domingo, 22 de septiembre de 2013

Héroes olvidados XV: Kittel, Otto

Estimados amigos,

     Hoy hablaré de un piloto ganador de la Cruz de Caballero con Hojas de Robles y Espadas. Como siempre, un olvidado héroe, en esta ocasión del bando alemán. Hubo excelsos pilotos. Todos suelen recordar al primer as de la guerra: Hartmann, ¿pero qué pasa con el 3º o el 4º as más importante de todos los tiempos?

     Ese es Kittel, Otto. Considerado un héroe por las tropas de la Wehrmatch, esta es parte de su biografía extraida de mi libro CABALLEROS DE LA CRUZ DE HIERRO EN GUERRA. La biografía más importante de este héroe jamás escrita hasta la fecha en castellano aparece en las páginas de este libro. Lo que presentamos a continuación es un breve resumen de la misma.



Kittel, Otto, no era el arquetipo típico de un piloto de combate de la Luftwaffe. De baja estatura, algo robusto, de habla suave e incluso algo introvertido, no destacaba entre sus compañeros y prefería pasar inadvertido. Pero cuando tomaba los mandos de su avión, el carácter le cambiaba y se convertía en un piloto de extrema y letal habilidad. Sus adversarios derribados quizás nunca habrían imaginado a alguien de esas características a bordo del avión alemán que tan dura y obstinadamente los había combatido. 

Kittel es, de todos los ases alemanes de la Segunda Guerra Mundial, aquel sobre el que menos se escribió. Un hecho sorprendente, teniendo en cuenta que es el 4° mayor as de la historia y el piloto que más victorias obtuvo con el caza Focke-Wulf Fw190; 220 de los 267 derribos que consiguió fueron a bordo de este avión. Una parte de esta ausencia de información  tal vez sea porque Kittel era un piloto al que no le gustaba la publicidad, un hombre de pocas palabras y que, debido a su muerte, nunca tuvo oportunidad de escribir sus memorias.

[...]
Comunicó a su familia que quería ser piloto, pero sus padres no le tomaron muy en serio porque era un chico muy adusto, tranquilo y calmado, características que se tornarían más acentuadas en su vida adulta. El joven Kittel no dejó que la opinión de su familia le supusiera un obstáculo para aquello que más deseaba: ser piloto de combate. Se unió a la Luftwaffe a mediados de 1939, a la edad de 22 años, cosa que no sorprendió demasiado a sus familiares, porque estos comprobaron que su hijo no cejaba en  su empeño de pilotar. Los dos siguientes años Kittel los pasaría instruyéndose como piloto. Después de completar su formación en la primavera de 1941, se incorporó con la categoría de Unteroffizier (equivalente a sargento) a la unidad 2./JG54 "Grünherz" (2º Staffel del Jagdgeschwader 54), por entonces equipada con los nuevos cazas Bf 109F.

Kittel, al igual que otros muchos ases alemanes, estuvo cerca de la muerte en varias ocasiones, bien fuera en acciones de guerra o por problemas técnicos durante las misiones. [...]

Fue el 30 de junio de 1941, en las cercanías de Dunaburg, cuando Kittel se encontró por primera vez con el avión ruso conocido como Schwarzer Tod (Muerte Negra) por las tropas terrestres alemanas: el famoso caza Il-2 Shturmovik. [...]

Con el tiempo Kittel se convertiría en uno de los mayores expertos de la Luftwaffe en derribar aviones tipo Il-2, a punto tal de ser conocido como "el asesino de Il-2" por las tropas terrestres del ejército alemán del norte. El Alto Mando ruso llegó incluso a ofrecer una gran recompensa en dinero y ascensos militares al piloto ruso que consiguiera abatir a Kittel.

 [...]
Para el 19 de febrero de 1943, durante un combate en el que la unidad de Kittel interceptó una formación de Il-2 en la zona de Leningrado, Kittel logró su 39ª victoria, que fue el derribo número 4.000 para la unidad  JG54 "Grünherz", que supuso todo un acontecimiento y una gran publicidad para el régimen nazi, que lo utilizó como una prueba de la evidente superioridad alemana sobre el comunismo. Lo más importante, no obstante, para la unidad, que incrementó el número de victorias, fue la llegada del nuevo caza Focke-Wulf Fw 190.

En marzo de 1943, tras derribar a su caza enemigo número 47, Kittel tuvo otro encuentro cercano con la muerte: su avión fue alcanzado por otro avión enemigo y se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia detrás de las líneas rusas. Ser abatido en esas condiciones por regla general equivalía a la muerte a manos de las tropas rusas, que normalmente no tomaban prisioneros o, en todo caso, significaba un muy incierto y penoso futuro en algún helado campo de concentración soviético: para muchos alemanes era preferible ser ejecutado en el acto. Kittel aterrizó en un campo helado y para no ser tomado prisionero, se ocultó en los bosques cercanos con la intención de volver caminando hasta las posiciones alemanas. Fue una terrible marcha de casi cuatro días, poco más de sesenta kilómetros, con constantes sobresaltos con las patrullas rusas que le andaban buscando. 

[...]

El 18 de marzo de 1943 se unió nuevamente a su escuadrón, siendo ascendido a Oberfeldwebel (mando parecido a sargento mayor) y condecorado con la Cruz Alemana en Oro. En los siete meses siguientes "Bruno" derribaría más de ochenta adversarios en combate, contra  [...] El propio Kittel consiguió, tras obtener su victoria número 239, el 25 de noviembre de 1944 las Espadas para su Cruz de Caballero, también de manos de Hitler.

En febrero de 1945, Kittel se encontraba asignado con su escuadrón en la península de Kurland, ya rodeada por tropas soviéticas, pero defendida obstinadamente por los alemanes, siguiendo la idea de Hitler de conservar un puesto de avanzada que permitiera un eventual contraataque en fecha posterior. El día 16 de ese mes, cuatro Fw 190A-8s, liderados por Kittel, abandonaron su base en la península de Kurland. Se trataba de una misión de “Frei Jagd” (caza libre) sobre el frente próximo a Dzukste. Sólo siete minutos más tarde los cazas alemanes divisaron catorce Il-2 Shturmoviks que volaban en una sola fila, que estaban bombardeando y disparando cohetes contra la infantería alemana, a una altitud de tan sólo 150 metros. Kittel ordenó el ataque sobre el lado derecho de la línea de los aviones rusos. Su rottenflieger (piloto de ala) en esa misión, Renner, más tarde escribió:

«Volaba [...].»

Kittel murió peleando contra sus más encarnizados enemigos: los Ilushin rusos.  [...]

Otto Kittel había volado en 583 misiones de combate, durante las cuales alcanzó la marca de 267 victorias confirmadas, todas adquiridas en el Frente del Este. Se convirtió así en el cuarto as más grande tanto de la Luftwaffe como de la historia de la aviación.

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