domingo, 15 de junio de 2014

- Acción blindada de Leyenda: Ernst, Albert

Saludos amigos,

     Como ya sabréis recientemente terminé otro libro de tanquistas que por ciertos temas no será publicado por la editorial que me lo solicitó. Es por ello que iré colgando la totalidad de dichos textos en mi blog, dado que así al menos alguien se lo leerá (¡tanto esfuerzo para nada!).

      Hoy quisiera traeros la acción de combate más famosa de Albert Ernst en su integridad. Espero que la disfrutéis. No os olvidéis de comentar que os ha parecido y de sí os gustan estos textos completos.

     Recordad que también ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Fans no, pues no me considero que tenga ningún fan, ¡salvo que esté equivocado! Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:

- Mi página de Facebook.

      ¿Y quién es Albert Ernst? Pues no dudes primero en revisar su biografía en mi blog:

- ALBERT ERNST.


Albert Ernst el día de su rendición

ACCIÓN BLINDADA DE LEYENDA


EL MOMENTO HISTÓRICO


Los alemanes han perdido la iniciativa en el Frente del Este. Tras la derrota de Stalingrado y las contraofensivas soviéticas, las tropas del Tercer Reich comienzan a ceder terreno una y otra vez ante el empuje del Ejército Rojo. Los germanos tratan de lanzar una nueva ofensiva en el saliente de Kursk en verano de 1943, pero sin éxito.

Los soviéticos llevan ahora la incitiva lanzando ataques una y otra vez contra los alemanes, que de atacantes pasan a convertise en defensores de un extenso frente.

Las fuerzas alemanas dividivas en el Ejército del Norte, del Centro y del Sur se preparan como pueden para defenser de las contra-ofensivas soviéticas. Los ejércitos del centro y del sur son los más castigados y los que ceden terreno ese año a los soviéticos. Los soviéticos logran atravesar el río Dnipier y liberar parte de Ucrania, reconquistando la ciudad de Kiev antes de fin de año.

A finales de 1943 los alemanes han cedido terreno en el centro y en sur del Frente, pero no parece ocurrir lo mismo en el Frente Norte, dado que el asedio de Leningrado iniciado en 1941 impide el avance alemán, por lo que las defensas del Grupo de Ejércitos Norte son formidables. Los soviéticos tratan de romper las solidas líneas alemanas con multitud de ataques coordinados y con gran número de efectivos. Se producen muchas batallas y todos y los ataques repelidos unos tras otros Esta historia narra uno de aquellos enfrentamientos.

EL SUCESO


Es el día anterior a navidad, y Albert es incapaz de conciliar el sueño. A pesar de que sus hombres tratan de celebrar las sagradas fiestas de la mejor forma posible, el teniente Albert Ernst está intranquilo y es por ello que se dirige a su nuevo conductor:

-       Heinrichs, ve calentando a Büffel. Tengo un mal presentimiento”.

Büffel (búfalo en alemán) es el apodo que que Albert ha dado a su poderosa pieza anti-tanque, un Nashron.  Dado el intenso frio encender los motores de los vehículos lleva bastante tiempo y además en muchas ocasiones utilizan braseros que colocan debajo de los motores para descongelarlos.

-       ¿Antes de la celebración de navidad, Herr Leutnant?

El conductor protesta, pero el teniente responde:

-       No creo que eso importe y no serán muy considerados con nosotros.

El Teniente fuma nervioso. Tosé tras terminar el primero pero vuelve a encenderse otro. El nuevo cargador de su unidad, Gustav Götte bromea con su superior:

-       Parece que el viejo está nervioso. ¡Algo se habrá olido para estar así!

El Teniente solamente fuma cuando va a entrar en acción o cuando está nervioso y sus hombres lo saben. Albert se asoma a la ventana de su barracón y mira hacia el exterior acompañad únicamente por sus pensamientos.  Afuera está anocheciendo. El antitanque se detiene justo delante de la puerta, como una sombra onmipresente. La tripulación se prepara y Ernst bosteza. Los hombres y Ernst se conocen muy bien, dado que juntos han combatido en Francia y en Yugoslavia. Conocen el coraje de Ernst y de hecho muchos le admiran por las valientes acciones que realizó en Yugoslavia donde sería condecorado con la máxima condecoración búlgara o por las recientes acciones en el Frente Oriental donde ganó la Cruz de Hierro de Primera Clase. El radio-operador da la voz de alarma. Los temores de Ernst se hacen realidad.

