domingo, 21 de diciembre de 2014

- Mis héroes favoritos XIX: Neumann, Heinrich. Un médico héroe de guerra -



Hubo médicos que acompañaron a las unidades militares durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, incluso a las unidades de élite como a las tropas paracaidistas alemanas. Es por eso que hoy mostramos un brevísimo resumen de la extensa biografía de este extraordinario héroe ganador de la Cruz de Caballero, pero no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra

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Neumann, Heinrich. En 1934 fue transferido a la Luftwaffe como médico en la Escuela de Vuelo de Braunschweig41 y realizó varios cursos y entrenamientos como observador aéreo. No terminaron aquí sus destinos, sino que una vez terminada su preparación fue trasladado al Luftkreiskommando (Sede Superior de la Luftwaffe) II en Berlín como médico ayudante y promovido a Oberarzt (Médico Jefe) el 1 de mayo de 1934. Comenzó por fin, y al parecer a instancias suyas, el entrenamiento como piloto en Staaken42 a la vez que se graduó como doctor en Medicina en la Universidad de Münster, ciudad de Renania del Norte-Westfalia,  el 18 de junio de 1934. A principios de agosto de 1935 fue promovido a Stabsarzt (Cirujano). En otoño de 1936, contando con 28 años, Neumann se alistó voluntario para participar en la Guerra Civil Española, entrando a formar parte de la  legendaría Legión Cóndor. 

En mayo de 1939 asumió el comando de la Compañía de Paracaidistas Fj. San. Kp 7 en Gardelegen44 y fue ascendido a Oberstabsarzt (Cirujano Jefe) el 1 de junio de 1939.  El 10 de mayo de 1940 la unidad de Neumann fue aerotransportada a Waalhaven (Holanda), ciudad de capital importancia pues allí era donde se aposentaban las fabricas de aviones. Los alemanes llevaron a cabo las operaciones con gran éxito. Por esta acción Neumann fue premiado con la Cruz de Hierro de Primera Clase. 

Marchó con este regimiento para la invasión de Creta al fracasar las tropas aliadas italianas en su intento de tomar posesión de la isla. Neumann asumió el mando del regimiento I./ LL.St.Rgt tras ser herido su comandante. Lideró el asalto a la colina 107 que dominaba el aeródromo de Malene, un punto de vital importancia para la estrategia alemana de cara a invadir toda Creta, junto al Teniente Horst Trebes, en una lucha dura ya que los defensores ingleses estaban bien atrincherados.
Las bajas entre los paracaidistas alemanas fueron numerosas, pero Neumann logró reagrupar a sus fuerzas y cargar contra las líneas inglesas para romperlas definitivamente entre los días 20 y 21 de mayo. Por esta memorable acción, Neumann sería condecorado con la Cruz de Caballero el 21 de agosto de 1941. También obtendría el distintivo para la manga que le acreditaba haber participado en la campaña de Creta.

En 1943 fue enviado a Francia para un pequeño periodo de descanso, pero enseguida, en agosto, tuvo que movilizarse de nuevo al Frente del Este porque los servicios de los médicos eran esenciales en una Alemania a la que cada vez más le faltaba de todo. Su destino le llevaría a ser Médico Jefe del Feldluftgau XXVII, un Regimiento de la Luftflotte 6, cerca de la ciudad de Bielorrusia Minsk, el 1 de septiembre de ese año.

Cuando Alemania se rindió en mayo de 1945, Neumann era oficial sanitario en un hospital en Scheswig. Volvió a la vida civil donde siguió ejerciendo la medicina, aunque no tardó en volver a vestir de uniforme, esta vez en el Ejército Federal Alemán que los Aliados organizaron para enfrentarse a la amenaza comunista. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

- Héroes Olvidados XXVII: von Heimburg, Heino. El terror de los submarinos aliados de la Gran Guerra


En la Gran Guerra también hubo submarinos, y también intrépidos capitanes. Algunos de ellos incluso fueron capaces de hundir sumergibles enemigos con el suyo propio y aunque eran casos muy raros, algunos incluso acabaron convirtiéndose en maestros de ese arte. Hoy damos unos retazos a la vida de uno de ellos. Nos referimos a Heino von Heimburg, pero no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra

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Von Heimburg, Heino, fue otro héroe de guerra, ganador de la Pour le Mérite que sufrió un trágico destino al final de su vida. 

