martes, 3 de marzo de 2015

- Vuelve... Héroes de Guerra 2.0 -


Estimados amigos,

     Me es grato comunicar que el blog "Héroes de Guerra" vuelve a abrir sus puertas tras diversas decisiones y cambios laborales que llevan a la necesidad imperiosa de retomar este viejo proyecto al que le he dedicado tantas horas y esfuerzo.

     Cuando notifiqué la semana pasada el cierre del mismo hubo muchos usuarios que se pusieron en contacto conmigo a través de las redes sociales para solicitar de nuevo su apertura o simplemente para desear un buen "descanso" al viejo blog... pues bien, cómo ya sabéis cerré el blog por el nulo apoyo por parte de la inmensa mayoría de sus lectores (más de 17.000 lectores mensuales y solamente 9 suscriptores).

     Es por ello que finalmente he decidido crear un nuevo blog con noticias interesantes llamado Héroes de Guerra 2.0 al que solamente se podrá acceder mediante invitación, es decir, para los patrocinadores del blog que estás ahora mismo leyendo.

     ¿Entonces eso quiero decir que hay dos blogs? Efectivamente, por un lado las viejas entradas de Héroes de Guerra y el nuevo blog Héroes de Guerra 2.0. En este viejo blog volveré a seguir posteando viejas entradas como estaba haciendo hasta el momento, mientras que en el blog de Héroes de Guerra 2.0 será dónde aparecerán los artículos de peso del tipo: biografías completas de tanquistas alemanes, fotos de mi colección de militaria, información sobre mis viajes a museos y convenciones, sorteos exclusivos y demás.

     Por otro lado, en breve comenzaré un canal de Youtube donde hablaré de diversos temas con todos vosotros. Para ello necesitaré vuestro apoyo de una forma sencilla y gratuita: visinioando el blog y solicitando que os hagáis suscriptores de mi futuro canal de Youtube y alcanzando determinadas cantidades de vistas y suscriptores realizaré diferentes sorteos, ¡podéis contar con ellos!

     En definitiva, Héroes de Guerra regresa con 3 proyectos diferentes que espero os gusten.

     José A. Márquez
     Lord Madfreys & Lord Denne, Lord of the Manor.

sábado, 21 de febrero de 2015

- Rememorando XXVIII: La paloma más guerrera de la Historia -

 Volvemos con nuestra sección en el blog dedicada a los héroes de guerra más inusuales de todos, los animales. En esta ocasión volvemos a hablar de ellos, y más concretamente de G. I. Joe, la paloma mensajera más famosa de la Historia.



     Nuestro protagonista nació en la ciudad de Árgel un 24 de marzo de 1943, y a fé que cuando salió del cascarón jamás habría pensado que se convertiría en la paloma más famosa de la Historia, al menos para el pueblo norteamericano, dado que fuera de sus fronteras su historia es bastante desconocida.

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G. I. Joe en manos de su cuidador, el sargento Harry Lucas

     G. I. Joe había nacido en un criadero de palomas destinadas a servir para el ejército de los Estados Unidos durante la 2ª Guerra Mundial, por lo que, por lo tanto, podíamos decir que era una predestinada a participar en la la guerra en el mismo momento de su nacimiento, ¡como si de una paloma "espartana" se tratara!

     G.I. Joe pasó a formar muy pronto del United States Army Pigeon Service, es decir el Servicio de Palomas del Ejército de los Estados Unidos, junto co otras más de 54.000 reclutas forzosas que sirvieron en las filas estadounidenses. 

      Nuestro protagonista comenzó a trabajar pronto en los frentes del norte de África, concretamente en la ciudad de Túnez y Birzete, aunque muy pronto sus servicios fueron requeridos en Italia, donde ya fuerzas norteamericanas luchaban contra fuerzas alemanas tratando de reconquistar el país y liberarlo de la influencia germana. 

     La batalla por el control de Italia rugía con intensidad. Los británicos enviaron varias fuerzas para apoyar el esfuerzo americano, y la  56ª División de Infantería de Londrés , hizo un gran logró penetrar la líneas alemanas , colocándose en una posición muy ventajosa en la retaguardia del enemigo. 

Para poder entender el desarrollo de la historia hay que recordar que el método desplegado por los aliados para avanzar era utilizar los ataques aéreos contra las ciudades y pueblos que tuvieran fuertes defensas alemanas y luego terminar el trabajo enviando fuerzas terrestres . La 56ª División Británica tenía programado atacar la ciudad italiana de Colvi Vecchia , a las 10:00 horas el 18 de octubre de 1943. Antes de esto el Comando de Apoyo Aéreo EE.UU. tenía programado el bombardear la ciudad para facilitar la entrada de las tropas británicas castigando las defensas alemanas.

Los británicos entraron en la ciudad antes de lo previsto muy poco después de que los alemanes se retiraran a líneas de defensa más lejos del frente. Dejaron una pequeña fuerza de retaguardia  que fue eliminada rápidamente por los británicos, tomando así el control de la ciudad. Desafortunadamente los intentos de cancelar el bombardeo programado fracasaron y el intento de comunicación por radio resultó imposible. Por lo tanto se barajó la posibilidad de enviar un correo,  un corredor,  pero parecía imposible que un corredor fuera capaz de recorrer los 32 kilómetros que separaban la ciudad de Colvi Vecchia del aeródromo con tan escaso margen. En 20 minutos  la ciudad iba a ser bombardeada. Los comandantes de la 56ª División debían de tomar una decisión, y rápido. Si se retiraban de la ciudad esta volvería a caer en manos alemanas, y así la iniciativa táctica volvería a estar del lado del enemigo. Otra opción era soltar una paloma, con la esperanza de que esta fuera capaz de cubrir la distancia en esos 20 minutos para evitar el bombardeo. 

Finalmente la segunda opción fue la tomada y la paloma escogida para tal importante tarea fue G. I. Joe, a la cual se le ató el mensaje en la pata y se la soltó para que volará lo más rápidamente posible hacía el aeródromo norteamericano. Los mandos británicos no dieron la alarma a la población civil ni a la tropa para evitar un ataque de pánico. Como hubiera dicho Julio Cesar:  Alea Jacta Est.

Mientras, en la base aérea de los Estados Unidos, los bombarderos estaban listos, cargados de explosivos y en formación para levantar el vuelo, en el preciso momento en el que la paloma llegaba a su caseta y un soldado desenrollaba el mensaje de su pata inmediatamente. Los americanos pudieron leer el mensaje a tiempo gracias a G. I. Joe que pudo ser capaz de cubrir esos 32 kilómetros a una velocidad media de 96 kilómetros por hora., salvando así la vida de los soldados británicos y de, no hay que olvidarlo, los civiles italianos.