-       ¡Teniente, Teniente! Reporte del batallón del cuartel de mando. ¡Alerta de tanques! Una brigada blindada soviética en movimiento hacia la ciudad de Xanino.

Ernst pregunta a sus hombres mientras se ajusta los prismáticos sobre su cuello:

-       ¿Listos?
-       ¡Listos! –responde la tripulación al unísono.
-       Tú estarás en reserva, en la retaguardia, Hollmann. Atacaré con dos antitanques.
-       Gracias Teniente. –responde.
-       ¿Por qué Störtz?
-       Por no informar de cuando rompí el silencio por radio como ordenaron.
-       Está olvidado Störtz, así que vamanos. Tú posición detrás mia. Permanece cerca y no te pierdas.

Los vehículos arrancan y se ponen en marcha. Hace mucho viento y un frio bastante difícil de soportar.  Los hombres, ya dentro de sus vehículos blindados se ponen en marcha. Los motores rugen y el nuevo Büffel se pone en marcha. Otros dos vehículos antitanque acompañan a Ernst.  Dos vehículos avanzan en paralelo, mientras que el tercero sigue de cerca a los otros dos desde atrás. Tras varios minutos llegan al aérea de operaciones.

-       ¡Hacia lo alto de aquella colina Heinrichs! Escucha, Störtz, ¡hacía la colina! Desde allí tendremos un buen campo de tiro cuando lleguen los tanques enemigos.
-       ¡Alto y claro Teniente!
-       Si tuviéramos tiempo podríamos pillar a los atacantes desde el flanco. – murmura Ernst.


Los dos antitanque aumenta la velocidad dejando tras de si una gran cantidad de nieve aplastada y dejando un rastro más que reconocible. Pasan cerca de una posición de infantería situada a su flanco izquierdo que han cavado profundas defensas y aguardan en ellas a los vehículos enemigos

-       ¡Más rápido Heinrichs!

Ersnt grita, dado que sabe que llegar a ese lugar es la única oportunidad para defender la ciudad tomada por los alemanes y a los soldados allí desplegados.

-       ¡Maldición! ¡Estamos en medio de un pantano! ¿Teniente? – gritó el conductor.
-       ¡Alto!

Ernst revisa su mapa. En algún lugar hay un camino para rodear el pantano y llegar a la colina. No hay tiempo para pensar, dado que cada segundo que pierden es valioso.

-       ¡A moverse! Sigue recto hacía la colina donde están aquellos cuatro pinos. Cada antitanque no seguirá a una distancia de 500 metros. Si nos hundimos, dad la vuelta y buscad otra forma de llegar. ¡Vamos!

De pronto aparece delante de ellos un capitán de cuyo cuello cuelga una Cruz de Caballero que mueve los brazos para tratar de llamar su atención. Sin mucha ceremonia le grita:

-       ¡Un tanque ruso en las afueras de la ciudad! Un T-34. ¡Tienes que destruirlo antes de que penetre en la ciudad!
-       ¿Dónde está Herr Hauptmann? –pregunta Ernst.
-       Si te diriges hacia aquella casa de campo lo verás. A un distancia aproximada de unos 2.000 metros.

Avanzaron unos pocos metros y se detuvieron tras avanzar unos pocos metros. Ernst vio una figura oscura de un T-34 a través de sus prismáticos.

-       ¡12 en punto! ¡Distancia 2.000 metros!
-       ¡Le tenemos Herr Leutnant! –grita Colany mientras ajusta el disparo.
-       ¡Fuego!

El poderoso cañon del 88 ruge en medio del silencio de la noche. Una brillante llama amarilla aparece en la posición del T-34. El sonido del impacto es claro.

-       ¡Gracias!