Con el inicio de la Gran Guerra fue nombrado de Teniente de Navío el 22 de marzo de 1914. Estuvo entrenando a varias dotaciones de submarino en varias bases militares. En 1915 tomo su primer mando de un submarino, el UB-14 con el que navegaría por el Mar Mediterráneo desde el 25 de marzo hasta el 4 de diciembre de 1915.

El 16 de julio, Heimburg navegó cerca de los Dardanelos (Grecia). Para llegar hasta Bodrum, el UB-14 tuvo que ser arrastrado durante bastante distancia por un destructor austriaco debido a la limitación de distancia que sufrían los submarinos de aquella época. Tuvo serios problemas con el motor a la altura de Creta, así como con el compás de navegación. A pesar de estos problemas, pudo arribar sin problemas al puerto astro-húngaro de Bodrum el 24 de julio. A su llegada, recargaron las baterías eléctricas del submarino. Un equipo de mantenimiento viajó desde Estambul para llevar las piezas de repuesto. Debido al complejo transporte y las carencias de vehículos de transporte, las piezas viajaron por tren y camello para llegar a su destino.

El 10 de junio consiguió hundir su segundo buque militar, un pequeño submarino italiano, el Medusa de 220 toneladas, cuando abandonaba el puerto de Porto de Piave Bechia, en el norte del mar adriático.

El 12 de agosto, Heimburg realizó la que sería su acción de guerra más famosa contra los ingleses. Vigilando la ruta conocida entre Alejandría y los Dardanelos, observó pasar a un barco hospital, el Soudan, al cual dejo pasar. Poco después avistó al RMS Royal Edward, un barco de guerra inglés al que lanzó un torpedo, el cual fue suficiente para hundirlo, matando así a 132 miembros de su tripulación. 

Lideró también el submarino UC-22, desde el 1 Julio de 1916 hasta el 13 Julio de 1917. En ese tiempo consiguió hundir 11 barcos y dañar otros 4, aunque sin duda, su mayor logro de esta fase ocurrió el 20 de junio de 1917, cuando consiguió hundir de un certero disparo al submarino francés Ariane.

El 4 de septiembre, el submarino británico E7 quedaba atrapado en una red anti-torpedos cerca de los Dardanelos y todos los intentos por parte de los ingleses para rescatar el submarino fueron en vano. Estos intentos llamaron la atención de Heimburg, él cual estaba relativamente cerca de la posición del enemigo, dado que se encontraba a no mucha distancia, en el puerto griego de Canakkale realizando pequeñas reparaciones en su submarino. Él mismo visitó el lugar con un pequeño grupo de hombres con una pequeña carga explosiva que colocaron en la zona. Con la explosión el E7 fue obligado a emerger a la superficie y su tripulación obligada a rendirse.

Por los éxitos cosechados, y por el hundimiento de 3 submarinos enemigos, le fue entregada la Pour le Mérite el 11 de agosto de 1917, siendo el 7º capitán de submarino en recibir tan importante galardón. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

- Héroes Olvidados XXXVI: Cole Robert G., la carga de bayoneta más famosa de la 2ª Guerra Mundial



El lector puede pensar que las cargas de bayoneta solamente se utilizaron durante la Gran Guerra, pero no fue asi. En la 2ª Guerra Mundial hubo algunas de ellas, siendo la más famosa y recogida por los Historiadores la llevaba a cabo por las tropas norteamericanas en las horas posteriores al Día D. Hoy recordamos parte de la épica de aquella carga y de su responsable, el oficial paracaoidista Robert G. Cole, aunque no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra

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Cole, Robert George, fue un Teniente Coronel que participó en el Día D, siendo recordado hoy en día como uno de los mejores oficiales que tuvo la archiconocida 101ª División Aerotransportada.
Cuando la Operación Overlord (Invasión de Normandía) fue preparada, los hombres de su unidad fueron trasladados al sur de Inglaterra para lanzarse el 5 de junio sobre suelo francés para favorecer la invasión de las playas de Juno, Omaha, Gold, Utah y Sword. Tras reunirse con sus hombres a los que tan bien conocía después de pasar juntos tantos años, repasaron una y otra vez el plan y los lugares de salto. 