     Este hecho haría que la paloma estadounidense fuera condecorada con la Medalla entregada a animales más importantes del mundo, la Medalla Dickin, la también llamada “Cruz de la Victoria para animales”. En la concesión de la Medalla Dickin a G. I. Joe podemos leer lo siguiente:

     <Se ha reconoce a esta paloma el realizar el vuelo más destacado  por una paloma del ejército de  EE.UU.  durante la Segunda Guerra Mundial.  La paloma hizo un  vuelo de 20 millas desde el Cuartel General del 10º Ejército británico en el mismo número de minutos.  Llevo un mensaje que llegó justo a tiempo para salvar la vida de al menos 100 soldados aliados de ser bombardeados por sus propios aviones.>

G. I. Joe, luciendo orgullosa su medalla.

Después de la guerra el palomo se convirtió en un todo un héroe nacional.  Tras la guerra fue alojada en el Churchill Loft, también conocido como el Salón de la Fama, en Nueva Jersey con otras 24 palomas “héroes de guerra” . En marzo de 1957 fue trasladada a los jardines zoológicos de Detroit donde pasaría sus últimos días, falleciendo el 3 de junio de 1961. G. I. Joe fue disecada y hoy puede ser vista en el Centro Histórico de Fort Monmouth, en Nueva Jersey. 

jueves, 19 de febrero de 2015

- Rememorando XXVII: As tanquista en un Jagdtiger -

Hoy recuerdo la entrada de Albert Ernst, un héroe tanquista que fue uno de los pocos afortunados de ser comandante de Jagdtiger en los coletazos finales de la 2ª Guerra Mundial, texto que iba a ser parte de una obra que jamás se publicó por no tener "suficiente calidad". Espero que la disfrutéis. No os olvidéis de comentar que os ha parecido y de sí os gustan estos textos completos.

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Albert Ernst el día de su rendición

Ernst, Albert. Cuando echamos la vista atrás y hablamos de los tanquistas alemanes en la 2ª Guerra Mundial siempre nos viene a la cabeza el carro blindado Tiger y su versión más avanzada, el Tiger II (KönisgTiger, el “Rey Tigre”). Obviamente este no fue el único tanque alemán durante la 2ª Guerra Mundial pero el peso de la leyenda del mencionado tanque parece acaparar toda la atención de los aficionados a la 2ª Guerra Mundial.

Aunque el Tiger fue un blindado con un buen rendimiento en el campo de batalla, el arma que más éxitos cosecharía serían las armas anti-tanque alemanas, especialmente los cañones Flak del 88 que serían posteriormente utilizados por los ingenieros para el Tiger a petición propia del Führer, Adolf Hitler. Tanto las piezas anti-tanque como los carros antitanque tuvieron un gran desarrollo durante la 2ª Guerra Mundial en Alemania. Sobre todos los vehículos antitanque hubo uno gigantesco, con un poderoso cañón de 128 milímetros y un impresionante blindaje frontal de 250 milímetros. Nos referimos obviamente al Jagdtiger (El “Tigre Cazador” en alemán). Aunque solamente se construyeron unas 80 unidades a lo largo de toda la guerra su fama y leyenda son hoy duraderas.

¿Pero quién fue el Comandante más exitoso de la 2ª Guerra Mundial a bordo de un Jagdtiger? Nos referimos a Albert Ernst. Nació el 15 de noviembre de 1912 en la ciudad alemana de Wolfsburgo, una pequeña ciudad al norte de Alemania en la región de la Baja Sajonia.

Desafortunadamente son muy pocos los datos de los que tenemos constancia de Albert antes de unirse a las filas del ejército alemán. Sabemos que fue un militar de carrera, pues con solamente 18 años se alistó en el ejército en la 2ª Compañía del 4º Regimiento Motorizado. Fue un consumado atleta que participó en multitud de competiciones, y además fue uno de los pocos afortunados en formar parte del ejército alemán de la post-guerra que estaba limitado a solamente 100.000 hombres por el tratado de Versalles de 1919. Sus primeros pasos en el ejército los daría en la ciudad de Halberstadt donde recibiría su correspondiente adiestramiento como soldado de infantería con el 12º Regimiento. Un poco más tarde pasó a formar parte de la 2ª Compañía Prusiana de Fusileros de Magdeburgo. Los entrenamientos con vehículos fueron poco a poco sucediéndose, y pronto adquirió formación sobre motocicletas, vehículos blindados y sobre los primeros tanques alemanes. Hay que decir que su primera experiencia con los primeros “tanques” fue con maquetas de madera y cartón. Aunque nos pueda resultar curioso hay que recordar que esto es habitual en numerosos ejércitos para realizar la instrucción.

Tras estudiar en la Academia de suboficiales y realizar varios cursos pasó a formar parte de la 24ª División de Infantería que formaba parte el 24º Batallón Panzer en la pequeña ciudad de Borna, cercana a Leipzig.  Tras nuevos cursos de formación acabó siendo instructor. El estallido de la 2ª Guerra Mundial le dio la posibilidad de convertirse en oficial de la reserva, aunque poco duraría su tiempo alejado del Frente, dado que participó en la Invasión de Polonia donde destruiría su primer tanque con una pieza antitanque. Por su valor en la llamada batalla de Kutno fue condecorado con la Cruz de Hierro de 2ª Clase.

También ganaría un poco más adelante la Cruz de Hierro de 1ª Clase, concretamente el 1 de febrero de 1942, ya al mando de un antitanque, seguramente un Marder III o alguna pieza Flak de 40 mm. El Marder III fue un excelente antitanque construido sobre el chasis de los Panzer 38 (t) que habían quedado obsoletos al inicio de la Operación Barbarroja con la aparición en el campo de batalla de los tanques soviéticos T-34 KV. Hay que recordar que este vehículo tenía un blindaje abierto en la parte superior donde se instalaba el cañón (normalmente un cañón pak de 75 milímetros), por lo que era excelente para posiciones defensivas y como cazacarros de vehículos ligeros y medios a una distancia prudente. Era muy vulnerable al fuego de artillería debido a su escaso blindaje y a su alta silueta. A pesar de que se dejó de producir en torno a 1944 fue utilizado hasta el final de la 2ª Guerra Mundial. 

Aunque no podemos garantizar con certeza la presencia de Albert Ernst a bordo de un Marder III lo que sí tenemos claro es que en 1942 se encontraba en el Frente Oriental con el rango de Teniente. 

No hay duda que su experiencia como oficial en un vehículo antitanque era bastante elevada dado que sería retirado del frente para formar parte de una nueva compañía anti-tanque. Cuando el ejército alemán deseaba introducir una nueva arma en el Frente Oriental creaba unidades con los mejores hombres disponibles, y este era el caso de Ernst.

