lunes, 16 de junio de 2014

- Visita a Michael Wittmann el 70º Aniversario del Día D -

Estimados amigos,

     Tengo buenas y gratas noticias antes de entrar de lleno en la entrada que nos ocupa. Como ya sabéis, de vez en cuando hago viajes con cierto contenido "histórico" relacionado con la Primera o Segunda Guerra Mundial. El 6 de Junio estuve presente en las celebraciones que recorrían toda Normandía con motivo del 70º anivesario del Día D. Aunque detallaré con pelos y señales todas las actividades realizadas, así como los museos que visite durante aquellos días estupendos, y las anécdotas y entrevistas realizadas con veteranos de guerra, si iré subiendo a lo largo de este mes algunas entradas relacionadas con ese extraordinario viaje, que sin duda, me ha cambiado como persona y como Historiador Militar profundamente.

     También indicar que durante todo este mes TENDRÉIS ENTRADAS DIARIAS en vuestro blog favorito, aquí en "Héroes de Guerra".

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    Regresando al tema, hoy quisiera hablaros del Cementerio Alemán de Normandía y de mi visita emotiva a dicho lugar y mi visita, personal, a un héroe de guerra del que ya he hablado en varios de mis libros, Michael Wittmann.


     No fue el mejor as tanquista de la 2ª Guerra Mundial, pero su leyenda gracias a la maquinaria de Propaganda del Partido Nazi hizo de él una leyenda, tanto que hoy su leyenda perdura entre los aficionados de la 2ª Guerra Mundial.

     Para los despistados que no conozcan a Michael Wittmann pueden leer mi entrada en el blog dedicada a este extraordinario héroe de guerra:


     Ya metidos en materia, esta primera entrada sobre mi viaje a Normandía quisiera dedicarlo a Michael Wittmann y al cementerio alemán de Normandía. Era de una de mis visitas obligadas aquel día, dado que en Agosto se iban a cumplir 70 del fallecimiento de este héroe tanquista. Finalmente, tras muchas peripecias pude acudir junto a la persona que me acompañó en este viaje iniciático, iniciático en el sentido que podía vivir la Historia, sentirla, estar rodeado de tantas cosas que había leído y estudiando, e incluso... escrito sobre ellas. 

     El día 6 de junio, a una hora avanzada de la tarde pusé mi pie por fin en el famoso cementerio alemán de Normandía. Estaba algo molesto, dado que por todas partes se podían ver recreacionistas de tropas americanas o británicas y algún despistado que iba de polaco, pero eso era todo. En  todas las ciudades y playas que había visitado no había visto ni un sólo recreacionista alemán. Nadie quería rendir homenaje a los derrotados.

- El cementerio alemán de Normandía un 6 de junio de 2014 -
- ¿Mucha gente, no? -


     El cuadro diferente entre el cementerio alemán y americano aquel día era abrumador. El cementerio americano (del que hablaré en otra entrada) lleno a revosar, mientras que en el alemán solamente algunos curiosos, aquí y allá. Eso era todo. Parece que nadie quería recordar a estos héroes caidos, sí, efectivamente, sí defensores de un régimen atroz que había arrastrado a Europa y había subyugado a varias naciones democráticas... ¿pero no todos los caidos merecen la misma consideración? En una guerra no hay vencedores ni vencidos, sino solamente muerte. Por lo tanto, tenía sentimientos encontrados estando en aquel lugar.

     Ante mi, y ante mis pies se amontonaban las lápidas. No entendía porque me encontraba triste, angustiado. De pronto, mis pies se posan delante de una lápida y mis ojos se nublan por las lágrimas...

- Tumba de dos soldados desconocidos -

     Estaba sobre una tumba de dos soldados anónimos, pero alguien se había tomado la molestía de depositar ceremonialmente unas pequeñas flores, siendo la única tumba sin nombre con aquellas flores, signo de recuerdo que alguién había querido dejar aquel día. Pero esa, por desgracia no era la única tumba al "soldado desconocido", sino que su nombre se repetía monótamente sobre el sobrio cementerio militar.

     Silencio y nada más. 4 curiosos. Por fin, una tumba, una tripulación de un Tiger I que había luchado y muerto juntos, en combate, como auténticos compañeros de armas, la tripulación de Michael Wittmann.

- La tumba de Michael Wittmann y su tripulación -

     Allí estaban, silenciosamente dispuestas y rodeadas de flores. Era muy fácil encontrar aquellas tumbas, dado que prácticamente eran las únicas con flores y otras curiosidades a su alrededor. La emoción me embarga y no puedo hacer nada más que hincar la rodilla en el suelo y rendir homenaje a los héroes caidos, tal y como hago con todos los héroes que he tenido la fortuna de visitar en sus última morada donde duermen el sueño de los justos.

- El autor de este blog ante la tumba de Michael Wittmann -

     Tal y como hago siempre cuando siempre visito un cementerio militar, solicité a mi acompañante unos minutos a solas. Siempre me gusta reflexionar sobre la crueldad de la guerra, dado que al final, ese es el resultado final, la muerte... algunos brillaron en los campos de combate y sus acciones épicas aún nos delumbran, como fantasmas del pasado, pero recordad... que tras ellas solamente hay muerte.

     Finalmente realicé mis últimas fotografías del Cementerio Alemán, no sin antes, agradecer la oportunidad que había tenido de visitar aquel lugar de haber escrito las memorias y hazañas de algunos de ellos allí enterrados.


- Fotos del Cementerio alemán -

- El autor de este blog en lo alto de la pequeña colina artificial situada en el centro del Cementerio -

- La tumba de Michael Wittmann  el 6 de Junio de 2014 -
        

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