jueves, 19 de septiembre de 2013

Mujeres del III Reich: La Primera Dama del Tercer Reich

Saludos amigos,

     Uno de los libros que tengo intención de escribir más adelante es un libro dedicado a los hombres y mujeres que con sus acciones apoyaron o fueron notables dentro del III Reich Alemán durante la 2ª Guerra Mundial. Hoy quisiera extraer parte de la biografía que escribí sobre Magda Goebbels en mi libro EL BÚNKER DE HITLER donde acabó por fin con las falsedades y mentiras vertidas en decenas de publicaciones sobre los últimos días del imperio nazi. 

      Quizás el personaje más llamativo de todos, o quizás uno de ellos, era la bella Magda Goebbels. El como una mujer fue capaz de matar a sus hijos sin pestañear es algo que nos hace pensar sobre lo que es capaz de hacer el ser humano en momentos de desesperación. Bueno, sin más, aquí os dejo parte de la biografía de este personaje tan polémico.



Goebbels, Magda, aunque su verdadero nombre fue Johanna Maria Magdalena Ritschel, nació el 11 de noviembre de 1901 en Berlín.  [...]. Cuando la niña ya tenía 5 años, su padre la envió con su padre, con que se mudó a la ciudad de Colonia. No permaneció mucho tiempo con su progenitor, puesto que su madre se mudó a la ciudad de Bruselas, llevándose consigo a la pequeña Magdalena. Fue internada en el convento de Ursuline, en la ciudad de Vilvoorde, donde recibiría una importante educación. Las profesoras que la enseñaron la recordaban como “una niña muy inteligente y activa”. [...]

Conoció por casualidad al multimillonario Günther Quandt, un hombre que le doblaba la edad, pero parece que la joven de pelo rubio e inmensos ojos azules cautivó a este importante hombre de negocios que tenía importantes lazos con BMW o la empresa Daimler-Benz. Finalmente, ambos contraían matrimonio el 4 de enero de 1921. [...]

Su marido decidió contratar a varios detectives para que la siguieran y descubrieran si su mujer le era infiel o no. Finalmente, y con las pruebas en mano, se divorció de ella en 1929. A pesar de tener la sartén por el mango, Quandt decidió entregar una importante pensión a su ex mujer, y tal vez por ello, Magda renunció a la custodia de su hijo, el cual quedaba bajo la tutela de su padre.

El futuro marido de Magda Goebbels.

En 1930, Magda era joven, atractiva y con el suficiente dinero como para ser totalmente independiente. Acudió a un mitin político del partido nazi, donde quedó totalmente impresionada por uno de los ponentes, Joseph Goebbels, que por aquel entonces era el máximo responsable del partido en Berlín. Se unió al partido nazi el 1 de septiembre de 1930, y comenzó a realizar varios trabajos como una voluntaria más de la causa nacionalsocialista. Después de impresionar a algunos altos jerarcas en una reunión oficial, fue enviada a las oficinas centrales del partido durante un tiempo. Allí fue secretaría del ayudante de Goebbels, Hans Meinshausen, hasta que poco después se encargó de los papeles del mismo Goebbels. 

Debido a su cercanía con algunos miembros del partido pudo llegar a conocer personalmente a Hitler. El Führer quedó completamente encandilado de  aquella joven dama, tanto que se especula que el matrimonio con Goebbels no fue más que una tapadera para que Hitler pudiera disfrutar así más a menudo de la presencia de Magda. Bien es cierto que Adolf Hitler siempre quiso mantenerse soltero, demostrando así que estaba totalmente comprometido con su país, Alemania. Estar casado supondría no tener toda la atención puesta en los asuntos de Estado, o así lo entendió el Führer. Todo parece indicar que Magda Goebbels se convirtió en una importante cabeza visible del Partido Nazi, a la cual se le llegó a llamar <La Primera Dama del Tercer Reich>. Muy seguramente, la atracción que Hitler sintió por ella era mutua, aunque afirmar que el matrimonio con Goebbels fue una excusa para mantener a Magda cerca del Führer es una teoría bastante descabellada. En ese caso el matrimonio no habría tenido 6 hijos, nada más y nada menos. Independientemente del motivo, Magda se casó con Joseph Goebbels el 19 de diciembre de 1931, siendo Hitler uno de los testigos de la boda. ¿Fue feliz en su matrimonio? Seguramente la felicidad y dicha se la dieron sus hijos, así como su ajetreada vida social y apariciones en noticiarios, periódicos y demás medios de comunicación de la época. En cuanto su esposo, la relación que ambos mantuvieron sufrió una gran cantidad de altibajos, debido principalmente a las infidelidades que Goebbels mantuvo. [...] En las últimas horas del Tercer Reich parece que los Goebbels mantenían una relación estrecha y armoniosa.[...]