La unidad, el 512º batallón Antitanque pesado (Panzerjägerabteiliung 512, sJgdPzAbt) fue formado oficialmente el 25 de agosto de 1943. Compuesto por tres compañías (Ersnt pertenecía a la primera) fueron trasladadas desde Alemania a la ciudad holandesa de Olbebroek a un campo de entrenamiento donde comenzarían a entrenarse en la nueva y flamante pieza antitanque que tendría el honor de utilizar: el Nashorn (“rinoceronte” en alemán).

En este caso conviene hacer un breve inciso para comentar brevemente como era el Nashrom. Las primeras experiencias de la Wehrmatch contra los tanques soviéticos en el Frente Oriental, principalmente contra los T-34 y los temidos KV-1, hicieron al Estado Mayor buscar alternativas para destruir a los enemigos a mayor distancia y con mejores carros anti-tanque, que a duras penas hacían frente al enemigo.

Sobre los chasis de otros modelos se incorporaría un poderoso cañón antiaéreo del 88 sobre una torreta abierta y sin apenas blindaje debido al peso del mismo. Dado que el arma estaba siendo diseñada inicialmente para combates a largas distancias se prescindió del blindaje, aunque las planchas frontales de 20 mm. protegerían a la tripulación contra armas ligeras de bajo calibre, principalmente de la infantería. Hubo varios modelos que se modificaron en varias ocasiones hasta el modelo final que tendría el nombre de Nashorn. Se comenzó a fabricar a mediados de 1943 y solamente se construirían 494 unidades, dado que sería sustituido por el Jagdpanzer IV poco después.

Solamente seis batallones recibirían los Nashorn, cada uno equipado con 45 unidades. Hay que decir que la principal ventaja que convertía al Nashron en una pieza temible en el campo de batalla era que poseía uno de los mejores cañones utilizados durante la 2ª Guerra Mundial. Además, utilizaba proyectiles capaces de destruir blindados enemigos a 4.000 metros, su mayor distancia efectiva.

Como hemos dicho, la unidad recibió  45 Nashrom y comenzaron su entrenamiento con el nuevo armamento recibido hasta principios de diciembre de 1943. El batallón pasó depender del Grupo de Ejércitos del Centro y fue desplegado en torno a la región bielorrusa de Vitebsk, región situada al norte de Minsk, a mediados de ese mismo mes.

En seis meses de campaña, entre enero y junio de 1944, nuestro protagonista destruiría con  el Nashron que estaba bajo su mando un total de 55 tanques enemigos (T-34 y tanques IS en su mayoría), por lo que el 2 de julio de 1944 recibiría la mayor condecoración de la Alemania del Tercer Reich, la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.

Durante ese tiempo hubo varios Nashorn que tuvieron problemas mecánicos y quedaron fueran de servicio temporalmente y hubo otras piezas que también fueron destruidas por el enemigo. Tenemos constancia de que en aquellos meses de campaña Ernst también sufriría el castigo soviético. El 4 de febrero su vehículo fue impacto por fuego de artillería y a consecuencia de ello fue retirado del frente tras sufrir heridas de gravedad.

El 7 de febrero de 1944 era condecorado con la Placa de Herido en Oro (que era entregada por recibir 5 heridas o más en combate) por lo que podemos afirmar que las heridas recibidas le mantuvieron apartado del combate al menos un mes o quizás incluso más tiempo.

Estos datos nos ayudan a entender la crudeza del Frente Oriental: el Nashron de Ersnt había destruido en seis meses de combate nada más y nada menos que 55 tanques enemigos.

El dato es aún más sorprendente si tenemos en cuenta que destruyó el 23 de diciembre de 1943 14 tanques soviéticos utilizando únicamente 21 disparos. Este impresionante hecho hizo que fuera conocido entre la tropa como el Tigre de Vitebsk.

En julio de 1944 los ataques se recrudecieron en el Frente Oriental, tanto que todas las piezas de la unidad de Ersnt quedaron completamente destruidas. El batallón fue enviado a la retaguardia y se le entregaron 14 Jagdpanthers y dos compañías con 14 piezas de artillería propulsada (StuG III) cada una. Además, el Cuartel General de la Unidad también disponía otros 3 Jagdpanther a su disposición. 

Su unidad sería incorporada el 10 de octubre de 1944 al Primer Cuerpo Panzer de las Waffen-SS, dependiente del 7º Ejército, el cual formaba a su vez parte del Grupo de Ejércitos B. El 7 de noviembre, por razones de refuerzo, su batallón fue incorporado a otra unidad, concretamente a la 116ª División Panzer que era parte del LXXIV Cuerpo, es decir, el 5º Ejército Panzer (también parte del Grupo de Ejércitos B). Hay que indicar que estas fuerzas combatían en el Frente Occidental, es decir, contra fuerzas aliadas. 

Con esta división participaría en la batalla del bosque Hürtgen, ya defendiendo suelo alemán ante el imparable avance del ejército norteamericano.  En la batalla del bosque de Hürtgen debemos hacer de nuevo un nuevo inciso. Se conocen multitud de batallas pero algunas son olvidadas por la Historia y los historiadores y la batalla del bosque de Hürtgen es una de ellas. Fue una de las batallas más crueles y sangrientas ocurridas durante la 2ª Guerra Mundial entre las fuerzas americanas y alemanas. Esta batalla duraría desde el 19 de septiembre hasta el 16 de diciembre de 1944 en una pequeña franja de no más de 130 kilómetros cuadrados al este de la frontera belga-alemana. Las tropas alemanas debían mantener ese frente el máximo tiempo posible para defender el flanco de una de las operaciones militares más conocidas de la 2ª Guerra Mundial: la Ofensiva de las Ardenas.

Después de esta lucha sabemos que su unidad pasó a formar parte de la 246º División de Volksgrenadier en torno a principios de diciembre de 1944. Poco después era ascendido a capitán. Retirado a la reserva temporalmente y con su experiencia adquirida tanto en el Frente Oriental como en el Frente Occidental estaba claro que Ernst era un perfecto candidato para formar parte de una nueva unidad, el 519º batallón Antitanque pesado (Panzerjägerabteiliung 519, sJgdPzAbt), hecho que ocurrió el 11 de febrero de 1945.

Esta unidad tendría el honor de ser una de las pocas que tendría la posibilidad de utilizar los pesados Jagdtigers equipados con poderosos cañones de 128 milímetros.

¿Y cómo era esta pieza antitanque realmente? ¿Era legendaria o solamente pura fachada? Nadie mejor que Otto Carius, otro de los insignes tanquistas que tuvieron la ocasión de conducirlo en una entrevista que concedió al autor de este libro:

«Menuda basura… si hubiéramos conocido al diseñador no le hubiera gustado la reunión conmigo y con mis hombres.  […]. Como pudo alguien diseñar aquella cosa está más allá de mi capacidad de comprensión.»

