróneo. En el bando alemán ocurría exactamente lo mismo. Por poner un ejemplo: Knisper, uno de los mejores ases de tanques de la Historia se le han confirmado entre 160 y 180 victorias sobre blindados enemigos cuando en realidad es bastante dudoso que llegará a cosechar más de 100 victorias. Otro claro ejemplo es el tanquista Otto Carius al que se le atribuyen más de 150 victorias, cuando él mismo confesó en una entrevista personal y a viva voz que no llegó a más de las 120 victorias. El poder de la propaganda. Escribes un hecho en un periódico y todo el mundo da por sentado que es una verdad innegable… ¡¡cuando es totalmente falso!!

La lucha entre dos tiradores era ideal para engrandecer la figura del joven tirador soviético, así que algún comisario político decidió sacarse de la manga la enigmática figura de un Mayor/Coronel (incluso en el rango las fuentes no se ponen de acuerdo) llamado Heinz Thorvald. Por supuesto tenía que pertenecer a las terribles Waffen-SS, ¡por supuesto! Por si fuera poco tendría que tener alguna condecoración alemana digna de importancia… ¿por qué no una Cruz de Caballero y las Hojas de Roble? Mejor engrandecer el linaje del enemigo… ¡¡vamos a convertirle en un miembro de la nobleza!! Así, cuando el joven pastor de los Urales, Záitsev, acabé con él la gente podrá entender como la eterna lucha de clases que el comunismo siempre ha defendido siempre, así como la ruptura con el viejo régimen y los aristocráticos enemigos de la Unión Soviética. 

- El "famoso" francotirador en la película Enemigo a las Puertas -

Partiendo de esa base, sabemos que los nobles alemanes siempre llevan el apellido Von en su nombre, y parece que el comisario político que "inventó" a Heinz Thorvald se le olvidó incluir el "von" en el nombre completo del francotirador alemán. ¡No pasa nada! Inventamos una Escuela de Francotiradores de las Waffen-SS en Prusia, en Berlín o en cualquier parte (las versiones difieren) y nuestro "terrible enemigo" será  profesor de esa escuela de Francotiradores. Por supuesto, tales escuelas de francotiradores nunca existieron.

Otro sencillo dato para corroborar la NO existencia del tirador alemán es que ningún registro de las Waffen-SS, de las SS o del ejército alemán guarda constancia alguna de su nombre, así como de las supuestas condecoraciones que ganó: nada más y nada menos que la Cruz de Caballero y las Hojas de Roble… ¡ahí es nada! Otro interesante dato a tener en cuenta es que Záitsev, para confirmar la muerte del tirador alemán, le quitó la mira telescópica de su arma. Hoy día esa mira telescópica puede verse en el Museo de Guerra de Moscú, y debajo una pequeña inscripción que reza lo siguiente: Major Konig, head of the Berlin Central Snipers School and Olympic shooting champion of 1936 (Mayor König, responsable de la Escuela de Francotiradores de Berlín y campeón de tiro olímpico en 1936).
En 1936, durante los juegos alemanes de Berlín, solamente hubo 3 competiciones olímpicas de tiro: tiro con pistola a 25 metros, a 50 metros y tiro con rifle a 25 metros. Obviamente ninguno de los tres ganadores de las medallas olímpicas era alguien llamado Thorvald. Vaya, se ve que al que escribió el artículo se le olvidó confirmar que en 1936 hubiera un ganador olímpico con el nombre que se acaban de inventar... ¡madre mía que vergüenza!

El dato más importante y que hemos pasado por alto es que, según las fuentes rusas, el francotirador de las SS abatido por Záitsev abatió a más de 400 enemigos. Si fuera así, ¿no habría pasado a los anales de la Historia? Tal y como comenté en mi obra Caballeros de la Cruz de Hierro, el mejor francotirador del ejército alemán de todos los tiempos fue Mätthias Hetzenauer, el cual consiguió más de 350 aciertos. También hay que recordar que el ejército alemán aún conservaba parte del espíritu prusiano y que por lo tanto matar de lejos sería algo muy deshonroso y poco honorable. ¿Un noble de tradición prusiana habría optado por la carrera de francotirador? Es algo bastante dudoso, por no olvidar que en las Waffen-SS apenas existían francotiradores y que la mayor parte de los tiradores alemanes formaban parte de las divisiones de montaña del ejército regular de tierra alemán: el Heer. Aunque sí existieron francotiradores en las Waffen-SS estos fueron una pequeña cantidad si los comparamos con el Heer, que componían el grueso principal de las fuerzas alemanas en la 2ª Guerra Mundial.