Grita el capitán, pero su grito de agradecimiento se ve ahogado por fuego de ametralladora.

-       ¡Vamos conduce! ¡Dale caña! ¡Vamos!

Albert Ernst y su tripulación no tienen tiempo que perder así que se vuelven a poner en dirección hacia el pantano para tratar de alcanzar la colina.  Quizás por el frio el pantano esté lo suficientemente congelado para atravesarlo. ¿Tendrán suerte?

Los dos anti-tanque marchan a toda velocididad hacia la colina de los 4 pinos. Por supuesto, el primero que toma el riesgo es Ernst en persona, en lugar de ordenar a cualquiera de los otros dos anti-tanque ponerse en peligro. Entre el pantano y al lado de Büffel aparecen PanzerGrenadier. Darán la bienvenida junto con las piezas anti-tanque a la infantería enemiga que siempre avanzan apoyando a los T-34.

Heinrichs detiene el tanque porque cree que el anti-tanque ha comenzado a hundirse.

-       ¿Inspecciono el camino más adelante Herr Leutnant?

De nuevo Ernst tiene que reaccionar rápidamente. Puede oir el sonido del agua por debajo de las cadenas del vehículo. El tiempo es oro y no hay tiempo. Hay que tomar una decisión rápida.

-       ¡Adelante, sigue hacia la colina! ¡Y no tan despacio o nos hundiremos! ¡Vamos!


El tanque comienza a moverse y las cadenas resbalan sobre el fango dejado atrás. El motor siguie rugiendo mientras el tanque se va hundiendo en el frio suelo del pantano primero diez centímetros y luego otros diez. La parte trasera del tanque parece comenzar a hundirse de pronto sin previo aviso.

-       ¡Dale gas, dale!

El motor ruge y de nuevo vuelve a pisar tierra firma hasta que deja atrás el pantano y llega por fin a lo alto de la colina.

-       ¡Posición hull-down Heinrichs!

El tanque se coloca en posición de tiro mientras que el otro antitanque apodado Adler hace lo propio y sin dificultad alcanza también lo alto de la colina. Se coloca a unos 200 metros del primer antitanque.

Ernst se dirigió a Störtz y le dio las siguientes instrucciones:

-       Cuando hagamos un cambio de posición dispararás y yo dispararé cuando te muevas a la izquierda Störtz. ¿Entendido?
-       ¡Entendido Teniente!

Ahora, en lo alto de la colina se podían ver dos poderosos cañones del 88 que vigilaban todo el lugar desde excelente posiciones de tiro. De pronto, tan solo unos instantes después, pudieron ver la silueta oscura pero reconoible de varios tanques soviéticos que se dirigían a las posiciones alemanas.

-       ¡Justo delante! ¡Distancia 1.200 metros Teniente! –gritó Heinrichs.

Ersnt escaneó rápidamente el lugar con sus prisma´ticos y vio a dos T-34 como cabeza de punta de lanza de la brigada soviética que se dirigían a gran velocidad a atacar el flanco de las posiciones alemanes.

-       ¿Los tienes Colany?
-       En mi mira.
-       ¡Fuego!

Colany disparo. Segundos después se oyó el sonido del impacto. El primer T-34 estaba envuelto en llamas. Heinrichs giró su antitaque 30 o 40 grados. Gustav Götte, el nuevo cargador ya había cargado de nuevo el cañón.

-       ¡Fuego!

El vehículo entero tembló ante la potencia del disparo haciendo que la nerviosa se pusiera nerviosa, ¡pero fue otro impacto directo! El segundo T-34 también estaba envuelto en llamas. A pesar de estar envuelto en llamas, el T-34 se giró y disparó hacía los alemanes errando el tiro. Antes de que Colany pudiera volver a disparar de nuevo el T-34 estalló en una impresionante explosión. Y aquello solamente era el principio del combate.