La unidad continuó entrenándose en las cercanías de la ciudad alemana de Sennelagen, mientras que el cuartel general del batallón se estableció en la ciudad de Döllersheim. Tras finalizar el entrenamiento necesario para conocer los entresijos de este pesado antitanque, la unidad se desplegó el 31 de marzo de 1945 en las cercanías del sector de Remagen, con un total de 13 Jagdtigers, de los cuales 3-4 de ellos estaban bajo el mando directo de Ernst, como comandante de la Primera Compañía. En los primeros días la unidad se enfrentaría contra unidades blindadas americanas, perdiendo en los primeros enfrentamientos un único Jagdtiger por acción directa del fuego enemigo.

El 1 de abril la unidad quedaba atrapada en la llamada “Bolsa del Ruhr” donde combatirían con los americanos hasta el 15 de abril de 1945 en la que el capitán Albert Ernst decidió rendirse a la 99ª División de Infantería en la ciudad de Iserlohn, en Alemania, donde una cámara inmortalizó para siempre aquel momento.

En su paso por los Jagdtigers Albert Ernst había destruido aproximadamente un total de 20  carros blindados, por lo que su total de victorias sobre tanques enemigos ascendía a 75 en el momento de su captura.  En las imágenes obtenidas por los americanos se ven al menos 3 Jagdtigers, y uno de ellos con unos 10 a 20 marcadores de victorias sobre el enemigo en la boca del cañón, muy seguramente el vehículo de Ernst. Con toda la marcialidad que pudo, con gesto serio y semblante cansado se cuadró y agachando la cabeza ante el oficial americano al que se rendía le estrechó la mano. Así acabó la guerra para Albert Ernst.

Rendición de la unidad de Albert Ernst el 15 de abril de 1945


Aquí se ve a los americanos inspeccionando los JagdTiger y al propio Ernst



En la misma ciudad en la que se rindió, evitando así la destrucción de la ciudad en una lucha innecesaria en los últimos coletazos de la guerra, Ernst viviría tranquilamente los últimos años de vida en paz en la ciudad que ayudó a salvar de la barbarie de la guerra, siendo admirado y respetado por todos. Hay que decir que la salvación de la ciudad fue gracias a la mediación del aguerrido oficial alemán. Años más tarde se descubriría que la única ciudad de la bolsa del Ruhr en la que los alemanes se rindieron de forma pacífica fue Iserlohn.

miércoles, 18 de febrero de 2015

- Rememorando XXVI: El héroe de "Tormentas de Acero" -



Hoy recordamos a uno de los héroes alemanes de la Primera Guerra Mundial más famosos de todos, no por su faceta de militar, sino por su actividad profesional como escritor posterior a la guerra, pero sus acciones militares son dignas de elogio y recuerdo, por lo que hoy he decidido postear el texto casi completo de su biografía aparecida en CABALLEROS DE LA POUR LE MÉRITE, como recuerdo a su Memoria.

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Jünger, Ernst. Hay personas que nacen con estrella y se convierten en grandes iconos de su generación y de su país. Ernst Jünger es una de esas personas para el pueblo alemán. Este héroe de guerra nació en la ciudad de Heidelberg el 29 de marzo de 1895. Fue el primero de la extensa prole del matrimonio Jünger, compuesta por Georg Ernst Jünger y Caroline Jünger. Nació en el seno de familia acomodada y con fuertes inclinaciones intelectuales, puesto que su padre era un importante químico. Llegaría a tener seis hermanos, pero desafortunadamente dos de ellos morirían durante su infancia.

Vivió la mayor parte de su infancia en la ciudad de Hanover, donde su padre tenía un laboratorio químico especializado en alimentos. El trabajo de su padre también le llevaría a residir en las ciudades de Schwarzenberg y Rehburg. En 1901 se matricularía en el Liceo de Hanover, lugar donde también permanecería internado durante dos años (de 1905 a 1907) a causa de las constantes mudanzas familiares debido al trabajo de su progenitor. A pesar de lo que pudiéramos llegar a pensar, los cambios de domicilio no causaron gran tristeza en el muchacho, que pareció encontrar en el estudio una forma de escape a su triste vida, tan falta de afecto por culpa de sus padres. A finales de 1907 regresó al hogar paterno en Rehburg. En esa época, cuando comenzó a cursar estudios en el colegio Realschule Scharnhorst de Wunstorf, donde descubrió su amor por las novelas de aventuras y la pasión que se convertiría en su principal afición: la entomología (estudio y observación de los insectos).

En 1911 se unió al club de observación de aves migratorias con su hermano Georg. Aquí fue donde iniciaría sus primeros pasos en su extensa carrera literaria que le convertiría en uno de los autores alemanes de más éxito. Comenzó a publicar sus primeros poemas en una revista de aves, dado que estos estaban dedicados a los pájaros. Dicen que en aquella época tenía una importante reputación de poeta y dandy que pareció cultivar con total satisfacción. Atraído por la aventura y lo desconocido, como todo joven a su edad, se alistó en Verdún en la Legión Extranjera francesa en noviembre de 1913, comprometiéndose a un servicio militar de cinco años. ¡La Legión Extranjera! ¡Cinco años en el desierto y poder recorrer las dunas del  Sáhara! Parecía casi un sueño, y el joven poeta parecía que lo había conseguido. Su entrenamiento lo realizó en Argelia, en la ciudad de Sibi Bel Abbes. Parece que la vida espartana y dura de la Legión, así como la magia de África no convencieron demasiado al joven. Su vida opulenta y sus caprichos pagados con el dinero de su padre habían desaparecido, y ahora estaba en un país extranjero y rodeado de desconocidos, a excepción de un amigo que se había alistado con él. 

Cansado de aquello, huyó hacía Marruecos, pero fue fácilmente capturado y devuelto a la Legión. Seis semanas más tarde, gracias a la intermediación del Ministerio de Asuntos Exteriores Alemán y la de su acomodado padre pudo regresar a casa. El motivo esgrimido por las autoridades alemanas fue la edad. El gobierno francés entregó al muchacho en la Embajada Alemana, quedando así resuelta la aventura africana del joven poeta.

El 1 de agosto de 1914, muy poco después del estallido de la Gran Guerra, se presentó voluntario para servir en el Regimiento nº 73 de Hanover, el llamado "Regimiento de Fusileros del Mariscal de Campo Príncipe Alberto de Prusia". Según sus propias palabras que luego recogería en una de sus primeras obras:

«En  aquel momento tomé la decisión, al igual que cientos de miles,
 de participar (en la guerra) como voluntario.»