¿Y cual es la única prueba que afirma la existencia del francotirador alemán? El testimonio del propio Záitsev. Se hizo tan popular con aquella historia que el propio Záitsev la incluyó en sus memorias:

«Conocía 'la firma' de los francotiradores fascistas por el carácter de sus disparos, su camuflaje y enseguida distinguía a los tiradores más profesionales de los novatos, a los cobardes de los enemigos valientes y resolutivos. Sin embargo el carácter del <superfrancotirador> alemán era un secreto para mí. Las observaciones diarias de nuestros compañeros no daban ningún resultado. Era difícil decir donde se encontraba. Probablemente cambiaba sus posiciones con frecuencia y me buscaba con la misma precaución con la que yo le buscaba a él. Un día el alemán le destrozó el visor óptico del rifle a mi amigo Morózov e hirió a Sheikin. Morózov y Sheikin, los cuales se consideraban francotiradores muy profesionales  pues conseguían triunfos en los enfrentamientos más difíciles. Ya no tenía dudas de que se habían tropezado con el <superfrancotirador> fascista que yo buscaba yo. Al amanecer, Nikolái Kulikov y yo ocupamos las mismas posiciones en las que el día anterior estuvieron nuestros compañeros. Observando el conocido paisaje y no descubrí nada nuevo. Termina el día y de repente, sobre la trinchera fascista apareció inesperadamente un casco. Se movía despacio a lo largo de la trinchera. ¿Disparar? ¡No! ¡Es una trampa! El casco empieza a balancearse de manera artificial… es probable que lo este sujetando el ayudante del francotirador… espera que me descubra al disparar. 
-¿Dónde se oculta?-, le pregunté a Kulikov cuando por la noche abandonábamos nuestro escondite. Por la paciencia que manifestó el enemigo durante el día, adiviné que el francotirador berlinés había estado aquí. Llegó el segundo día. ¿Quién de nosotros tendrá los nervios más fuertes? ¿Quién resultará ser más astuto? Observé con mucha atención durante mucho tiempo las posiciones enemigas pero no encontré su escondrijo. Continúo observando. Entre el tanque y el fortín hay una plancha de hierro con un montículo de ladrillos rotos. Lleva allí ya mucho tiempo. Me imagino en el lugar del adversario y me pregunto: ¿Dónde sería mejor situar el puesto de francotirador? ¿Ocuparía la posición bajo aquella plancha? A lo mejor se oculta allí, bajo la lámina de hierro en zona neutral. Decidí comprobarlo. Puse una manopla en una tablilla y la levanté. El fascista se dejó engañar. Un impacto directo. Seguro que está debajo de la plancha. Es necesario hacerle aparecer y apuntar por lo menos a una parte de su cabeza. Ahora es inútil tratar de conseguirlo. Necesito tiempo. Pero ya conozco el carácter del fascista. No cambiará esa posición tan buena. Nosotros, por nuestra parte, teníamos que cambiar la posición obligatoriamente. Nos quedamos hasta el amanecer. El sol salía muy rápido y con la llegada del día el combate se desarrolló con más fuerza. Ningún ruido podía distraernos de cumplir nuestra tarea. Durante la primera parte del día decidimos hacer una pausa, pues el brillo de la óptica podría delatarnos. Por la tarde, nuestros fusiles estaban a la sombra, mientras que sobre la posición del fascista caían directamente los rayos del sol. En un borde de la plancha algo brilló: ¿Un trozo de cristal o el visor óptico? Con mucho cuidado, tal y como solo lo puede hacer el francotirador más experto, Kulikov empezó a levantar el casco. El fascista disparó. El hitleriano pensó que había asesinado por fin al francotirador soviético al que intentaba cazar desde hacía cuatro días y mostró su cabeza. Contaba con ello. Mi impacto fue preciso. La cabeza del fascista bajó y el visor óptico de su fusil, inmóvil, continuó brillando bajo el sol hasta la noche... Al atardecer, nuestros soldados atacaron a los alemanes y en el fragor del combate sacaron de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro al comandante fascista muerto. Tomaron sus documentos y los llevaron al jefe de división.»

Un testimonio recogido en su biografía que claramente hace sospechar de manera flagrante que se trató toda de una burda y elaborada mentira. Los años, la publicación de las memorias de Káitsev y la publicación de sendas novelas de ficción en las que se recogió el nombre del francotirador hicieron del mito una realidad innegable. Hoy en día incluso canales de televisión de máxima seriedad emiten documentales en los que supuestos expertos hablan de las luchas entre francotiradores alemanes y soviéticos, hablando de la lucha entre Záitsev y König. 

