lunes, 23 de septiembre de 2013

El primer americano en recibir la Medalla del Honor en la 2ª Guerra Mundial. : R. Nininger Jr., Alexander "Sandy".

Saludos amigos,

     En ocasiones tengo la oportunidad de hablar con algunos descendientes o familiares de héroes de guerra. Este este el caso particular de Alexander R. Nininger. Tuve la fortuna de hablar con uno de sus sobrinos que hoy en día es presidente de diversas Asociaciones que recuerdan a los héroes de guerra y al que tuve la ocasión de dedicar mi libro CABALLEROS DE LA MEDALLA DEL HONOR.

     Fue todo un honor que tuviera la amabilidad de responderme a las más de 25 preguntas que le realicé sobre su difunto pariente, que además fue el primer héroe de guerra en recibir la Medalla del Honor durante la 2ª Guerra Mundial.

     En este caso hablamos de un dudoso honor dado que Alexander no viviría para recibir la condecoración dado que murió para conseguir las mieles de la inmortalidad. Por supuesto nadie sabe de su gesta en Europa, hasta que me tomé la molestia de publicar su biografía en mi obra mencionada, escribiendo la biografía más importante jamás escrita sobre este héroe de guerra en castellano. De nuevo, José A. Márquez volvía a ser el primero en indagar la vida de un héroe de guerra que ni los propios americanos recordaban. Recuerdo que la sorpresa de su familiar fue bastante grande, aunque tras varios emails se mostró muy contento de poder colaborar a escribir esta biografía. Por supuesto, y como siempre no publicaré su biografía completa, sino unos meros fragmentos.

     He querido recordarle hoy porque es una de las pocas biografías en las que algunos familiares pudieron aportar datos. Dedicado a la memoria de  Alexander "Sandy" R. Nininger Junior.




R. Nininger Jr., Alexander, Sandy, nació en Gainsville, Georgia en el año 1918, siendo sus padres Emily Myrtle (Craig) Willard y Alexander R. Nininger Senior.  Creció en el seno de una familia acaudalada... [...]
En un viaje a Nueva York con sus padres, siendo aún un niño, vio a un grupo de cadetes con sus brillantes uniformes marchar, tal vez por algún evento militar o alguna celebración importante como el 4 de julio. Aquello le impresionó tanto que decidió que sería militar el día de mañana.

Su apelativo de "Sandy" se debía a que tenía el pelo rubio-rojizo, y esa palabra designa a dicho color en inglés. Ya desde pequeño Alexander hablaba francés con fluidez, y además le gustaba escribir poesía en secreto. Nada más terminar sus estudios en el instituto sintió la vocación de las armas, por lo que decidió emprender la carrera militar en la Academia de oficiales de West Point, el centro de enseñanza para oficiales más famoso y prestigioso de Estados Unidos. Durante su estancia en West Point escribiría a sus padres regularmente. [...]

Nada más entrar en servicio, Nininger escribió una carta a un amigo en la que se podía leer que "no tenía sentimientos de odio y no podía pensar en matar a alguien que no odiara. Además tampoco iba por ahí pavoneándose como otros soldados, y sobre todo, tenía un profundo sentido del deber". 
En las Filipinas, la unidad de Nininger ayudó a preparar las defensas aliadas de la isla de Bataan10. 
De hecho, Nininger comenzó a colaborar con las defensas porque Sandy llegó a las Filipinas con el último contingente de tropas americanas antes del asalto japonés a la región que ocurriría el 8 de diciembre de 1941.[...]

Su nueva unidad marchó contra los japoneses en las cercanías de Abucay, un 12 de enero de 1942. Quedaban pocos días para su cumpleaños, aunque la verdad es que en ese mismo momento estaba más pendiente de los hombres que comandaba que de futuras celebraciones. Comandado una unidad de la Compañía K de su mismo regimiento, su pequeño grupo de hombres fue atacado por tropas enemigas abrumadoramente superiores en efectivos y en potencia de fuego. 

Aparecían francotiradores japoneses en los árboles y en los foxholes11 comenzaron a disparar desde todas partes a su unidad. Los americanos lanzaron un contraataque que fue fácilmente repelido por los japoneses mientras estos continuaban mermando a las tropas norteamericanas. Sus hombres estaban completamente rodeados y si no se hacía algo rápidamente todos resultarían muertos. Sin pensarlo dos veces, el Segundo Teniente Nininger se abalanzó contra una posición enemiga cargando con su rifle y granadas. Al llegar al primer fuerte enemigo lanzó varias granadas y destruyó algunos foxholes antes de continuar a la siguiente posición. Herido de bala, continuó avanzando, y una vez más resultó herido. Alcanzó su nuevo objetivo, y de nuevo volvió a destruir la fortificación japonesa tras un duro combate cuerpo a cuerpo contra varios soldados. 

A pesar de sus heridas, continuó su ataque contra una tercera posición lanzando granadas, a la vez que era herido una vez más en el mismo momento en el que tres enemigos se lanzaban contra él: dos soldados japoneses y un oficial con su katana desenvainada. 

Los estadounidenses tuvieron que replegarse, dejando allí al joven oficial. Cuando las tropas aliadas  regresaron tras pacificar y controlar la zona, encontraron el cuerpo sin vida de Nininger  que estaba en el suelo a una distancia bastante considerable de las antiguas líneas americanas, pues había avanzado totalmente solo, sin cobertura de ningún tipo contra las fortificaciones niponas.  Al lado del cadáver encontraron los cuerpos inertes de dos soldados japoneses y el cuerpo sin vida del oficial japonés… [...]  Nininger fue condecorado póstumamente con la Medalla de Honor del Congreso por su valerosa acción. [...]

Los restos mortales deAlexander R. Nininget Jr. reposan para toda la eternindad en el Cementerio Militar de Arlington [...]. Estar enterrado en este lugar es todo un honor al alcance de muy pocos.



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