Fue aceptado como voluntario, y realizaría el curso de entrenamiento básico en Notabitur desde octubre hasta diciembre, siendo enviado poco después al Frente Occidental, donde lucharía en tierras francesas, más concretamente en el frente de Champagne. Otras de sus frases más famosas sobre aquel período dice lo siguiente:

«Habiendo crecido en una era de seguridad, todos sentimos la nostalgia de lo inusual, 
después del gran peligro. Desde aquello, la guerra que se había 
preparado fue como una carrera

En 1915 su unidad se mantuvo en una posición defensiva alrededor de la ciudad francesa de Bazancourt. En febrero y marzo de ese año realizó un curso de formación y adiestramiento en la ciudad francesa de Recouvrence. En abril, su unidad fue movilizada a la zona de Lorena, donde en un primer enfrentamiento contra tropas francesas, Jünger resultó herido por primera vez en la ciudad francesa de Les Éparges. 

Su padre, preocupado por su vástago primogénito, le aconsejó que realizara un curso para convertirse en oficial, cosa que hizo, instruyéndose en Döberitz durante el verano de aquel año después de su recuperación. Tras su adiestramiento como oficial, regresó a su regimiento como Fähnrich (Álferez). Poco después siguió combatiendo en los alrededores de la ciudad de Douchy Monchy en la región de Artois. A finales de noviembre fue ascendido a teniente.

Al año siguiente continuó en primera línea de combate, aguantando con sus compañeros en las crueles trincheras en torno a Artois. En abril de 1916 asistió a un nuevo curso de formación, regresando al frente en junio, donde participó con su unidad en los preparativos de la gran ofensiva de los alemanes en el Somme. Su unidad luchó tenazmente contra los franceses en Guillemort, donde resultó nuevamente herido. Fue retirado del frente y su unidad fue totalmente exterminada. Recibió un nuevo destino en noviembre, siendo asignado a la unidad de inteligencia de una división en su sección de reconocimiento. Otra vez resultó herido cerca de St. Pierre Vaast, y por esa acción se le condecoró con la Cruz de Hierro de 1ª Clase.

Ya en 1917, Jüngen realizó un nuevo curso dirigido a comandantes de compañía, siendo ahora frecuentemente nombrado comandante de diversas unidades y compañías de su regimiento. En marzo, se le otorgó el mando de una patrulla para cubrir la retirada alemana del Somme. Muy poco tiempo después, lideró un puesto de observación. En mayo de 1917 su nueva unidad tomó posiciones defensivas en la llamada línea Siegfriedstellung1. En junio, una patrulla comandada por él en territorio enemigo sufrió un violento encontronazo con patrullas de combate indio-británicas, donde muchos de sus hombres resultaron muertos o heridos. De nuevo su unidad fue trasladada, siendo dirigida en esta ocasión a Cambrai para la incorporación de nuevo reemplazos y su nueva formación como unidad de combate activa.

En esta época Jünger comenzó un nuevo curso de adiestramiento para convertirse en oficial de Tropas de Asalto. A finales de julio de ese año, su unidad (ya totalmente recompuesta) se trasladó a Flandes, donde el ejército alemán trataba de frenar por todos los medios posibles una poderosa ofensiva británica. Jüngen y su unidad lucharon con tenacidad en la llamada batalla de Langemarck y en la férrea defensa de Steenbach. En septiembre (también de ese mismo año) lideró una nueva patrulla contra las líneas francesas. Encontró una fuerte resistencia en las trincheras enemigas, contra las que sus hombres lucharon con tenacidad, e inspirados por su liderazgo se convirtió en una lucha en la que los franceses salieron bastante mal parados, a pesar de que contaban con las aceradas defensas protectoras de las trincheras. Aún contando con el ardor guerrero del joven teniente, su unidad tuvo que retirarse con graves pérdidas, y encima, resultó de nuevo herido. Por esta increíble acción de valentía y liderazgo fue condecorado con la Cruz de Caballero de la Orden de la Casa Hohenzollern.

Comenzó un nuevo año, y en los tres primeros meses estuvo con su unidad preparando junto con otras unidades la llamada ofensiva de Lundedorff, consistente en tomar la iniciativa sobre el Frente Occidental contra americanos, británicos y franceses. Es herido de nuevo por el impacto de un proyectil, pero de forma leve. Recuperado totalmente, participó en la toma de la ciudad de Écoust, donde resultó herido en dos nuevas ocasiones, pero otra vez fueron heridas de baja importancia y consideración. Se reunió con su regimiento tras pasar una nueva etapa en el hospital en junio, agrupándose con ellos en las ruinas de la ciudad de Puisieux-le-Mont, donde participó en la tenaz defensa de las posiciones alemanas contra los avances británicos a pesar de las escasas posibilidades de éxito. En agosto, su unidad realizó una desesperada contraofensiva en las cercanías de la ciudad de Cambrai. Resultó gravemente herido por el impacto de una bala, pero a pesar de que su unidad estaba totalmente sobrepasada y rodeada, continuó luchando con los escasos hombres de los que disponía. Frente a un enemigo superior, las posibilidades parecían nulas. Los hombres comenzaron a soltar las armas, pero un hombre dijo "¡NO!"; ese era Jünger. Los camaradas, inspirados por el joven oficial herido de gravedad decidieron intentar huir, tratando de romper las férreas filas enemigas. Cargando a la desesperada, liderando él mismo la embestida, consiguieron escapar de aquel cerco mortal de sangre y fuego, aunque desafortunadamente muchos soldados alemanes murieron en la retirada. Por su valor, por su temeridad y liderazgo y total desprecio a la muerte fue condecorado con la Pour le Mérite, la más alta condecoración prusiana al valor. Jünger fue él último oficial alemán en recibir la condecoración más famosa de la Gran Guerra, además de ser el soldado más joven en recibirla. Debido a la gravedad de sus heridas acabó el resto de la guerra en un hospital militar, donde con muchos otros heridos recibió la noticia de que Alemania se había rendido incondicionalmente.

Durante la guerra escribió sus experiencias de trincheras, sangre y muerte en un diario que cargó durante todo el conflicto. También aprovechó los interminables tiempos muertos de la batalla para leer, principalmente obras de Nietzsche, Shopenhauer, Ariosto y Kubin. Las notas que recopiló sirvieron como germen para su primera obra, “Tormenta de Acero”, publicada en 1920 y que supuso un tremendo éxito de ventas. 

Extracto de la obra CABALLEROS DE LA POUR LE MÉRITE.

Quizás también te interese leer la vida de otros CABALLEROS DE LA POUR LE MÉRITE:

martes, 17 de febrero de 2015

- Rememorando XXV: El francés que destruyó 13 tanques alemanes en un día -


Hoy hablamos de Pierre Billote, uno de los tanquistas más impresionantes de todos los tiempos. Sí, impresionante porque capaz de destruir una compañia de tanques alemanes... él solo. ¿Qué os parece? Sin más, aquí os dejo con la épica de Pierre Billote.