Poco después, la película de Enemigo a las Puertas acabó con hacer universal una mentira que los historiadores rigurosos sabemos desde hace tiempo: König, Thorvald… nunca existieron. Lo único que no se puede negar es que dicha película es una excelente película de fantasía. 

sábado, 18 de octubre de 2014

Mis héroes favoritos XII: "El bateador"



Hoy os traigo la epopeya de otro de mis héroes favoritos, en esta ocasión de un héroe norteamericano que apareció en mi libro "Caballeros de la Medalla del Honor". No hay duda que este muchacho fue uno más de aquella Gran Generación estadounidense.


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Eubanks, E. Ray,  nacía en la pequeña ciudad de Snowhill, en el estado de Carolina del Norte, un 6 de febrero de 1922. De pequeño le gustaba jugar al beisbol junto a sus compañeros, como a muchos norteamericanos. Sería una información superficial sino fuera por algo que contaremos más tarde. 
Realizaría su formación como paracaidista junto a sus compañeros, y ascendió posiciones hasta alcanzar el rango de Sargento en la Compañía D, del 503º Regimiento de Infantería Paracaidista.

A través de nubes de humo lanzadas desde aviones para proteger su avance, los C-47 del Air Corps desplegaban al batallón 503 por primera vez en la guerra en Nadzab, en la isla de Nueva Guinea.


Su misión era muy sencilla, destruir a las fuerzas enemigas en la zona, y más concretamente en el valle de Markham el 5 de septiembre de 1943. El 3 de julio de 1944, dos batallones del 503 (uno de ellos el de Ray) saltaron sobre la isla de Noemfoor, cerca de la costa holandesa de Nueva Guinea para tratar de conquistar el aeropuerto japonés de Kamiri. Pocos días después, la isla sería asaltada también por otro batallón desde el mar. Comenzó la batalla de Noemfoor en la que el 503 tuvo un papel fundamental en la toma de la isla para que las tropas aliadas pudieran continuar su avance desde Nueva Guinea a las Filipinas.  Ray pasaría a la historia el 23 de julio, durante la batalla de Noemfoor. En un momento de la batalla, él y sus compañeros estaban rodeados por tropas japonesas.


Mientras avanzaba con su pelotón ya mermado por las bajas y acosado por el enemigo, su compañía encontró una posición japonesa protegida por fuego de ametralladora, armas ligeras y mortero.  El sargento ordenó realizar un ataque con una escuadra para neutralizar el fuego enemigo, intentando ayudar así al avance de la compañía. Se movió con dicha unidad unos 25 metros donde pudo comprobar que el fuego enemigo era más intenso.


Ordenó a sus hombres que le proporcionarán fuego de cobertura y no continuaran ni un metro más.  Armado con su rifle automático avanzó él sólo a través de la cortina de fuego japonesa para intentar destruir la posición enemiga. Los soldados nipones consiguieron localizarlo y comenzaron a concentrar su fuego sobre él. Resultó herido y una bala impactó en su arma inutilizándola por completo.


Sin pensárselo dos veces cargó contra el nido de ametralladora…. ¡usando su arma como si de un bate de beisbol se tratara a pesar de sus heridas! Comenzó una batalla cuerpo a cuerpo en la que Ray mataría a 4 japoneses antes de que otros le abatieran.

- No hay duda que un fusíl se puede convertir es este arma mortal -

Inspirados por su liderazgo y sacrificio, las tropas americanas avanzaron como una sola eliminando en pocos momentos a 45 japoneses y tomando definitivamente la posición enemiga. Por estas acciones sería condecorado a título póstumo con la Medalla del Honor ocho meses más tarde, el 29 de marzo de 1945.



jueves, 16 de octubre de 2014

- Héroes de Leyenda II: Torii Mototada, el Samurai que cambió la Historia del Japón Feudal




Estimados amigos,

     Continuamos con la sección dedicada a Héroes de otras épocas, héroes de leyenda. En esta ocasión no hablaremos de un legionario romano, sino de uno de los samurais más famosos de todos los tiempos, un samurai que gracias a su abnegación y sacrificio marcó el curso de un país: Japón.

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Torii Mototada nació en Okazaki en el año 1539. En aquella época Japón salía de una nueva guerra civil y las luchas, traiciones y asesinatos de los miembros de las familias más prestigiosas estaban a la orden del día. El padre de Mototada, Torii Tadayoshi, era un samurai al servicio de la familia Tokugawa, y se esperaba que su hijo hiciera exactamente lo mismo.

En estas luchas medievales y sangrientas era habitual que las familias más importantes cedieran rehenes voluntarios como método para asegurar que los tratados iban a ser respetados, es decir, los rehenes respondían con su vida . El hijo del daimyō, Tokugawa Ieyasu sería enviado como rehén a la corte del clan de Imagawa Yoshimoto, dado que el clan Tokugawa era vasallo de los Imagawa.