El segundo antitanque ya había girado lo suficiente para ponerse en buena posición de tiro por lo que ambos antitanques comenzaron a abrir fuego sobre los tanques que parecían emerger como sombras terribles de entre las tinieblas de la noche. Las tripulaciones, muy experimentadas, mantenían una buena tasa de fuego disparon a los flancos enemigos y un impacto del cañón del 88 solia acabar con a destrucción de un tanque enemigo. Los tanques soviéticos comenzaron a devolver el fuego pero todos los tiros erraban, bien pasando por encima de ellos o explotando justo debajo de la colina. Ya había 8 tanques soviéticos ardiendo mientras que los demás, un número indeterminado continuaban disparando, centrando en esta ocasión todo el fuego sobre la segunda pieza antitanque.

Tierra y piedras comenzaron a volar en todas partes, golpeando a los alemanes dado que sus vehículos estaban abiertos. Una piedra golpeó la mano de Götte pero a pesar de eso continuó con su trabajo a pesar del terrible dolor, cargando proyectiles tan rápido como podía mientras el teniente asignaba nuevos objetivos rápida y precisamente. Las órdenes tenían que ser dadas y obecedidas en el menor tiempo posible, dado que la vida y la  muerte podían depender de tan solo unos segundos. De pronto una explosión a su izquierda alertó a Ernst, y vió como el antitaque de Störtz había sido impactado y había fuego envolviéndolo. La tripulación estaba herida pero aún así vio como comenzaron a intentar apagar el fuego.

-¡Atrás Störtz! ¡Cuida de los heridos!

Y en ese momento Adler dio marcha atrás dejando solo en la contienda al poderoso Büffel de Ernst.

-       ¡Están tratando de acercarse desde nuestro punto ciego Teniente! – gritó Colany.

Ersnt se incorporó y observó a los pies de la colina. No había duda alguna de que el enimgo estaba intentando rodear la colina y atacarles por el flanco. La decisión era fácil. Llegar antes que ellos al flanco para recibirles como se merecían.

-¡Hacia lo alto de la colina a máxima velocidad y gira a la derecha! ¡Les tendremos a tiro! ¡Listo para disparar Colany!

Los hombres se pusieron tensos. Aquello significaba correr desde la cima de la colina, siendo así blanco de los doce tanques enemigos. A pesar de la orden Heinrichs puso en marcha el vehículo blindado hacia lo alto de la colina y cuando llegaron comenzó a avanzar a toda velocidad. Comenzaron a recibir fuego desde todas partes. Las balas golpeaban el suelo y trozos ardientes de metal caian por todas partes. Los T-34 dispararon pero les costaba apuntar debido a la gran cantida de humo de los vehículos destruidos, lo que fue sin duda el motivo por el cual milagrosamente no resultaran impactados. Una vez puestos en posición detectaron un tanque que estaba subiendo colina arriba por el flanco.

-       ¡Fuego!

Un nuevo impacto que consiguió que el T-34 explotó en una gran bola de fuego.  Continuaron disparon hasta que los cuatro tanques soviéticos del valle fueron destruidos. En ese momento se preparon para recibir a la nueva ola de tanques enemigos que se aproximaban. La tripulación continuó disparando, cada vez a distancias más cortas. Los hombres trabajaban febrilmente para tratar de salvar la situación, dado que cada centésima de segundo contaba en aquella situación de vida a muerte. A pesar de la abrumadora superiroidad soviética Ernst no dio la orden de retirada dado que sabía que su huida supondría la aniquilación de todos los soldados alemanes que protegían el flanco izquierdo.  Segundos después Ersnt vio que Götte ya apenas podía sujetar las balas por lo que ordenó a Bretschendier a echarle una mano. Entre el humo Ernst contó 13 tanques enemigos destruidos, pero antes de que pudiera fijar un nuevo objetivo, apareció en medio del campo de batalla un tanque soviético que había pasado desapercibido por el denso humo.

-       ¡Gira diez metros hacia la derecha!

El Nashron se colocó en su nueva posición de tiro y Ersnt dio la nueva orden de abrir fuego:

-       ¡Doce en punto! ¡Sobre el barranco! ¡Distancia 1.000 metros!
-       ¡No veo nada teniente! ¡Yo voy a….!