A pesar de las ganas de los paracaidistas por entrar en acción, tuvieron que esperar otras 24 horas debido al mal tiempo. Finalmente el Día D sería el 6 de junio de 1944. Muchos paracaidistas se pintaron la cara de negro, los que más, y otros se cortaron el pelo al estilo cherokee (rapado por los lados y con una cresta en el centro).

En la tarde del 10 de junio, Cole lideró a 400 de sus hombres. Marcharían en una larga fila de uno a uno  por una carretera en línea recta con marismas a cada lado para poder llegar a Carentan. Tras avanzar, llegaron a un camino recto de casi un kilómetro, y justo al final un edificio de una granja que estaba ocupado y reforzado por tropas alemanas. Durante su avance por aquella carretera que no permitía la retirada a ninguno de los lados, su unidad estuvo sometida a tremendo fuego de artillería, ametralladoras y morteros. El batallón comenzó a avanzar muy lentamente y cada vez el número de bajas entre muertos y heridos se hacía cada vez mayor.  

Durante la noche, los hombres continuaron expuestos a los morteros y a las bombas de dos aviones Stuka alemanes que golpearon a su unidad, matando a 30 de sus hombres. 
Tras esos ataques, al día siguiente, solamente quedaban 265 hombres en perfectas condiciones de continuar la lucha.

Tras lanzar granadas de humo para cubrir su avance, ordenó avanzar, y además, decidió encabezar la marcha con una pistola en la mano. Solamente 20 hombres le acompañaron, pero debido a los gritos de ánimo, otros 50 hombres se unieron al ataque.  Con granadas, disparo de fusil y fieros ataques cuerpo a cuerpo, los alemanes huyeron, por lo que fueron perseguidos y sufrieron graves perdidas por la táctica de Cole.   El asalto de Cole se pagó a un alto precio. De los 265 supervivientes murieron otros 130. Aquella carretera de cuatro puentes sería llamada por los americanos la Línea del Corazón Púrpura por la cantidad de dicha condecoración que se otorgó aquel día y por el número de muertos. Alrededor del 63% de sus hombres habían muerto. 


martes, 16 de diciembre de 2014

- Redescubriendo la Historia II: Las últimas horas de Langsdorff, capitán del Admiral Graf Spee.



Muchos conocen la figura de Hans W. Langsdorff, el capitán del Admiral Graf Spee y lo que pasó en la Batalla del Río de la Plata y las consecuencias que acarreó para el acorazado de bolsillo y la tripulación y como el capitán Langsdorff se quitó la vida para limpiar el honor de su tripulación... hoy en redescubriendo la Historia recomponemos lo que fueron sus últimas horas de vida... aunque no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra

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En Buenos Aires, después del hundimiento de su barco, Langsdorff entrega la tripulación al estado argentino, recibiendo alojamiento y alimentación. Langsdorff ya nada más puede hacer, ni por sus hombres, ni por su patria. Con profunda tristeza recuerda a su hijo Johen, a su pequeña Ingrid y a su esposa Ruth, escribiendo una carta de despedida. Escribe otra carta a sus superiores, explicando su resolución final, con la frase: «Para un capitán que tenga sentido del honor, el destino propio no puede ser diferente al de su buque».  En el silencio de la noche pasa desapercibido el seco sonido de un disparo de un arma reglamentaria. El capitán Langsdorff ha terminado con su carrera, con la conciencia tranquila por haber cumplido su deber y limpiando con su muerte cualquier reproche a su honor. Esta es la carta que escribió al embajador alemán antes de suicidarse envuelto en la bandera de la Kriegsmarine, (tal y como si lo atestigua el posterior acta del levantamiento del cadáver):

Excelencia:

