jueves, 27 de junio de 2013

Körner, Karl: As tanquista de las Waffen-SS

Estimados amigos,

     Hoy toca hablar de uno de los tanquistas más impresioanantes de las Waffen-SS. No es Michael Wittmann, el más conocido de todos gracias a la Propaganda de Guerra. Ni mucho menos. Hoy hablamos de Karl Körner, el "aniquilador".

     Le pongo ese nombre porque sus acciones de guerra son impresionantes, aunque sin duda, la más importante de todas, es la que muestro a continuación. Es un extracto de la obra HÉROES BLINDADOS DE LA 2ª GUERRA MUNDIAL.

El mencionado héroe de guerra
 

     
Körner dio la orden de disparar. Su carro blindado comenzó a disparar a los tanques pesados soviéticos, consiguiendo destruirlos a todos en pocos minutos. Pocos instantes después 2 tanques Tiger II de la unidad de Körner se unía a la refriega y comenzó también a disparar a los T-34. Körner consiguió destruir varios depósitos de combustible, y la locura se extendió en las filas soviéticas… ¡era el Apocalipsis! En ese momento, el joven comandante era informado de que su tanque solamente tenía 39 proyectiles. ¡No había que malgastar ni uno de ellos!, gritó a su cargador. Todos los disparos fueron precisos y acertados, consiguiendo destruir 39 tanques T-34.
Una vez acabada la munición, los otros dos Tiger II continuaron disparando mientras que el Tiger de Körner se retiraba hacia las líneas alemanas.

     Efectivamente, durante aquel combate su efectividad en combate fue del 100%, algo de lo que muy, muy pocos ´comandantes blindados pueden jactarse de ello. ¿Y sería recompensado por tan impresioante acción?
 
El 29 de abril de 1945, con un Berlín completamente asediado por las fuerzas soviéticas, y con el inminente final de la 2ª Guerra Mundial, Körner fue mandado llamar a la Cancillería del Reich. ¿Qué pasaba? ¿Le cambiaban de unidad? ¿Debía abandonar a sus hombres? No era nada de eso. Fue conducido a los Jardines de la Cancillería donde penetró en el famoso Führerbunker, la que acabaría convirtiéndose en la última morada del Canciller alemán, Adolf Hitler. Allí, un cansado Adolf Hitler le hacía entrega de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, un reconocimiento de la valentía del joven oficial, ya ascendido a capitán.
     Incluso en las horas finales, en el Ocaso del Sueño del Reich de los Mil años, Körner fue condecorado.
 

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