viernes, 22 de abril de 2011

Foltin, Ferdinand


Foltin, Ferdinand, Nacido en Viena el 30 de noviembre de 1916, a la edad de veinte años ingresó en el ejército austriaco, en concreto en las filas del 15º Regimiento de Infantería Babenberg (Duque de Austria), como voluntario y durante un periodo de un año. Terminado ese tiempo ingresa en la Academia de Oficiales de Wiener-Neustadt con la intención de formar parte profesional del ejército. En mayo de 1938, cuando aún esta realizando el curso de adiestramiento, Alemania se anexiona Austria y Foltin pasa a formar parte del ejército alemán. Completa su adiestramiento en septiembre de 1938, uniéndose a la 6ª Compañía del Regimiento 107 de Infantería como líder de escuadra.
Terminada la anexión de Austria por la Alemania nazi, pasó a ser automáticamente un Oberfähnrich Wehrmacht (es el rango de oficial cadete), llegando a ser teniente gracias a sus buenas cualidades para el mando y la disciplina, el 1 de enero de 1939. No tardó en ingresar en los cuerpos de paracaidistas de la Luftwaffe, en octubre de 1940 en la Escuela de Paracaidistas de Brunswizk.

Foltin destacó junto con su regimiento en duros combates, aunque su unidad sufrió grandes bajas, sobre todo debido al intenso fuego enemigo y la falta de planificación por parte de sus superiores en Creta. Esto no desanimó a Foltin ni a sus hombres, que llevaron a cabo increíbles hazañas bélicas dignas de ser noveladas o llevadas al cine. Su unidad de paracaidistas llevó a cabo saltos tras las líneas enemigas para causar el caos o sabotajes entre los ingleses, o para tomar determinados puntos estratégicos a base de intensos combates entre fuego de ametralladoras, granadas e incluso feroces combates cuerpo a cuerpo, donde Foltin animaba a sus soldados con palabras de ánimo y marchando el primero a la batalla al más puro estilo homérico. Testimonios de soldados alemanes aseguran que Foltin incluso llegó a ser tan vehemente en su lucha, que se adelantaba a sus hombres y marchaba contra las posiciones inglesas prácticamente solo, con actos de heroísmo sin igual, y a veces hasta resultaba herido.

Las hazañas de Foltin, con tintes de Hollywood, llamaron enseguida la atención de sus superiores, que decidieron condecorar al valiente teniente con la Cruz de Hierro de 1ª clase, pero no se la podían dar porque todavía no había obtenido la Cruz de Hierro de 2ª clase. Pero fueron tantas y tan increíbles las heroicidades de Foltin, que el Alto Estado Alemán decidió hacer una honorable excepción, y condecoraron a Foltin con ambas cruces.

En agosto de 1942 volvió por fin a primera línea de combate, en el duro Frente del Este, como comandante de la 7ª Compañía.

En Cassino le ordenaron defender la ciudad con escasas tropas. Foltin se convirtió en comandante del 2º Batallón y de la 10ª Compañía. La División de Foltin se convirtió en un puñado de soldados dispuestos a luchar hasta el último hombre. Los Aliados se iban a topar con una férrea determinación y valentía. Foltin se vio obligado a solicitar los refuerzos de la 6ª Compañía, reserva que él mismo, inteligentemente, había mantenido a salvo en unas cavernas situadas a cinco kilómetros tras las líneas alemanas. Fue tal la valentía y los actos de heroísmo que los alemanes protagonizaron, que los Aliados, a pesar de su insultante superioridad, fueron incapaces de tomar la ciudad. Foltin, en esa jornada, se encontraba en todas partes animando a los soldados y participando en los combates, aunque debido al fuego artillero enemigo no pudo traer a las tropas de reserva.

El cuarto día comenzó como los anteriores. La superioridad de los Aliados era enorme, tanto en efectivos de tropas como de material, y confiaban en quebrar por fin la defensa alemana. Pero de nuevo volvieron a toparse con lo increíble, porque Foltin y sus hombres se defendieron con la desesperación nacida de la valentía, el deber y el saber que sólo quedaba morir luchando. Los combates se sucedieron con ferocidad, luchando calle por calle, casa por casa, metro a metro, pero los Aliados, al caer la noche, fallaron en sus planes. Gracias a la oscuridad, las escasas tropas de reserva alemanas consiguieron llegar para ayudar a Foltin y sus hombres que, una vez más, contra todo pronóstico, habían rechazado el asalto aliado. Gracias a mantener la posición, nuevas unidades alemanas consiguieron llegar a Cassino y reforzar las defensas alemanas.

Las acciones de Foltin, el valor y heroísmo derrochado durante la férrea defensa de Cassino, hicieron de este soldado un héroe para los alemanes que vieron en su persona los valores que supuestamente todos los alemanes debían poseer: el desprecio a la vida en la defensa de la patria, honor y la dignidad al más puro estilo militar. Los soldados que defendieron Cassino fueron todos ellos héroes, liderados por el mayor de todos: Foltin, que a partir de ese momento fue conocido, junto con los paracaidistas, con el nombre de "el demonio verde de Montecassino". Por sus acciones, por su conducta probada en batalla, Foltin fue condecorado con la medalla más insigne de Alemania: la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. Fue el 9 de junio de 1944, el mismo día que fue ascendido a mayor. En cuanto a la defensa de Cassino, la ciudad aguantó los ataques efectuados a diario por los Aliados, que se estrellaron constantemente contra las posiciones alemanas. Finalmente, los alemanes comprobaron que la defensa de Cassino era imposible de mantener por más tiempo, ya que no contaban con tropas de refuerzos ni con material.

Volviendo con Foltin, el 1 de septiembre de 1944 es transferido a la 7ª División Aerotransportada del general Wolfgang Erdmann. Marchó con su división a Holanda donde participó en la contraofensiva para detener la ofensiva aliada llamada Market-Garden en la ciudad de Arnhem. Foltin se rindió a los ingleses entre el 8 y 10 de mayo, siendo encarcelado por un periodo de cuatro meses y puesto en libertad sin cargos.
Esto no significó el fin de la gloriosa carrera militar de Foltin. En septiembre de 1952 volvió al ejército austriaco con el grado de capitán, participando en la reorganización de la Gendarmería y la primera escuela para los nuevos suboficiales.

Ferdinand Foltin murió el 18 de mayo de 2007, tras protagonizar una de las más apasionantes biografías de la Segunda Guerra Mundial, tal y como atestigua este libro.

Biografía recogida en la obra CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA.

Nota: Las biografías aquí recogidas son un resumen de las aparecidas en el libro citado.

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