Después de haber luchado largo tiempo, he tomado la grave decisión de hundir el acorazado Admiral Graf Spee a fin de que no caiga en manos del enemigo. Estoy convencido de que, en estas circunstancias, no me quedaba otra resolución que tomar después de haber conducido mi buque a la «trampa» de Montevideo. En efecto, toda tentativa para abrir un camino hacia alta mar estaba condenada al fracaso a causa de las pocas municiones que me quedaban. Una vez agotadas esas municiones, sólo en aguas profundas podía hundir el buque a fin de impedir que el enemigo se apoderara de él. Antes de exponer mi navío a caer parcial o totalmente en manos del enemigo, después de haberse batido bravamente, he decidido no combatir, sino destruir su material y hundirlo… Desde un principio he aceptado sufrir las consecuencias que implicaba mi decisión. Para un comandante que tiene sentido del honor, se sobreentiende que su suerte personal no puede separarse de la de su navío… Ya no podré participar activamente en la lucha que libra actualmente mi país. Sólo puedo probar con mi muerte que los marinos del Tercer Reich están dispuestos a sacrificar su vida por el honor de su bandera. A mí solo corresponde la responsabilidad del hundimiento del acorazado Admiral Graf Spee. Soy feliz al pagar con mi vida cualquier reproche que pudiera formularse contra el honor de nuestra Marina. Me enfrento con mi destino conservando mi fe intacta en la causa y el porvenir de mi Patria y de mi Führer.
Capitán de navío Langsdorff, Comandante del Admiral Graf Spee.

Langsdorff fue injustamente tratado por sus compatriotas, y fue considerado una mancha negra sobre la historia de la Kriegsmarine, y a pesar de eso, le fue concedida la Cruz de Caballero a título póstumo. 

lunes, 15 de diciembre de 2014

- Mis héroes favoritos XVIII: Immelmann, Max, el primer héroe alemán popular de la Gran Guerra.


Hay héroes de guerra y leyendas. El Barón Rojo fue uno de ellos, y otro, contemporáneo del von Ritchtoffen e igual de famoso que él fue Max Immelmann, un extraordinario píloto cuyo nombre sirvió como "mote" para la famosa Pour Le Mérite. Tras él, la medalla se llamaría también "Blue Max" en su honor. Hoy, algunos breves detalles de su biografía, aunque no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra

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Immelmann, Max, nació en Dresde, el 21 de septiembre de 1880. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Immelman fue llamado al servicio activo, alistándose en la Luftstreitkräfte y enviado a un campo de entrenamiento de pilotos en Johannisthal, en noviembre de 1914.  El 3 de junio de 1915, durante un vuelo de reconocimiento, fue atacado por un piloto francés y derribado, pero logró aterrizar a salvo en las líneas alemanas. Fue condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase por lograr poner a salvo el aparato.

Obtuvo la Cruz de Hierro de Primera Clase por su primera victoria el 15 de agosto de 1915, y enseguida se convirtió en uno de los primeros ases alemanes, comenzando a encadenar una serie impresionante de victorias.  Dado que los pilotos alemanes eran altamente competitivos entre si, desde ese momento, Immelmann y Boelcke organizaron una especie de carrera para demostrar cuál de los dos era mejor piloto de combate, para mayor desgracia de los pilotos aliados. 

En la tarde del 18 de junio de 1916, sobrevolando Sallaumines, Immelmann, Max Ritter von Mulzer y otro piloto alemán, atacaron a una formación de ocho aviones ingleses. Immelmann volaba en un Fokker con dos ametralladoras y cuando abrió fuego contra su enemigo la mala sincronización de las hélices con las armas provocó un mortal accidente. Un torrente de balas cortó las puntas de la hélice provocando que el motor Oberursel se detuviera, haciendo caer el avión y provocando la muerte de Immelmann a los 25 años de edad. Esto supuso un duro revés para la moral alemana, pues se creía que Immelmann era sencillamente invencible.

La influencia de Immelmann en la aviación alemana fue impresionante, pues sus métodos de combate se enseñarían durante décadas en las escuelas de aviación. La Luftwaffe incluso bautizó un escuadrón de combate con su nombre. Se le acreditan un total de 17 victorias, aunque dos de ellas todavía siguen siendo debate sobre si los derribos fueron realizados en territorio enemigo o no.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

- Héroes olvidados XXXV: Antseborenk, Pavel A., suicidio antes que deshonor.


Stalin lo dejó muy claro al Ejército Rojo: "Ni un paso atrás". Las derrotas a manos de Alemania en el verano y otoño de 1941 había costado cientos de miles de hombres a la poderosa maquinaria bélica de la Unión Soviétca. Rendirse jamás. Esta frase acuñada en momentos de necesidad fue llevada al extremo por muchos soldados. Pavel fue uno de aquellos soldados... y hoy recordamos con algunas pinceladas su historia... pero no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra

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Antseborenko, Pavel Afanasevich.  En septiembre de 1941, con la Invasión alemana de la Madre Patria, Pavel no esperó a que le llamaran a filas, sino que se ofreció voluntario para formar parte del Ejército Rojo y expulsar de su tierra a aquellos que querían conquistarla. El caso de este joven muchacho era raro, pues muchos ucranianos querían por todos los medios liberarse del yugo comunista tras el exterminio de 7 millones de personas muertos de hambre en 1937 por mandato de Stalin.

