miércoles, 18 de septiembre de 2013

El papel de los partisanos en la 2ª Guerra Mundial


«Nunca digas que vas a llegar al final del camino,
aunque los días azules se oculten tras cielos grises;
todavía ha de llegar el momento soñado
y resonará nuestro paso: ¡Aquí estamos!

Desde el país de las nieves al de las palmeras,
aquí estamos con nuestro dolor, con nuestra pena;
y donde cayera una gota de nuestra sangre
brotará nuestro heroísmo, nuestro coraje.

El sol de mañana dorará nuestro hoy
y el enemigo se esfumará con el ayer,
pero si tarda en aparecer el sol
por generaciones esta canción será nuestra consigna.

Esta canción ha sido escrita con plomo y sangre;
no es el canto libre de un pájaro salvaje;
entre el desplomarse de muros resquebrajados
le cantó a un pueblo con las armas en mano.

Nunca digas que vas a llegar al final del camino,
aunque los días azules se oculten tras cielos grises;
todavía ha de llegar el momento soñado
y resonará nuestro paso: ¡Aquí estamos!»
Himno a los Partisanos. Hirsch Glik

BREVE HISTORIA DE LOS PARTISANOS SOVIÉTICOS
LA LUCHA DE UN PUEBLO POR SU LIBERTAD

Partisano: nunca una palabra ha estado tan ligada con la 2ª Guerra Mundial como esta. Es cierto que ha habido partisanos a lo largo de toda la Historia Militar, tanto en la antigüedad como en tiempos modernos, pero su papel en el conflicto que nos ocupa fue, realmente, muy importante.
Los partisanos soviéticos formaron parte del movimiento de resistencia antifascista, que lucharía en una guerra de guerrillas con todos los medios que tuvieron a su alcance para expulsar a los alemanes de los territorios ocupados en la Unión Soviética a partir de 1941.


ORIGENES

En el momento en el que los alemanes pusieron pie en Rusia, muchos campesinos y obreros de las zonas ocupadas se echaron al monte y a los bosques para luchar, a su manera, contra los soldados nazis. El movimiento nació espontáneamente, como en todos los conflictos bélicos de siglos pasados. 
Stalin pronto se dio cuenta que aquello era una excelente arma, y que si era fuertemente coordinada y supervisada por las autoridades soviéticas, podrían ser utilizadas para apoyar seriamente el esfuerzo bélico del Ejército Rojo. Obviamente los partisanos no podían ser utilizados como fuerza de choque en grandes enfrentamientos contra tanques, en trincheras o en primera línea de combate. Esta fuerza tan heterogénea sería utilizada, principalmente, para socavar las fuerzas de la retaguardia alemana, entorpecer el aprovisionamiento de las tropas del frente, destruir sus comunicaciones, entorpecer el tránsito de tropas y armamento, y en resumidas cuentas, cualquier sabotaje que sirviera para debilitar al enemigo.
El movimiento partisano comienza a ser regulado por primera vez en la Historia, por la Directiva de Comisarios del Pueblo y por el Partido Comunista, a través de un Decreto del Soviet Supremo, fechado el 18 de julio de 1941. El documento se tituló "Sobre la Organización de la lucha en la retaguardia de las tropas alemanas". Desde un primer momento quedaba claro que las fuerzas partisanas deberían actuar únicamente en los territorios bajo control alemán, y siempre en la retaguardia, nunca en primera línea de combate. Incluso, algún tiempo más tarde, se reguló la participación de los partisanos por áreas de intervención, el 5 de septiembre de 1942, con la resolución llamada "Las Tareas del Movimiento Partisano". Obviamente estas reglas quedaban muy bien explicadas, pero era pura fantasía el pensar que los partisanos podían regularse según las normativas de Moscú. Las fuerzas partisanas fueron irregulares y no solieron trabajar de forma coordinada a lo largo de la guerra por razones más que obvias.


También hubo muchas mujeres rusas que empuñaron las armas contra los invasores nazis.

En sus inicios, el servicio de inteligencia soviético, el NKVD, fue responsable de la implantación directa de los partisanos a partir de 1941. Fueron compuestas grandes unidades de reconocimiento y de asalto que fueron infiltradas en la retaguardia del enemigo. Estas unidades claramente se convirtieron en fuerzas irregulares que tenían como objetivo interferir en la organización de las tropas alemanas en la retaguardia, es decir, labores partisanas.
El Partido Comunista, guiado por las directrices provenientes del Kremlin, hicieron todo lo posible para intentar coordinar estas fuerzas, tal y como se ha comentado anteriormente. Por eso, en 1942, nació la Sede Central del Movimiento Partisano. Dicha sede fue la responsable de los Comités Regionales Partisanos, y de esta oficina se dictaron muchas órdenes a lo largo de la guerra. Ayudó a coordinar algunas acciones guerrilleras, y a proporcionar a estas fuerzas dispersas mayor cohesión, llegando a crear operaciones  en colaboración con fuerzas regulares del Ejército Rojo. 