Y antes de que el artillero pudiera decir algo más una bala impactó a escasos diez metros de ellos. El vehículo se se agitó a causa del impacto tan cercano, dejando a la tripulación completamente sorda durante varios instantes. La pieza alemana reculó unos metros hacía atrás y Colany abrió fuego. Los cinco hombres que componían la tripulación gritaron de alegría, alegría que se vio disipada instantes después al descubrir que Colony había errado el tiro.

El disparo había impactado en el suelo a escasos metros del T-34.  El T-34 puso en ese momento rumbo hacía ellos mientras la torreta se giraba y el cañón apuntaba en su dirección.
Ersnt observó al tanque enemigo a través de sus binoculares mientras volvía a dar la orden:

-¡Fuego!

El artillero no podía fallar en esta ocasión. Estaba mucho más cerca y tenía en la punta de mira al T-34 soviético.  Disparó pero el disparo…

-       ¡Ha fallado!
-       ¡Maldición!

Ernst gritó lleno de rabia mientras el tanque soviético disparaba de nuevo y, milagrosamente, volvía a errar. Un segundo antes de que ordenara volver a abrir fuego, Colany gritó:

-       ¡Defecto en el mecanismo principal para abrir fuego!

Un nuevo disparo del T-34 se estrellaba en esos momentos justo detrás de ellos y de nuevo el impacto hizo que todo el vehículo temblara debido a la escasa distancia del ipacto.

-       ¡Activa el mecanismo de emergencia!

Los hombres comenzaron a actuar con la mayor velocidad posible. Arrancaron el cable al mecanismo principal y lo acloparon en el mecanismo de emergencia. Justo en ese momento Ernst vio como el T-34 volvía a abrir fuego, en esta ocasión a muy escasa distancia.  

-       ¡Cuidado!

Su grito de alarma no fue suficiente dado que el proyectil impacto justo delante del Nashron. La fuerza de la explosión hizo que los hombres salieran volando varios metros junto con restos de hielo, piedra, barro y acero. Ernst se incorporó inmediatamente y volvió a subirse a su antitanque, apuntado el mismo hacia el T-34. Tenía que ser rápido, dado que el siguiente tiro con total seguridad sería un impacto directo.

-       Que no te entre el pánico Ernsts. Apunta bien. Un poco más arriba. Bien, ¡fuego! – se dijo a si mismo.

El proyectil impactó al T-34 que estaba a unos 1.000 metros de distancia en pocos segundos

-       ¡Impacto! –gritaron los alemanes al unísono.

El proyectil había entrado por el anillo que unía la torreta y el cañón dejando atorada la torreta del T-34.
-       ¡Ese era el último Herr Leutnant!

Y eso había sido todo. No había más tanques soviéticos que destruir. De los 18 tanques destruidos 14 habían sido destruidos por Ernst y sus hombres en tan solo media hora de combate. Cuando hicieron recuento de la munición utilizada descubrieron que habían noqueado los 14 blindados con tan solo 21 disparos. Por esta acción sería condecorado meses después con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.


BIBLIOGRAFÍA

Carius, Otto.Tigers in the Mud. Mechanicsburg: Stackpole Books, 2012.

Chamberlain, Peter; Doyle, Hilary L. Encyclopedia of German tanks of World War Two. London: Arms & Armour. 1999.

Devey, Andrew. Jagdtiger : the most powerful armoured fighting vehicle of World War II. 2. Operational history. Atglen, PA: Schiffer Pub, 1999.

Rush, Robert Sterling, Hell in Hürtgen Forest: The Ordeal and Triumph of an American Infantry Regiment. University Press of Kansas, 2001.

MacDonald, Charles B., The Siegfried Line campaign. Center of Military History, United States Army, 1984.

Márquez Periano, José A. Héroes blindados de la Segunda Guerra Mundial. 2013, Stuka Ediciones.

Márquez Periano, José  A. Entrevista a Otto Carius. 2013.

INTERNET

1 comentario:

  1. Hay un error o gazapo. Si el último T34 se estaba acercando y acercando, no podía ser que lo destruyeran a 1.000 metros, ya que esta era en realidad la distancia de combate habitual.

    ResponderEliminar