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Billote, Pierre Armand Gaston, más conocido solamente como Pierre Billote fue un militar y político francés, y es quizás el tanquista francés más exitoso de la Segunda Guerra Mundial. La historia de este extraordinario personaje comienza el 8 de marzo de 1906 en la ciudad de la luces, París.

Nació en el seno de una familia de clara tradición castrense. Su padre era nada más y nada menos que el general Gaston Henri Gustave Billotte, general de cinco estrellas (rango inferior al de Mariscal de Campo en Francia) desde 1933. El padre de Pierre era un extraordario soldado de brillante historial, pues había sido ampliamente condecorado durante la Primera Guerra Mundial. Es por eso que el muchacho tuvo un estricta educación que marcaría fuertemente el carácter del futuro oficial tanquista.

Sería también un hombre de mundo, dado que debido a las obligaciones de su padre, viviría en el extranjero durante varios años. Viviría durante varios años en Polonia y Siria, antes de regresar a Francia donde se graduaría en el instituto Stanislas de París.

Durante sus años de aprendizaje gozaría de una extraordinaria educación y de excelentes tutores que le prepararían para su brillante porvenir. Su padre sabía perfectamente que la educación era la llave del éxito, dado que él fue profesor, por lo que invirtió grandes sumas de dinero en la educación de su vástago. Después de licenciarse en  Derecho y Ciencias estudiaría en la Escuela Militar de Saint-Cyr para oficiales. No hay duda que el peso de la tradición militar de la familia jugó un importante papel en su decisión. Se acabaría graduando, consiguiendo así el rango de alférez.

En octubre de octubre 1930 sería ascendido a Teniente y sirvió temporalmente con la Infantería Colonial francesa hasta abril de 1932 en Indochina.  De regreso a Francia, a la edad de 28 años, fue admitido como estudiante en la Escuela Superior de Guerra para iniciar una meteórica carrera militar en 1934. Hay que tener en cuenta que la Escuela Superior de Guerra era el paso necesario para alcanzar altos rangos en el ejército y que lo normal era iniciar estudios en la misma con 35 años, por lo que el que fuera autorizado a realizar los correspondientes estudios a tan temprana edad seguramente se debiera a su buen expediente militar y a la posición que ocupaba su padre en ese momento.

Fue ascendido a capitán en diciembre en 1936 y formó parte del Estado Mayor General del Ejército de Tierra ese mismo año, aunque con el inicio de la 2ª Guerra Mundial (1 de septiembre de 1939) fue asignado al Estado Mayor del Ejército.

En marzo de 1940, cansado de la vida de escritorio que le ofrecía el Estado Mayor, envió una solicitud para ingresar en la Escuela de Versalles y forma parte de un batallón de tanques. Su solicitud fue aprobada, muy seguramente en contra de los deseos paternos dado que este no quería que su hijo participara en la guerra en primera línea de combate. Pero finalmente la voluntad  del hijo fue la que venció, por lo que fue aceptada su solicitud para ingresar en la Academia Militar de Versalles.

Tras su paso por aquella institución fue asignado al batallón de tanques número 41, con el que participaría en su primera misión de combate contra los alemanes al inicio de la Campaña de Francia por parte de los alemanes. Hay que indicar que el tanque utilizado por su unidad era el tanque Char B1.

El Char B1 era un tanque pesado de 28 toneladas especialmente creado como vehículo blindado para ser utilizado como punta de lanza en batallas acorazadas. Tenía un blindaje de 40 milímetros y un pesado cañón-mortero Hotwitzer de 75 milímetros, además de un cañón secundario de 47 milímetros, lo que lo convertía en un enemigo digno contra los tanques alemanes.

La principal acción que le daría las mieles de la inmortalidad en la Historia militar tendría lugar el 16 de mayo de 1940 cuando se encontraba cerca de la ciudad francesa de Stonne. La ciudad de Stonne hoy en día es un tranquilo pueblo cercano al bosque de las Ardenas en el que se vivieron intensos combate entre el 15 y 17 de mayo de 1940, cuando los alemanes intentaban penetrar en territorio francés.

Es conocido por todos que los franceses fueron completamente derrotados en un tiempo récord, y muchas veces se cree, de forma equivocada, que los franceses no ofrecieron resistencia contra los alemanes. Stonne es el mejor ejemplo para desmentir estos rumores. En esos dos días la ciudad cambiaría de manos en 17 ocasiones ante las ofensivas y contraofensivas de unos y otros. 
Hay que decir que en ese intervalo de tiempo, desde que salió de Versalles rumbo a las Ardenas,  se entregaría a la unidad de Billotte nuevas unidades de Char B1, dado que el Char B1-bis, es una versión mejorada del Char B1, con más blindaje (20 milímetros adicionales) y mejor potencia de fuego, por lo que la Primera Compañía de tanques del 41º Batallón Acorazado haría frente a los alemanes con el mejor tanque francés del momento. ¿Sería suficiente para frenar a los alemanes en Stonne?

El 15 de mayo a las 8 de mañana la ciudad estaba en manos alemanas, a las nueve en manos francesas, a las nueve y media en manos germanas, a las diez y media en manos francesas, a las diez y cuarenta y cinco minutos en manos alemanas, a las doce volvía a manos francesas y a las cinco y media la ciudad estaba de nuevo, bajo control de las tropas de la Wehrmatch.  El 16 de mayo, con las primeras luces del alba la Primera Compañía estaba lista para tratar de arrebatar una vez más la ciudad de manos alemanas. En este caso, Billote estaba comandando un Char B1 Bis apodado “Eure”, el cual sería su herramienta de trabajo para la operación que tenía entre manos.

- El tanque de Pierre Billote y su tripulación, aquellos que pasaron a la Historia -

La ciudad estaba controlada por elementos del 8º Regimiento Panzer, por lo que era de suponer que habría blindados enemigos. Los franceses harían lo que estuviera en su mano para impedir que los alemanes continuaran su avance hacia la ciudad de Sedan, pues Stonne era la llave para llegar a la mencionada ciudad por carretera.

La primera compañía recibió un terrible fuego y la unidad se retiró antes de entrar en la ciudad. ¿Todos los tanques se retiraron? NO. Billotte sabía que su tanque era una extraordinaria máquina pesada con el aumento de 20 milímetros de blindaje frontal, por lo que Billotte dio la orden a su conductor de seguir adelante. El tanque recibió los primeros impactos. Se oyeron los impactos en el interior del tanque mientras Billotte gritaba: 

«¡Adelante, adelante mis muchachos!»

Los gritos de ánimo de su comandante fueron la llama combativa que la tripulación necesitaba para no caer presa del pánico. Nuevos impactos frontales se escucharon en el interior del tanque, mientras que el tanque se desplazaba a la “carrera”, a 24 kilómetros por hora, hacia la ciudad.  Cuando se encontraba a las puertas de la ciudad gritó:

«¡Tanque enemigo a la derecha, fuego, fuego!
 ¡100 metros, fuego, fuego!»