Por la posición del pequeño Ieyasu, fue enviado con un pequeño sequito. Mototada sería parte del mismo, siendo su paje durante muchos años. Por lo tanto, Mototada e Ieyasu crecieron juntos en una corte rival, por lo que su grado de amistad se fue acrecentando con los años hasta convertirse en excelentes amigos. La unión samurai- daimyō era totalmente absoluta.

Pasaron los años, y finalmente Ieyasu y sus sirvientes regresar a  sus tierras, la provincia de Mikawa que conseguirían unificar en los años siguientes luchando contra clanes menores. En estas pequeñas luchas para reunificar el territorio, Mototada fue uno de los principales generales de Ieyasu.

En el año 1572, Mototada se convertía en el líder y cabeza de su familia, cuando su padre Torii Tadayoshi moría tras muchos años de fiel servidumbre a los Tokugawa.

En 1572, Mototada sucedió el liderazgo de la familia Torii a la muerte de su padre. Junto con su amigo y señor Ieyasu, Mototada participaría en la famosa Batalla de Mikatagahara (三方ヶ原の戦い, Mikatagahara no tatakai) en enero de 1573, en algún lugar de la provincia de Tōtōmi. Esta batalla es conocida como una de las mejores demostraciones tácticas de la caballería samurai japonesa en una batalla. Aunque los registros no hacen mención a Mototada, es de suponer que lideraba la caballería de los Tokugawa, o bien que estaba cerca de su señor en todo momento. Las fuerzas de Takeda Shingen y de Tokugawa se encontraron en una gran llanura llamada Mikada, justo al norte de la fortaleza llamada Hamamatsu, la cual estaba siendo atacada por las fuerzas de Takeda. Las tropas de Shingen superaban a las del clan Tokugawa tres a uno, por lo que se organizaron una formación llamada gyorin (escama de pez), mientras que las tropas de Ieyasu formaron una amplia línea para poder aprovechar al máximo posible la potencia de su fuego de sus arcabuceros.
En torno a las 4 de la tarde, comenzó a nevar, y los arcabuceros abrieron fuego contra las gruesas formaciones enemigas. Ieyasu esperaba que sus arcabuceros equilibraran el combate y le ayudará a ganar la batalla, y tal vez por eso hizo frente a su rival pese a tener una cantidad de efectivos realmente inferior. Shingen, ordenó a su caballería cargar y aplastar a los arcabuceros. Los arcabuceros sufrieron una embestida de caballería pesada como jamás se había visto sobre el terreno de combate anteriormente. Permanecieron en sus puestos, pero sus líneas fueron atravesadas una y otra vez por la poderosa caballería mientras los soldados morían uno detrás de otro sin impedir la matanza que se estaba llevando a cabo. Podía más el deshonor de la huida que la supervivencia.

Shinen aprovechó la oportunidad que le brindó esta rotura de líneas enemigas, y ordenó que la caballería se retirara. Acto seguido, una nueva carga de caballería pesada se lanzó contra las líneas de Tokugawa que se rompía por todas partes. La carga fulminante liderada por Takeda Katsuyori y Obata Masamori dio alas al ejército enemigo. Las tropas de Tekda se unieron a la refriega poco después de descansar unos instantes durante la primera carga.
- Portada de la obra que incluirá esta biografía extendida y otras muchas más -
- Nuevo proyecto de José A. Márquez Periano -


La estoica defensa de las tropas de Ieyasu se convirtió en una retirada total. Estaban derrotados, pero aún había que salir con vida de aquel infierno de sangre y muerte. Varios generales y hombres de Ieyasu estaban totalmente rodeados. Tras huir con algunos hombres, Ieyasu quisó regresar a salvar a sus hombres. Fue la oportuna intervención de uno de sus generales, Natsume Yoshinobu quien le hizo desistir y le aconsejó retirarse. Sus generales eran prescindibles, él no. La vida de su señor era más valiosa que la suya. Por eso, y para cubrir su retirada Yoshinobu cargó con las tropas superviviente contra las líneas de Takeda, donde encontraría el glorioso final que todo samurai desea encontrar en combate: una muerte con honor defendiendo a su señor.

Cuando Tokugawa conseguía llegar a la cercana y segura fortaleza de Hamamatsu, solamente 5 hombres le acompañaban. Ordenó que las puertas del castillo estuvieran abiertas de par en par para dar una oportunidad a los escasos supervivientes de retirarse que aún combatían en primera línea de combate. Sonó un inmenso tambor de guerra, que fue oído por todos los supervivientes. Su señor ordenaba la retirada, una retirada honorable guiada por el valor que ya habían demostrado. Las fuerzas enemigas, oyendo el tambor y al ver las puertas del castillo abiertas de par en par… ¡se retiraron! Pensaron que era una argucia de Tokugawa para dirigirles a una trampa, por lo que decidieron acampar durante la noche cerca del castillo. 

