miércoles, 24 de abril de 2013

Anécdotas Heroicas II: Salchichas para salvar el Tercer Reich


Estimados amigos,

     Dado el tremendo éxito de visitas que tuvo la primera entrega de Anécdotas Históricas he decidido adelantar la sección y adelantar la sección a hoy. ¡Espero que os guste esta decisión! Hoy nuestro protagonista es el Hombre más Peligro de Europa, título que le dieron los aliados a Otto Skorzeny, el jefe de misiones especiales de las Waffen-SS.




Se podría hablar largo y tendido de la multitud de anécdotas que Otto Skorzeny comenta en sus memorias , pero hablaremos especialmente de una de ellas, que al menos, al autor de este blog le arrancó una sonrisa.

Durante la “Operación Grifo”, Adolf Hitler firmó una carta que venía a decir, más o menos, lo siguiente:

 El portador de esta carta trabaja en una importante misión para el Tercer Reich. Aquel al que se le muestre este documento deberá hacer todo lo posible por atender los requisitos solicitador por el oficial de las Waffen-SS Otto Skorzeny.

                                                Adolf Hitler.

Hay que decir que dicha carta estaba firmada por puño y letra de Adolf Hitler. El caso es que Skorzeny se guardó dicha carta en su guerrera durante mucho tiempo, e incluso la Operación Grifo llegó a su fin  y Skorzeny regresó a líneas alemanas sin haber utilizado jamás dicha carta. Poco tiempo después, tras combatir en el frente (o bien tras una arriesgada misión), estaba totalmente hambriento y fue a la cantina del Ejército de Tierra que se encontró.

-          --  ¡Sargento, algo de comer! ¡Llevo días sin probar bocado!

El sargento, un orondo cocinero estaba con una gran cacerola llena de salchichas, pero dado que Skorzeny no era del Ejército de Tierra, ni de su unidad, y por motivos de racionamiento, el sargento se negó rotundamente en atender al hambriento héroe. Este puso el grito en el cielo, pero de nada sirvió.  El sargento se mantuvo en sus trece.




En ese momento, Skorzeny enfadado echo mano de su chaqueta, y su mano tocó la carta de Hitler, que estaba ceremoniosamente doblada en su chaqueta. Skorzeny mostró la carta al Sargento casi sin pensarlo. Este se puso colorado instantáneamente tras leer el contenido de la misma y reconocer la firma y comenzó a tartamudear y rápidamente, tras un rápido saludo militar, colocó un impresionante plato de salchichas delante de Skorzeny.

¿Era vital para el desarrollo de la guerra y para el Tercer Reich que Skorzeny comiera salchichas en ese momento? Tal vez no, pero Skorzeny dice que esa fue la comida que mejor le sentó y disfrutó durante toda la guerra. ¡No es de extrañar!

Y hasta aquí la anécdota del día. ¡Espero haberos sacado una sonrisa!

3 comentarios:

  1. Muy buena anécdota, que enlaza con 2 de mí ya anciano padre, nacido en 1927:
    1) Mi padre era estudiante de Derecho en la Universidad de Salamanca y cuenta que, tras la 2ªGM, era frecuente coincidir en el comedor universitario con "profesores y científicos" alemanes que iban de paso ... siendo evidente que esos hombres rodeados de "armarios" que se comportaban con aire marcial no eran "científicos", sino militares que iban a Sudamérica vía Portugal.
    Skorzeny: El tema es que mi padre hizo el servicio militar como Alférez y estaba un día tomando algo con otros compañeros, todos de uniforme, quejándose de la mili o algo por el estilo, cuando se les acerca un hombre imponente, con mucho acento alemán, el cual les recrimina que deshonrasen el uniforme hablando mal del ejército o de Franco o lo que fuere. Que eran muy afortunados teniendo a Franco, que ellos perdieron a Hitler, bla, bla, bla ... y se identificó como Otto Skorzeny. Les sonaba el nombre, pero no le hicieron mucho caso, hasta que la curiosidad les hizo tirar de hemeroteca hasta encontrar su foto y, efectivamente, el hombre que les abroncó era Otto Skorzeny en persona.
    2) Muchos años más tarde, a finales de los 80, mi padre fue un alto cargo del mundo de la Justicia y se le entregó un carnet que lo identificaba como tal, que decía algo así como "El Rey de España ordena a ciudadanos y autoridades... que le traten como Alto Cargo". Mi padre, hombre muy modesto, sólo nos lo enseñó a sus familiares más directos, porque realmente hacía sonrojar. Y sólo lo usó una vez:
    A finales de los 80, principios de agosto íbamos toda la familia de viaje por la autopista, cargados hasta arriba, con su Seat 131 particular (no el Ford Scorpio oficial) y a la altura de Fraga o Bujaraloz, no recuerdo, el coche empezó a fallar. Llegamos hasta el taller de Seat y nos dijeron que era el cable del acelerador pero que tardarían mínimo 3 días, en un tono que dejaba claro que era un "no me da la gana". Le preguntamos por grúa, taxi, etc. y lo mismo, no hizo lo más mínimo por echar una mano. Y como el cuartel de la Guardia Civil estaba muy cerquita, allí fue mi padre a preguntar. Y al llegar al típico caminito de acceso a la Casa-Cuartel, rodeado de setos, un enorme pastor alemán se abalanzó sobre él, llegando a morderle en la cintura. Por suerte el cinturón de cuero le protegió, un Guardia Civil apareció, separó el perro inmediatamente y la cosa no fue a mayores. Le pidió mil perdones, se le veía muy azorado y le preguntó sobre el motivo de su visita... y fue entonces cuando mi padre le enseñó el famoso carnet de Alto Cargo. Fue la primera y única vez que lo usó. El pobre hombre se quedó descompuesto, llamó a su superior... y unas 2 horas más tarde el coche estaba arreglado y pudimos seguir con nuestro viaje. Esas fueron nuestras "salchichas".

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  2. He encontrado el carnet de mi padre, en el reverso dice literalmente lo siguiente, es asombroso el parecido con la carta de Hitler que se cita en el post:
    EL REY DE ESPAÑA MANDA A TODAS LAS AUTORIDADES DEL REINO, QUE EN EL EJERCICIO DE SU ALTO CARGO LE GUARDEN Y HAGAN GUARDAR CUANTAS PREEMINENCIAS, HONORES Y CONSIDERACIONES LE CORRESPODEN

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