El cañón del Char B1 Bis rugió y su proyectil impactó de lleno en un PzKpfw IV Ausf. A que quedó convertido en un humeante pedazo de chatarra a la vez que otro PzKpfw IV Ausf. A hacía acto de presencia y disparaba su cañón de 75 milímetros hacia el frontal de Char B1 Bis. El impacto fue demoledor, pero el tanque no se inmutó. Billotte de nuevo gritó:

«¡Tanque enemigo a la izquierda, fuego, fuego!
 ¡100 metros, fuego, fuego!»

El cañón del Char B1 Bis volvió a escupir un proyectil mortal que destruyó al otro PzKpfw IV Ausf. A de un certero disparo. Los gritos de alegría se oyeron en el interior del tanque, pero sus gritos de alegría se vieron apagados por las explosiones, y los sonidos de impactos que seguían sonando en el interior del tanque.

«¡Adelante! ¡Adelante!»

La orden de Billotte era clara y el conductor volvió a poner en marcha el tanque que lentamente penetraba las defensas alemanas. ¿Qué se encontraría en el interior de la ciudad? Todo el resto de una compañía alemana compuesta por 15 tanques PzKpfw III y varias ametralladoras de posición que comenzaron a disparar frontalmente al pesado tanque de Billotte que se balanceaba a cada impacto recibido.

«¡Fuego, 100 metros! ¡Fuego, 200 metros!»

Las órdenes de Billotte seguía resonando en el interior del tanque mientras que el conductor, cargador y artillero se esforzaban por cumplir con la mayor celeridad posible todas y cada una de las órdenes dictadas por Billotte. Nuevo impacto certero, y otro tanque enemigo se vio envuelto por las llamas.

«¡Fuego a la izquierda, 200 metros!»

Un nuevo proyectil disparado desde el Char 1 Bis que impactaba en el costado de un nuevo Panzer III que saltaba por los aires. 
Fueron 20 minutos de auténtica locura en el que el Char 1 Bis fue impactado en multitud de ocasiones por las armas alemanas. 20 minutos para la épica, 20 minutos para la gloria. El Char B1-Bis al mando de Billotte consiguió expulsar el solo en una carga heroica a la compañía alemana. Solamente 4 tanques PzFpfw III logaron escapar. El tanque galo y su tripulación destruyeron 11 tanques enemigos, además de dos piezas antitanque Pak 36. Después de la acción la tripulación tuvo tiempo de contar el número de impactos en la carrocería de su pesado tanque. El tanque recibió más de 140 impactos, pero ninguno fue capaz de penetrar el grueso blindaje del tanque pesado galo. 
Desafortunadamente la increíble acción de Billotte no serviría de nada, dado que la ciudad conquistada a la 07:30 de la mañana únicamente por el Char 1 Bis caería de nuevo a las 17.00 horas en manos alemanas tras un rápido contraataque. Los alemanes perderían por el control de esta ciudad un total de 24 tanques, 13 por la acción de Billotte.
Perdemos la pista de Billotte durante el tremendo caos posterior al rápido repliegue francés tras la derrota inicial hasta el 12 de junio, cuando sabemos que de nuevo se le ordenó luchar en la ciudad de Mourmelon, ciudad francesa a unos 100 kilómetros al sur de las Ardenas. La orden para la unidad fue clara y sencilla. Luchar hasta el último tanque para tratar de detener las fuerzas blindadas alemanas que se acercaban, para dar tiempo así a otras unidades que se estaban retirando. El destino no tenía preparada una muerte heroica para el esforzado capitán, como un paso de las Termópilas y los trescientos espartanos. En lugar de eso, su tanque fue uno de los primeros en quedar inutilizado por el fuego enemigo y a causa del impacto resultó herido en la cabeza y en su mano derecha. Minutos después fue hecho prisionero por los alemanes. Durante los cinco días siguientes intentaría escapar en tres ocasiones a pesar de sus heridas, pero sin éxito. 
Tras permanecer varios meses en un hospital fue encarcelado en un campo de concentración para prisioneros en Pomerania, de donde lograría escapar junto con otros dos compañeros, uniéndose a las fuerzas soviéticas algunos días más tarde, el 1 de febrero de 1941. Poco le duraría la libertad, pues los soviéticos sospecharon de él y le encarcelaron porque supusieron que era un espía alemán. Unos doscientos prisioneros franceses fueron instalados en varios barracones al sur de Moscú. El representante de los soldados fue Billotte, al ser el oficial francés de más alta graduación en el campo de prisioneros.

Permanecería encarcelado hasta el 30 de agosto de 1941. Como bien ya sabemos, Alemania atacó a la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Los soviéticos entraron en razón y tras varias negociaciones los soldados franceses junto con Billotte serían liberados y enviados a Inglaterra donde podrían continuar su lucha al lado de los Aliados y defendiendo la Francia Libre que aún luchaba contra los alemanes.  Finalmente llegaría a Inglaterra junto con sus compañeros el 9 de septiembre de 1941.
Sería recibido por el general De Gaulle el cual trató de asignarle un puesto como miembro de su Estado Mayor. Billotte lo rechazó, pues quería seguir luchando contra los alemanes en primera línea de combate. Por méritos de guerra sería ascendido a mayor, y un poco más tarde, en diciembre de 1941 a Teniente Coronel. En mayo de 1942 se convirtió en Jefe del Estado Mayor del General de De Gaulle.

Fue ascendido a Coronel en diciembre de 1942, y  nombrado secretario de la Comisión Permanente y del Comité Militar para la Defensa Nacional de Argel en mayo de 1943. Como miembro de varias delegaciones representantes de la Francia Libre viajaría a Estados Unidos e Italia.  A principios de julio de 1944 volvería al combate, en este caso al mando de la Fuerza Expedicionaria C que fue lanzada sobre territorio francés un mes después del Día D.  

Poco más tarde fue nombrado comandante en la 2ª División Acorazada del General Leclerc. Llegó a Normandía el 7 de agosto de 1944 y recibió el mando de una de las Brigadas Acorazadas de la División. Lucharía contra los alemanes en la ciudad francesa de Alençon Ecoché el 11 y 12 de agosto de 1944 en un ataque sorpresa que acabaría eliminando a las fuerzas alemanas allí establecidas. Finalmente prestaría su apoyo para la liberación de París.