Durante la noche, un pequeño grupo de samurais atacaba el campamento de Takeda, forzándoles a una desesperada lucha de combate cuerpo a cuerpo. Por esta acción, las fuerzas de Takeda se retiraron.  Todos tenemos la imagen de los samurais honorables, pero… ¿es honorable atacar de noche? Seguramente no, pero Tokugawa estaba totalmente obsesionado con la victoria… victoria que acabó consiguiendo. Las tropas enemigas no sufrieron demasiadas bajas, y el ejército de Tokugawa había sido prácticamente exterminado, pero aún así consiguió vencer, y uno de los 5 hombres lograron sobrevivir, entrando con su señor en el castillo fue Mototada. ¿Y qué pasaría con  el general enemigo, Takeda Shingen? Shinen  moriría al año siguiente de un disparo de arcabuz durante otra de las muchas batallas de aquella época.

Al año siguiente participaría en la llamada Batalla del Castillo Suwahara. Durante esta batalla sufrió heridas en las piernas que su armadura de bambú no pudo prevenir, por lo que desde aquel día tendría dificultad al caminar.

Sirvió también con su señor, en 1564, cuando luchó contra los llamados Ikkō-ikki de la provincia de Mikawa, y también en la Batalla de Anegawa, al lado de las fuerzas de su aliado Nobunaga.

En 1575 estuvo presente en la Batalla de Nagashino donde el clan Takeda fue derrotado, en la que Oda Nobunaga (uno de los señores feudales más importantes del momento) y Tokugawa Ieasu se enfrentaron de nuevo a la famosa caballería del clan Takeda que hace años pocos años había aplastado a Ieyasu.

En esta ocasión, los arcabuceros de Oda Nobunaga y Ieyasu conseguirían derrotar a la caballería pesada al protegerlos con barricadas de madera, que sirvió para detener el avance enemigo y las flechas de los arqueros.  La batalla de Nagashino es considerada por muchos historiadores como un punto de inflexión en la forma de hacer la guerra en el Japón feudal, y de hecho se considera la primera batalla "moderna" de la época, en la que los arcabuceros fueron por fin un factor militar decisivo en el campo de batalla.

Tras la derrota del clan Takeda, Ieyasu y su fiel servidor Mototada se dedicarían a consolidar la posición militar del clan Tokugawa, a pesar de que otros clanes eran más poderosos e importantes, como por ejemplo Toyotomi Hideyoshi que se hacía con el control del país.

Las tierras del clan Tokugawa se encontraban en el centro del país, lo que facilitó su no presencia en las batallas de pacificación que se llevaban a cabo en los extremos del Japón. A pesar de no querer entrar en guerras con nadie, el clan Hōjō quería sus territorios, por lo que en 1590 Mototada participó en el asedio y en la victoria definitiva sobre este clan rival. Durante este conflicto mostró una gran iniciativa en el campo de batalla, al liderar un ataque contra la retaguardia del ejército del clan Hōjō durante una importante lucha, consiguiendo poner en fuga a 10.000 con tan solo 2.000.

Por sus servicios al clan Tokugawa, Ieyasu le nombraba amo y señor del Castillo Tanimura, en la provincia japonesa de Kai. También participaría en otras batallas con aliados de su señor, como el asedio del Castillo Ueda del clan Sanada en el año de 1585.

Poco tiempo después, Torii era de nuevo recompensado con su señor. Recibía un importante feudo y terrenos por valor de 40.000 kokus, convirtiéndose así en señor de la región llamada Yasaku, en la provincia japonesa de Shimōsa, convirtiéndose así en un poderoso señor feudal japonés, un daimyō.

El recién nombrado daimyō viviría varios años de tranquilidad relativa sin participar en demasiadas batallas importantes, aunque siempre dispuesto a ayudar a su señor feudal allá donde era llamado. Obviamente, corriendo tiempos turbulentos en Japón estaba claro que tarde o temprano su supuesta tranquilidad llegaría a su fin, y esto ocurría en agosto de 1600. Torii recibió un mensaje gracias a varios espías que tenía contratados que un gran ejército compuesto por unos 40.000 efectivos liderados por Toyotomi Hideyosi se dirigían al castillo Fushimi, lugar en el que se encontraba. Las tropas presentes en el castillo eran claramente inferiores en número al ejército que se aproximaba.