El 20 de agosto, antes de llegar a su destino, su destacamento encontró un fuerte contingente de soldados alemanes en la ciudad de Valga Metsoya, en Estonia. Trataron de pasar desapercibidos pero no lo consiguieron. A continuación comenzó una fuerte lucha armada e intercambio de disparos. El combate era realmente desigual pero los soviéticos no abandonaron la lucha.

El joven soldado Antseborenko conseguía abatir aquel día a 8 soldados enemigos antes de que los alemanes, poco a poco, comenzaran a rodear a la pequeña unidad. Una bala impactó en el abdomen de Pavel, y ante la imposibilidad de retirarse, ordenó a sus compañeros que le dejaran la mayor cantidad de balas posible para cubrirles la retirada antes de que los alemanes cerraran definitivamente el círculo. Comenzó a disparar para dar cobertura a sus compañeros que comenzaron a huir, mientras Pavel continuaba disparando hasta que finalmente se quedó sin balas. En ese momento, varios soldados alemanes corrieron hacía él para capturarle con vida, y antes de dejarse capturar por manos enemigas, se inmoló con una granada con aquellos que intentaron capturarle. De esta forma tan valiente moría. 

martes, 9 de diciembre de 2014

- Héroes tanquistas VI: Pfeifer, Dieter. Un venezolano en la 2ª Guerra Mundial.


Recordamos al mejor tanquista venezolano de la 2ª Guerra Mundial que combatió en el ejército alemán durante el conflicto y que además, sobrevivió a la guerra. Unas breves pinceladas de su épica a bordos de un Panzer IV Ausf E, aunque no obstante recordad que podéis elegir el tener dicha biografía completa (seguramente la más completa jamás escrita en castellano) de este héroe de guerra como recompensa siendo Patrocinador de este blog. ¡y todo desde un dólar! No  te olvides de visitar para más información y descubrir más sorpresas exclusivas: www.patreon.com/heroesdeguerra


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Pfeifer, Dieter.  Pensar que todos los soldados del Tercer Reich que combatieron en la 2ª Guerra Mundial eran de origen alemán es un error bastante extendido. Sin ir más lejos, los historiadores no suelen hacer distinción entre un austriaco y un alemán, cuando son dos países diferentes, aunque bien es cierto que Alemania y Austria se convirtieron en un único estado en 1938. Pero, ¿qué ocurre con los hijos de alemanes nacidos en el extranjero?
De ellos ya hablé extensamente en mi obra EXTRANJEROS DE LA CRUZ DE HIERRO. Hubo miles de Volkdeutches44 que posteriormente se alista-rían en el ejército alemán para luchar en la 2ª Guerra Mundial y Dieter fue uno de ellos.

 Parecer que en 1939 el gobierno alemán reclamó algo relacionado con la ciudadanía de los niños, dado que eran alemanes y venezolanos. Parece ser que al más mayor de todos, Pfeifer, se le ofreció la oportunidad de conseguir la ciudadanía permanente si entraba en el ejército. Seguramente al niño le pareció una nueva aventura, por lo que aceptó sin pensárselo dos veces. 

Quizás utilizó su entrada en el ejército como una excusa para huir de los muros opresivos de su institución estudiantil dado que estamos hablando que tenía solamente 15 años cuando se alistó en el ejército. Con la inminente guerra parece que no importaba demasiado el seguir al pie de la letra la obligación de que todos los soldados tuvieran al menos los 18 años recién cumplidos. 

Dieter participaría en la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 como parte de una división Panzer. Recogemos el testimonio directo de Dieter sobre sus primeras experiencias en la 2ª Guerra Mundial:


«Era una fría madrugada a las 3:45...»

Resultaría herido durante el mes de combates tal y como dejó plasmado en la entrevista reproducida más arriba, por lo que sería condecorado con la Placa de Herido en Negro. Parece que realizó alguna acción digna de atención, dado que fue nombrado comandante de un Panzer III al finalizar la Campaña de Polonia. 

