miércoles, 6 de agosto de 2014

Anécdotas Legendarias: El taciturno héroe devorador de Leche

Hola amigos,

     Regresamos a la carga después de más de un mes sin escribir ni una sola palabra en el blog, todo debido a mi nueva hospitalización que me ha tenido lejos de mi blog. Ya perfectamente recuperado volvemos a la carga con la historia del héroe más grande e impresionante de la 2ª Guerra Mundial del ejército alemán del que aún, curiosamente, aún no hemos publicado ni una sola línea en este blog. Nos referimos, por supuesto a Hans Ulrich Rudel, el único ganador de la Cruz de Caballeros con Hojas de Robe Doradas, Espadas y Diamantes.

El autor de este blog.

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Hans Ulrich Rudel

     La historia y leyenda de Hans Ulrich Rudel está llena de anécdotas y datos realmente curiosos. Un piloto taciturno, poco amigo de la fiesta y del alcohol. Ya en la academia de pilotos quisó ser piloto de caza como todos los jovenes alemanes que pasaban a engrosar las filas de la Lüftwaffe, pero lamentablemente no fue así.

     Acabaría siendo piloto de reconocimiento y su trabajo y dedicación acabarían dándole la oportunidad de presentarse voluntario como piloto de bombarderos en picado, los famosos Stukas. De nuevo, sus compañeros le miraban con curiosidad... cuando ellos bebían sus bebidas alcohólicas nuestro héroe... ¡¡solamente bebía leche!! Esta extraña costumbre no pasó desapercibida entre sus camaradas por lo que muy pronto fue motivo de alguna burla e incluso de algún comentario jocoso.

La bebida favorita de este héroe de guerra


     Pero Hans demostraría ser un piloto capaz, tenaz y muy perspicaz, ganándose el respeto de sus instructores de vuelo por su dedicación a sus entrenamientos y su infatigable resistencia, dado que podía estar horas y horas a los manos de un avión sin sentir fatiga.

     Como hemos dicho, la vida de este joven y extraordinario oficial atesora una gran cantidad de curiosos detalles. Otro de ellos, por destacar uno de tantos, era que en el momento el que fue ampliamente condecorado Hitler personalmente le ordenaba una y otra vez que no pusiera su vida en peligro, pero siempre desoia la orden y continuaba volando y luchando. Tal era su tenacidad que resultaría derribado en multitud de ocasiones, perdiendo una pierna en uno de aquellos accidentes.

      Al finalizar la guerra, Rudel pilotaba con una pierna ortopédica y... ¡una pierna escayolada! Tal era la resistencia de este extraordinario héroe que a pesar de su condición física continuaba a los mandos de los lentos pero mortíferos Stukas.

     Otra anécdota, que me llamó mucho la atención fue la siguiente: Cuando fue capturado por los aliados (no fue capturado sino que decidió entregarse a estos aterrizando su avión en un aeródromo americano) fue despojado de sus condecoraciones... ¡¡y de su pierna ortopédica!! Rudel pusó en el grito en el cielo, pensando que los soldados americanos tenían honor y que le devolverían tanto sus condecoraciones y su miembro perdido... ¡¡qué necesitaba para poder andar!! Pues bien, los oficiales que recibieron las quejas de Rudel consiguieron recuperar la mayor parte de sus condecoraciones. ¿Pero adivináis que desapareció y jamás recuperó? Efectivamente, algún soldado decidió esconder la pierna y llevársela a casa como souvenir de guerra.

     A Rudel se reconocen la destrucción de 7 aviones, decenas de vehículos terrestres, la destrucción del Acorazado Marat (aunque realmente solamente lo dañó) y la destrucción de más de 500 tanques durante la 2ª Guerra Mundial, además de realizar más de 2.500 misiones de combate.
    

4 comentarios:

  1. Excelente articulo amigo como siempre saludos de Álvaro Casanova.

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  2. Se le robó la pierna ortopédica?. En su libro no dice eso. El voló la última misión (alejarse de los rusos y entregarse con sus hombres a los norteamericanos) usando muletas. Fueron los Aliados los que le dieron una pierna ortopédica mandada hacer por el mismo Douglas Bader.

    Lo que sí dijo es que alguien robó sus condecoraciones

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  3. “Casi todo lo que llevábamos encima nos es sustraído durante la noche. Lo más valioso que me falta es mi diario, en el que figuran todas mis incursiones, desde la número 1 hasta la 2536, con todos ls datos y detalles de importancia. También me falta el facsímil de los “brillantes”, el documento de entrega del “broche para pilotos con brillantes”, la alta condecoración húngara y varias otras cosas más, sin mencionar relojes, anillos y las demás cosas. Hasta mi pierna ortopédica. Niermann se la quita a un sujeto que la había escondido debajo de su cama. Posiblemente quería llevarse un recuerdo, usando este material, para venderlo en los EE. UU. Como un objeto personal de un alto oficial alemán”. Memorias de Hans Ulrich Rudel. Página 329. Editorial Assandri.

    Rudel indica que luego le hacen una nueva pierna ortopédica y que no han conseguido recuperar de nuevo varios objetos por lo que el autor del blog considera que le robaron de nuevo la pierna ortopédica, aunque puede que también se tratará que le hicieran una nueva a causa de la inflamación.

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