En lugar de huir con Tokugawa, Torii decidió permanecer en el castillo dando así la oportunidad a Tokugawa a huir. El protagonista de nuestra historia llevaría la lealtad hasta su máxima expresión, se sacrificaría por su señor, en un último acto de servicio a su señor. Lucharía hasta el último hombre, hasta el último aliento de su vida.

En sus últimos momentos aún con vida Torri escribió una carta a su hijo Tadamasa que afortunadamente se ha conservado hasta nuestros días. En ella dejó reflejado en su carta como su familia había servido fielmente a los Tokugawa desde tiempos inmemoriales y dejaba patente de nuevo de ciega lealtad a su señor indicando que sería el mayor de su vida ser el primero en morir para poder servir de inspiración al resto de samurais al servicio de los Tokugawa.

La leyenda dice que antes despedirse, Torii tuvo tiempo de decirle unas últimas palabras a su amigo de la infancia y señor Tokugawa:

No es el camino del guerrero ser avergonzado y evitar la muerte aún en circunstancias que no son particularmente importantes… Por mi parte, estoy resuelto a hacer frente en el castillo y morir en una muerte rápida. […]. Pero ese no es el significado de ser un verdadero guerrero, y sería difícil que fuera considerado como lealtad. En vez de eso, haré frente a las fuerzas de todo el país aquí y… morir una muerte resplandeciente.

Torii ordenó a sus hombres resistir hasta la última flecha, hasta el último suspiro. Lo que parecía una victoria muy sencilla se acabó convirtiendo para las fuerzas de Toyotomi un largo y costoso asedio de diez días, tiempo vital para que Tokugawa pudiera escapar y salvar la vida.

Los hombres de Torii repelieron asalto tras asalto, hasta que finalmente solamente quedaban diez supervivientes, diez guerreros samurai. Con la suerte echada a Torii solamente le quedaba una solución honorable, comoeter seppuku antes de ser capturado por el enemigo.

Gracias a su sacrificio Tokugawa sobrevivió para pelear otro día, en la Batalla de Sekigahara. Gracias a aquella victoria los Tokugawa gobernarían Japón durante 268 años, todo gracias al sacrificio del más noble y leal de los samuráis que tuvo jamás el país del sol naciente.

martes, 14 de octubre de 2014

- Especial Héroes olvidados: Los soldados de la División Azul -



Estimados amigos,

     Hoy quisiera dedicar la entrada del día de hoy a comentaros un nuevo proyecto que tengo entre manos desde hace varios días, un libro dedicado a los soldados de la División Azul, los olvidados por la Historia militar de nuestro país.

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     La División azul, los soldados españoles que participaron en la 2ª Guerra Mundial en el Frente del Este. La épica de la División ya ha sido excelemente divulgada por los Historiadores militares de varios paises, y las acciones militares de aquellos integrantes pasaron a los anales de la Historia Militar.

     Pero, ¿qué ocurre con los hombres que lucharon en aquellas batallas? Desafortunadamente los nombres propios son olvidados por el tiempo y todo queda englobado en un único nombre: La División Azul, la Blau Division, la 250ª División de Infantería de la Wehrmatch. ¿Quiénes integraban aquella unidad? ¿Cuales eran sus aspiraciones? ¿Por qué acudieron a la guerra? Muchas preguntas que cada hombre, cada soldado, cada oficial respondería de manera diferente.

   
- Y muchos nunca tendrán la ocasión de responder a esas preguntas -

     Y muchos no tendrían nunca la ocasión de responder a dichas preguntas, sencillamente porque acabaron con sus vidas en las frías estepas rusas, a miles de kilómetros de casa. Hay varias cifras barajadas por los historiadores sobre los que jamás regresarían, y puede que los bajas ascendieran a unos 5.000 muertos, sin contar los heridos, mutilados y prisioneros de guerra, que alcanzarían cifras cercanas a las 15.000-18.000 bajas. De 44.000 a 47.000 españoles sirivieron en la División Azul, por lo que indica que en torno al 35% - 39% de los efectivos de la unidad acabarían causando baja, datos muy significativos para entender la dureza del Frente del Este en el que nuestros compatriotas combatieron.  

     Obviamente cada vez van quedando menos veteranos cada año que pase, por lo que finalmente he decidido en acelerar un proyecto que tenía en mente desde hace algunos años: el recopilar la mayor cantidad posible de biografías de miembros de dicha unidad: oficiales, suboficiales, soldados... todos y cada uno de ellos vivieron y lucharon de forma diferente el Frente del Este y  mi propuesta es tratar de plasmar la mayor cantidad de memorias posibles en mi próxima obra para que sus nombres y memorias no sean olvidadas.