El siguiente destino del joven muchacho, ya como Comandante de un Panzer III, sería Francia, dado que también participaría en la invasión del país galo en 1940 atravesando Bélgica y Holanda, haciendo uso de la famosa Guerra Relámpago alemana. 
Los franceses no fueron rival para los tanques alemanes apoyados por la infantería, y especialmente por la aviación. Llegaría a atravesar el río Mosa el 14 de mayo, consiguiendo así el soñado paso hacía la ciudad de las luces, París. Pero su unidad perseguiría a las tropas británicas en retirada, llegando hasta las playas de Dunkerke.  Mientras cientos de embarcaciones llegaban a las costas francesas para rescatar a los soldados británicos los alemanes también atacaban desde tierra. Por ejemplo, Dieter destruyó una barcaza. Fue un impacto directo, consiguiendo así su primer “blanco” directo en combate. Esa misma noche celebraría su primer éxito con vino francés. Hay que recordar que en 1940 solamente tenía 17 años. 

Posteriormente los alemanes enviarían tropas al norte de África para lu-char contra los británicos y Dieter tendría oportunidad de enrolarse en las tropas que acudirían al desierto con Erwin Rommel, donde se ganaría el sobrenombre del zorro del Desierto. La posibilidad de que el joven tuviera esta opción nos hace sospechar que durante la Invasión de Polonia y la Campaña de Francia fue miembro de la 7ª División Panzer al mando del famoso oficial alemán. 

Aunque resulte ridículo no fue aceptado para el servicio dado que tras el examen médico se le indico que no era apto para el trópico. Con el gesto sorprendido y a gritos Dieter exclamó:


«¡Pero si yo nací en Venezuela!»

Con una Cruz de Hierro de Segunda Clase tras la Campaña de Francia y el rechazo por parte de las autoridades médicas para unirse al Afrika Korps de Rommel sería enviado a Alemania con los restos de su unidad para participar en duros entrenamientos que mejorarían sus capacidades como oficial tanquista, como preparativos para la invasión de la Unión Soviética. 


Cuando se recuperó de otras heridas se le condecoró con la Cruz de Hierro de Primera Clase y la Medalla de Frente Oriental. Según el testimonio de Dieter, el nuevo Panzer IV les permitía destruir tanques enemigos a más de 1.500 metros de distancia. Incluso una vez parece que llegó a derribar un lento  avión de un oficial soviético (un general) que solía sobrevolar las líneas alemanas.

En 1943 nuestro protagonista participaría en el mes de julio en la batalla de tanques más importante de la Historia: la Batalla de Kursk.  A finales de 1943 su unidad regresó a Alemania atravesando Ucrania. Dieter recuerda que en marzo de 1944 su admirado oficial y mentor, el mayor Karl von Sivers murió a causa de un bombardeo aliado que impactó en su tanque. La memoria juega malas pasadas a los recuerdos, dado que sabemos que von Sivers murió concretamente el 10 de abril de 1944. Desafortunadamente los pormenores de la muerte de este intrépido mayor se han perdido dado que Dieter se negó a hablar de la muerte del oficial al que tanto admiraba. Los ojos se le llenaban de lágrimas cuando los entrevistadores trataban de sacar parte de aquellos recuerdos profundamente enterrados en la memoria del veterano tanquista, pero la pena y desolación de la pérdida del compañero de armas era demasiado fuerte y este relato se lo llevaría a la tumba.

Finalmente ante el avance aliado y con el derrumbamiento del Tercer Reich, los escasos efectivos y hombres que quedaban de su unidad se rindieron al General Patton, con la única condición de no ser entregados a los rusos, pues todos sabían el oscuro destino que les esperaría. El general norteamericano respetaría su palabra y todos los prisioneros de guerra que se rindieron ante él no sería entregados al Ejército Rojo. 

Estando prisionero uno de los propios asistente del General Patton le ayudaría a escribir y a enviar una carta a sus padres en Venezuela para que le ayudaran a regresar a su país natal después de su experiencia en la 2ª Guerra Mundial. Al fin y al cabo no era más que un soldado que había cumplido con su deber y no había cometido ningún crimen de guerra por lo que no tenía ningún sentido que los americanos le mantuvieran prisionero. 

Murió en 2010 a la edad de 86 años en la ciudad de Valencia.