En septiembre de 1944, fue ascendido a General de Brigada y  fue el responsable del entrenamiento de la 10ª División de Infantería.  El 11 de noviembre de 1944 era condecorado en París por el general De Gaulle con la Cruz de la Liberación. En enero de 1945 regresaría de nuevo al combate con su nueva división al participar en la ofensiva aliada para destruir las fuerzas alemanas que aún resistían en la Alta Alsacia. Llegaría a Alemania con la 10ª División, y la unidad actuaría como fuerzas de ocupación desde mayo de 1945 con el final de la Segunda Guerra Mundial. Durante los próximos meses también sería gobernador militar.
Pero aún no había alcanzado el cenit de carrera dado que fue nombrado Jefe Adjunto del Estado Mayor de la Defensa Nacional en diciembre de 1945, y ascendido a General en marzo de 1946. Poco más tarde sería nombrado responsable de la Delegación Francesa del Ejército en el Comité del Estado Mayor de la ONU. En 1950, abandonaría su laureada carrera militar y comenzaría una importante carrera política que le llevaría a tener altos cargos de responsabilidad a lo largo de su vida.  Tras una larga carrera y una intensa vida, Pierre Billote moría el 29 de junio de 1982 en Boulogne Billancourt, en el Hospital Ambroise Paré. 

Este impresionante militar y extraordinario héroe de guerra sería condecorado a lo largo de su vida con el título de Gran Oficial de la Legión de Honor, Oficial de Legión al Mérito de los Estados Unidos, y fue condecorado con la Croix de Guerre belga entre otras muchas condecoraciones y honores.


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domingo, 15 de febrero de 2015

- Anécdotas legendarias VI: Un prisionero de guerra y Kurt Knispel -



Hoy hablaremos de la anécdota más conocida de Kurt Knispel, el mejor tanquista de la 2ª Guerra Mundial en la que defendió a un prisionero de guerra. Aunque la anécdota ha sido recogida en multitud de páginas webs NINGUNA recoge la escena correctamente y al detalle, algo que por fin hago EN CASTELLANO. 

Es un fragmento de mi obra HÉROES TANQUISTAS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL.


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Durante el trayecto de vuelta a la guerra, Kurt Knispel vivió uno de las anécdotas más famosas de su experiencia vital, que además define y nos da una clara idea de cómo era realmente este héroe de guerra. La unidad de Knispel se dirigía hacia Rusia en tren. Era bastante cómodo, tanto como lo permitía el desarrollo de la guerra. El tren estaba detenido en una estación en algún lugar indeterminado de Cracovia. Aquella noche, Kurt Knispel estaba sentado al lado de los tanques con su amigo Alfred Rubbel hablando de cosas triviales. Como bien ya sabemos Knispel tenía una increíble vista y se fijaba en cualquier movimiento o figuras sospechosas en la oscuridad, más ahora dado que había perfeccionado estas habilidades aún más en el campo de batalla. Observó a dos figuras a unos 100 metros, una de ellas llevando un traje a rayas (símbolo de su condición de prisionero) y a otro hombre armado con un rifle que vestía un uniforme del ejército que bien podría ser un guardián de un campo de concentración o de las fuerzas de defensa de la región. El prisionero se detuvo un instante y el guardia le golpeó con la culata de su rifle mientras le ordenaba con gestos bruscos que continuará su camino. Este, tal vez porque estaba muy débil o porque el golpe del rifle fue demasiado duro, cayó al suelo, momento que fue aprovechado por el guardia para patearle en multitud de ocasiones mientras el preso trataba de incorporarse.

Kurt se levantó y le dijo a su amigo:

       – Maldita sea, voy a parar esto ahora mismo.
       – ¡Ten cuidado Kurt! Eso te puede meter en muchos problemas – le  indicó el oficial.
        No me importa. No puedo verlo y tener la boca cerrada.

Saltó al suelo desde el tanque en el que había estado sentado junto a su compañero charlando y se dirigió hasta las dos figuras. Mientras caminaba cogió la pistola de su guerrera y la empuñó.  Se acercó a escasos metros de la escena y apuntó al guardia que en ese momento estaba dando al reo una nueva patada.

          ¡Detente perro!

El guardia en lugar de amilanarse miró con desdén Knispel y le dijo en tono altanero:

        ¿Qué quieres imberbe?
        ¡Te lo voy a enseñar ahora mismo!

Knispel, fuera de sí golpeó la cara del soldado con la mano abierta. Fue un buen golpe, tanto que el soldado apuntó a Knispel con su fusil, pero Knispel se lo arrancó de las manos y tras tirarlo a las vías empujó al soldado, y este cayó al suelo. Ya en el suelo, el soldado recibió varias patadas en su espalda propinadas por Knispel. Tras varias patadas, se marchó malhumorado y maldiciendo. El soldado se incorporó, recuperó su arma y se llevó al prisionero sin volver a hacer ningún uso de la fuerza.

Knipel se sentó de nuevo al lado de Rubbel de nuevo se limitó a sonreír y dijo:

         – Si solo supiera que no voy a causar por eso más daño al pobre diablo…

Rubber no contestó. Ahí no acabaría el famoso incidente, dado que un poco más tarde apareció una unidad de la policía militar en la siguiente estación y preguntaron por un soldado de pelo negro y metro ochenta de altura. Por supuesto no se anduvieron con rodeos, dado que expusieron al comandante de la unidad blindada lo ocurrido. Este se cruzó de brazos y les dijo:

      – Si pretendes decir que vas a llevarte a uno de mis muchachos con vosotros, entonces uno de vosotros tendrá que quedarse aquí y ocupar un puesto en un tanque. – Y soltó una sonora carcajada.

Por supuesto esto no sentó demasiado bien a los miembros de la policía militar que le vinieron a responder algo parecido a esto:

        – Guárdese su amenazas coronel. Nos lo llevaremos con o sin su consentimiento.

En ese momento el comandante echó mano de su pistola Luger y apuntando a los miembros de la policía militar dijo:

     ¡Yo soy el comandante de este tren!  ¡Aquel que ponga un pie en el sin mi consentimiento será eliminado de un tiro!

Y la policía militar se retiró con el rabo entre las piernas. Nadie más hablaría más del asunto o iría pidiendo explicaciones de nuevo al comandante.

Kurt recordaría posteriormente en varias ocasiones la mirada de agradecimiento de aquel anónimo prisionero le dirigió, y no había duda que le marcaría para el resto de su vida. La noticia de lo acontecido pronto circuló por la compañía e incluso llegaría a oídos del propio comandante de la unidad que se limitó a aprobar el comportamiento de Knispel.

Rubbel recordaría años más adelante lo siguiente sobre esta historia:

<El respeto que sentíamos hacia Kurt Knispel creció incluso mucho más que antes, incluso más que sus logros militares, que ya eran considerables. Había suficientes portadores de la Cruz de Caballero y otras condecoraciones […] Pero en esta situación nos había demostrado como actuar, además de darle una lección de moral al guardia. Aparte sintió vergüenza de nosotros dado que durante la escena todos permanecimos en silencio.>