     Por eso, os ruego la máxima difusión posible de dicho post: ¿tenéis algún familiar que participó en la 2ª Guerra Mundial con la División Azul que desee contar su historia a este humilde divulgador militar? ¿Tenéis algún pariente que desafortunadamente haya fallecido y queréis que os ayude a que su nombre e historia se vea incluido en las página de mi futura obra "Soldados olvidados de la División Azul" (título provisional)? 

     Espero vuestros comentarios y agradezco de antemano vuestra participación en la difusión de dicha noticia.

José A. Márquez

- Anécdotas legendarias III: El general alemán que se rindió ante un español -

Estimados amigos,


      Volvemos a la colección de anécdotas legendarias, en esta ocasión volvemos a recordar al que pasó a la Historia como el "Salvador de París", el cual ya tuvo una primera anécdota en su primera entrega de dicha colección de Anécdotas Históricas.


- El famoso "Salvador de París" -


     Obviamente nos referimos al general alemán Von Choltitz, el cual era un oficial alemán de alta graduación condecorado nada más y nada menos que por la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, es decir, un auténtico héroe de guerra alemán, de sangre prusiana corriendo por sus venas y de un antiguo linaje nobiliario que su apellido, Von, ya nos delataba.


     Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:

- Mi página de Facebook.


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     Como ya sabemos, el general alemán rindió la ciudad para evitar su destrucción, eliminando todas las órdenes para destruir los edificios públicos de la ciudad de las luces.
Él y los 17.000 hombres bajo su mando se rindieron al general francés Leclerc y al líder de la resistencia Henri Rol-Tanguy el 25 de agosto de 1944. 

     Y aquí llega el momento de la anécdota de hoy: "Como curiosidad, cabe destacar que von Choltitz fue capturado por los españoles de la 2ª División Blindada francesa. Von Choltitz  fue llevado ante el extremeño Antonio Gutierrez, y él y sus hombres iban vestidos con meros uniformes franceses de soldado. El alemán se negó a rendirse ante alguien sin galones, y Antonio Gutierrez se limitó a decir a responderle modo de presentación: «Soy español», y con eso estaba dicho todo. Von Choltitz era prisionero de los aliados".

- Momento en la que el general firma la rendición de la guarnición de París -

     Y este hecho es el único en la Historia Militar, momento en la que todo un general alemán se rendía ante un español, Antonio Gutierrez con la frase:  «Soy español», al más puro estilo de los Tercios de Flandes: <Esto es un tercio español>.



lunes, 13 de octubre de 2014

- Héroes de leyenda I: Tiberio Claudio Máximo, héroe del Imperio Romano -


 Estimados amigos,

     Como ya os habréis notado recientemente he comenzado a hablar de otros héroes de guerra de otras épocas diferentes a la Primera y Segunda Guerra Mundial. Hoy os presento la sección "Héroes de leyenda" en los que hablaré de otros héroes cada cierto tiempo no relacionados con dicho periodo histórico en el que estoy más versado gracias a mis estudios y publicaciones.

     Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:


     Hoy os traigo la épica y gloria de todo un legionario romano, de Tiberius Claudius Maximius. La épica de Tiberio no habría llegado a nuestros días sino hubiera sido por un descubrimiento casi accidental por parte de un  campesino griego se encontró una lápida en 1965 en sus tierras. Dicha estela decía rezaba lo siguiente:

<Yo soy Tiberio Claudio Maximo, veterano, y 
erijo este memorial cuando aún estaba vivo...>

     Y a continuación detalla con pelos y señales, al más puro estilo romano toda su carrera militar, aportando una serie de datos muy interesantes para conocer el final de la guerra de Dacia que el emperador Trajano realizó. Pero, ¿quién es este Tiberio Claudio Máximo que erigió un monumento a su propia vida y memoria?

     Este héroe erigió este monumento en su propia ciudad natal, en Colonia Iulia Augusta Philippensis, una colonia romana construida por y para legionarios veteranos después de sus 25 años de servicio en la legión en el 42 antes de Cristo. Por lo tanto podemos asegurar sin equivocarnos que Tiberio era, sin lugar a dudas, hijo (e incluso puede que nieto) de un veterano, de un militar, y por lo tanto ciudadano romano de pleno derecho. Este hecho se confirma al descubrir que Máximo se alistó en la legión, dado que solamente los ciudadanos romanos podían hacerlo.