Magda Goebbels en un evento político, acompañando a su esposo en su papel de "Primera Dama".

Parece que en las horas finales, el matrimonio ya había hecho definitivamente las paces.  El 22 de abril de 1945, ante la inminente derrota total y el derrumbe definitivo de Alemania, Magda y sus seis hijos fueron al Führerbunker, donde se hallaba también su esposo. Pese a lo que se opina, fue el propio Hitler quien deseaba que deseaba ver a Magda y a los niños, a los cuales les tenía un especial afecto. Eran aproximadamente las cinco cuando Magda Goebbels le dijo a la institutriz en tono sereno que preparara a los niños para ir a ver al Führer. Los niños se mostraron encantados y se preguntaron si el tío Adolf iba a darles chocolatinas y pastel. [...]

La madre jugando con los 5 de los 6 hijos que tendría con Goebbels a los cuales acabaría asesinando.

En aquellos días los niños durmieron en un improvisado cuarto en el que había 3 literas para los 6 niños, los cuales pasaban la mayor parte del tiempo jugando con Eva Braun, Trauld Junge y algunos perros que vivían dentro del búnker, como la perra de Hitler, Blondi, o el perro salchicha del veterinario del Führerbunker. 
Hitler conocía la intención de Magda de suicidarse al lado de su esposo y de matar a sus hijos cuando llegara el final… porque ese era su motivo para acudir al búnker Parece que Hitler, conmovido por la tremenda lealtad de una de las mujeres a las que tanto había admirado, le obsequió con su insignia dorada del Partido Nazi, que siempre llevaba prendida a su guerrera.  [...]

Cuando Hanna Reistch llegó al búnker, la primera persona que la recibió fue su amiga Magda, quien la abrazó afectuosamente y expresó entre lágrimas su asombro de que alguien tuviera aún el valor y la lealtad de acudir a ver al Führer, abandonado por todos salvo por unos pocos. [...]

En el último día, Magda, escribió una carta a su hijo, Harald Quandt, su hijo nacido en su primer matrimonio, que era aún prisionero de los aliados. Le contó que toda su familia, incluidos los seis niños, se encontraban en el búnker del Fúhrer desde hacía una semana <para poner fin a nuestra vida como nacionalsocialistas de la única forma posible>. [...]

Poco después, Magda fue testigo junto a su esposo y de Bormann como Hitler y Eva contraían matrimonio. Hitler celebró con champán en su habitación su enlace, junto a Bormann, los Goebbels y dos de sus secretarias, frau Christian y frau Junge. Poco después, Hitler les informó que ya había decidido suicidarse y se retiró a redactar su testamento con Trauld Junge. [...]

El 1 de mayo, a los 8 días de permanencia en el búnker, Magda durmió a sus hijos con y luego les envenenó con cápsulas de cianuro aprovechando que estaban dormidos. Después de matar a sus hijos, Magda lloró y jugó al solitario en una mesa, muy seguramente para calmarse por lo que había vivido.
A las 20.45 del día 1 de mayo de 1945, Kempka, el chófer de Adolf Hitler, se dirigió a la habitación de los Goebbels para despedirse de ellos, pues abandonaba el búnker con un grupo de treinta mujeres.
 Los niños estaban ya muertos, y Magda le pidió a Kempka que enviara saludos a su hijo, y le explicara como había muerto. Los Goebbels abandonaron su habitación cogidos del brazo. Con absoluta calma, Goebbels le dio las gracias al doctor Neumann por su lealtad y comprensión. Magda se limitó a ofrecerle la mano, que Neumann besó.  [...]

El final trágico de Magda Goebbels y su esposo ya es del todo conocido por todos, aunque esta biografía es meramente un breve resumen de lo que puedes encontrar en EL BÚNKER DE HITLER.

1 comentario:

  1. Para algunos ha sido fácil juzgar las decisiones de los hombres y mujeres que estuvieron involucrados con Hitler y a ella se le ha tachado de tanto... si tan sólo pudiéramos comprender lo que pasó por su cabeza en los momentos antes de tener que dormir a sus niños...
    El destino de todos los que vivieron sus últimos días en el Búnker estaba sellado, sabían lo que les esperaba si permanecían con vida y ese destino no era prometedor. Estoy segura que el destino de esos niños hubiera sido el mismo que sus padres (tal vez peor). Un episodio de la historia cargado de emociones profundas y de decisiones terribles.

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