COMPOSICIÓN

La organización de las unidades guerrilleras solía ser más o menos igual en todas las células de resistencia partisana. Normalmente había un grupo compuesto por varias decenas de personas, y a finales de la guerra estos grupos llegarían a tener, los más numerosos, más de 200 voluntarios en sus filas. Normalmente solían utilizar armas pequeñas y ligeras (ametralladoras, pistolas, rifles y granadas) , pero hubo muchas unidades que llegaron a poseer morteros y ametralladoras pesadas, normalmente capturadas al enemigo. Las piezas de artillería eran realmente raras y escasas. Todo aquel que entraba a formar parte de una célula partisana solía realizar un juramento para luchar contra los fascistas, y además se veía inmerso en una estricta disciplina militar.

El destino de un partisano si era capturado era la ejecución pública en la mayoría de los casos.

Hay que decir que en la mayoría de los casos estas unidades carecían de la experiencia de combate necesaria para hacer frente a una unidad regular alemana, incluso mediante una emboscada. Por eso, en los primeros años de guerra, entre 1941 y 1942, la mortandad entre los partisanos rondaba más del 90%. Por contrastar un dato, el NKVD creó 1565 destacamentos de partisanos en Ucrania desde el principio de la guerra (junio de 1941) hasta verano del año siguiente. Esos grupos los compusieron un total de unas 35.000 personas. Solamente un 10% de los efectivos sobrevivió al primer año de acción en combate.
Solían aprovechar la geografía local para sus operaciones, por lo que las guerrillas solían operar en grandes bosques, pantanos y montañas principalmente. En estas zonas se podían crear emboscadas y las áreas normalmente era de sobra conocidas por los integrantes de las unidades soviéticas. Normalmente eran pequeñas unidades, por lo que siempre que podían evitaban el combate directo con los soldados alemanes. El principal arma de los partisanos fue, sin duda, el sabotaje.
De nuevo, aún con la sombra sempiterna de Moscú, se nombró un Jefe de los Partisanos, que fue nombrado por la facción más dura del Partido Comunista. Para este puesto fue propuesto el mariscal Voroshilov, el cual tomó posesión de su cargo el 6 de septiembre de 1942. De esta forma la guerra de guerrerillas, su organización, preparación y la realización de sus operaciones se convirtieron de forma totalmente directa como parte del Ejército Rojo en cuanto a nivel estratégico y operacional. Obviamente, a los partisanos no les gustaba tener una figura "autoritaria" que les ordenara esto y aquello, por lo que Moscú tomó buena nota, y solamente un par de meses después, el 11 de noviembre más concretamente, el cargo de Responsable quedaba abolido. La solución que se decidió tomar a raíz de esta destitución, fue el Órgano Militar Partisano sería subordinado directamente al Mando Supremo del Ejército. 

OPERACIONES

El sabotaje, la destrucción de las infraestructuras enemigas y la eliminación de unidades dispersas sería el principal trabajo de los partisanos. Desde luego, era una forma sencilla y efectiva de desorganizar la retaguardia enemiga, causando así grandes perdidas minimizando las bajas, sin tener que luchar directamente contra un enemigo visible, pues los partisanos golpeaban y salían huyendo para evitar el enfrentamiento directo, tal y como ya se ha comentado.

A pesar de ser tropas irregulares muchos fueron condecorados. 
Otros muchos fueron condecorados con el Título de Héroe de la Unión Soviética.

Las pequeñas operaciones de sabotaje acabaron convirtiéndose en un lastre que el ejército alemán no pudo soportar. Por hacernos una idea de la importancia de los partisanos, estos llegarían a descarrilar unos 18.000 trenes. También, los partisanos fueron utilizados como fuente fiable de inteligencia por el ejército soviético, así como agentes políticos y propagandistas de bolcheviquismo soviético, sobre todo entre la población en los territorios ocupados por los alemanes, trabajando casi como comisarios políticos.   Desde el comienzo de la Ofensiva del Ejército Rojo en 1942, los partisanos controlaron los movimientos de las tropas enemigas, así como sus movimientos. Atacaron por la espalda las bases alemanes, ayudaron a romper las defensas del enemigo en algunos puntos, a repeler algunos contraataques, a rodear y a aniquilar unidades enemigas y a eliminar a todos aquellos que apoyaban a los alemanes en los territorios ocupados, principalmente a políticos corruptos y colaboradores políticos de los nazis.
Incluso llegaron a participar en mantener y conservar el poder soviético en territorios ocupados. Ayudaron también a mantener, en definitiva, el ardor combativo de la población civil.
Hubo grandes acciones, grandes gestas, y auténticos partisanos con madera de héroe. En mi obra DEFENSORES DE LA MADRE PATRIA se recogen algunas de las historias más fascinantes de estos héroes anónimos que quisieron decir NO al invasor nazi.



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