     Máximo se unió al ejército en torno al 85 después de Cristo a muy temprana edad (quizás a los 18 a 19 años) y comenzó a servir como un eques, es decir, un soldado de caballería, de la Legión VII Claudia. Podemos decir que ser un caballero en una legión era todo un honor, dado que solamente había unos 120 caballeros por legión, y además recibían doble paga que un simple legionario. Su buen hacer en diferentes campañas le haría conseguir ascensos, primero el rango de quaestor equitium (una especia de suboficial), y posteriormente singularis legati legionis (miembro de la guardia personal de comandante), además de vexillarius, es decir, el portaestandarte de su unidad, posición de gran prestigio y respeto. Muchos historiadores han discutido la posibilidad de que Máximo empezará como mero legionario raso y luego tras demostrar sus aptitudes en la monta fuera convertido en un caballero. Yo prefiero otra alternativa, que era que sencillamente su padre había sido también Eques, o que tenía parientes que habían tamibén pertenecido a dicho cuerpo y que por recomendación habría accedido a un puesto más importante que al de simple legionario.

     Su primera campaña fue en las guerras Dacias siendo emperador Domiciano, y seguramente participó en la Primera y Segunda Batalla de Tapae. De hecho, su estela nos indica que fue condecorado por el propio emperador, ¡nada más y nada menos! ¿Qué acción pudo llevar a cabo para que el mismísimo amo y señor de Roma se la impusiera? Desafortunadamente nunca lo sabremos. 

     Domiciano no consiguió doblegar al rey dacio Decébalo, por lo que puso fin a la primera guerra de Dacia. Su sucesor, Trajano, no dejaría las cosas así, por lo que comenzaría una nueva guerra contra los dacios, en esta ocasión con una gran cantidad de hombres y caballería. Este hecho propicio el ascenso de nuestro protagonista en dicho conflicto al rango de Duplicarius, responsable de una unidad de caballería auxiliar, compuesta por tropas auxiliares pero comandandas por oficiales romanos. 

     Ahora tocaría hablar del momento más importante en la carrera militar de Máximo, cuando con el fin cercano de la guerra y de la propia Dacia Máximo tuvo la fortuna de poder encontrar el rastro del rey Decébalo, fugitivo tras perder su capital con un pequeño contingente de supervivientes a través de los espesos bosques de la Dacia. Comenzó a persegurloe hasta llegar a los pies de una localización montañosa, y justo antes de que pudiera capturarle, Decébalo se cortó la garganta con su propio puñal para no caer en manos del enemigo, de Roma.  Este hecho lo conocemos gracias a que esta escena aparece reflejada en la columna de Trajano. 

 - Escena de la columna de Trajano en la que Decébalo se quita la vida -

     Maximo llevó la cabeza del rey dacio a Trajano y este tuvo a bien ascenderle al rango de decurion (equivalente a centurión en la rama de caballeria). Algún historiador ha señalado que podría haber recibido la "Corona cívica" por tal acción (el máximo honor que puede recibir un héroe de guerra romano, convirtiéndose así en un miembro de la casta senatorial romana) pero como no lo menciona en su "estela" dudo mucho que así fuera. 

     Estaba claro que Tiberio Claudio solamente conocía una vida, la vida de la legión. Es por eso que decidió volverse a reenganchar como voluntario en la legión después de acabar su servicio obligatorio de 25 años. Tendría tiempo para participar en las guerras contra Partia (114-16) siendo de nuevo condecorado con otro torque por el mismísimo emperador Trajano. No había duda que era todo un militar, siendo quizás uno de los pocos que fue condecorado por dos emperadores. Esos dos torques son los que adornarían su lçapida.

     Ya retirado tendría tiempo de preparar su lugar de descanso y dejar para posteridad la épica de su vida en el ejército romano:


Ti(berius) Claudius / Maximus vet(eranus) / [s(e)] v(ivo) f(aciendum) c(uravit) militavit / eque(s) in leg(ione) VII C(laudia) P(ia) F(ideli) fac/ tus qu(a)estor equit(um) / singularis legati le/ gionis eiusdem vexil/ larius equitum item / bello Dacico ob virtu/ te(m) donis donatus ab Im/ p(eratore) Domitiano factus dupli(carius) / a divo Troiano(!) in ala secu(n)d(a) / Pannoniorum a quo et fac/ tus explorator in bello Da/ cico et ob virtute(m) bis donis / donatus bello Dacico et / Parthico et ab eode(m) factus / decurio in ala eade(m) quod / cepisset Decebalu(m) et caput / eius pertulisset ei Ranissto/ ro missus voluntarius ho/ nesta missione a Terent[io Scau]/ riano consulare [exerci]/ 
tus provinciae nov[ae Mes]/[opotamiae....



     En dicha estela, coronando la históría de su vida quedaron grabadas en piedra para siempre sus dos medallas, sus dos condecoraciones, sus dos orgullos entregados por dos emperadores romanos, además del momento más importante de su vida, la captura de un rey enemigo de Roma, el rey Decébalo de Dacia.