domingo, 16 de noviembre de 2014

- Héroes tanquistas III: Guderian, Heinz, el padre de la guerra relámpago -


Estimados amigos,

     Hoy hablamos del padre de la guerra relámpago y padre en mayor parte de las fuerzas blindadas alemanas, Heinz Guderian. Pero antes os quisiera recordar que ya podéis seguirme en Twitter, soy @DelhRoh o a través de Facebook en mi página oficial de "seguidores". Podéis acceder a mis respectivos sitios pinchando aquí:


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Guderian, Heinz, nació la madrugada 17 de Junio de 1888 en Külm, Prusia Occidental, hoy llamada Chelmo, en el Vístula, cerca de Dansk, en Polonia. Fue hijo del oficial prusiano Friedrich Guderian (primer teniente del 2º Batallón de Cazadores de Pomerania) y de Clara Kirchhoff. Estudió en escuelas militares y en la Academia Militar de Grpss-Lichtenfelde, muy cerca de Berlín, desde 1901 hasta 1907.


En 1914, Heinz fue asignado como oficial de inteligencia y destacado en el frente occidental. Participó en varias misiones que le permitieron apreciar los resultados de muchas batallas, incluyendo el desastre del Marne y la masacre de Verdún. En esos años no tuvo mando de tropas, pero obtuvo la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase, además de alcanzar el rango de capitán. En 1918 tuvo oportunidad de probar su capacidad para resolver problemas tácticos de forma tal que impresionó a sus instructores. En  abril de 1917 fue transferido al Estado Mayor General de la 4ª División de Infantería, siendo el oficial más joven en tan alta posición.

Después de la guerra, Guderian se incorporó al Reichwehr, donde se reclutaban a los mejores ex-oficiales y soldados de la Alemania vencida y fue trasladado al Báltico como oficial de fronteras y posteriormente a Silesia. En esa ocasión tuvo oportunidad de escribir artículos sobre motorización y fue puesto al mando de varias Unidades Motorizadas. Entre 1922 y 1924, fue asignado al cargo de Inspector de Transporte de Tropas en Munich, que para entonces sólo contaba con camiones y motocicletas. 


En Febrero de 1931, fue promovido a Teniente Coronel y dos años después a Coronel. Continuamente siguió escribiendo artículos sobre los Panzers y la guerra motorizada y ayudó a resolver problemas cuando se empezaron a construir los primeros tanques. Cuando Hitler ya se encontraba en el poder, tuvo oportunidad de ver las maniobras de los pequeños Panzers I de Guderian, zigzagueando raudos en el campo de batalla. Hitler quedó extasiado con el espectáculo. «Eso es lo que quiero, y esto es lo que tendré», dijo, y autorizó la creación de tres Divisiones Panzer, ignorando los mandatos del Tratado de Versalles. Poco después, Guderian fue nombrado Comandante de la 2ª División Panzer y promovido a Mayor General. Después de año y medio fue ascendido a Teniente General y recibió el mando del XVI Cuerpo del Ejército.

Comandó la punta de lanza en el Anschluss 35 de Austria y en la invasión de los Sudetes (Checoslovaquia). Diez meses después fue promovido a General y se le asignó al cargo que le permitiría sentar un hito en los métodos de guerra: Chef der Schnellen Truppen, Jefe de Tropas de Desplazamiento Rápido. En ese cargo, fue responsable de reclutar, entrenar y desarrollar tácticas y técnicas en todas las unidades motorizadas y blindadas de la Wehrmacht alemana. En esos momentos tuvo el rango y la autoridad para volcar en las fuerzas armadas alemanas toda su personalidad, experiencia e ingenio, que hicieron famosas a las fuerzas Panzer.

Combinó con maestría los blindados con los Panzers, las comunicaciones y la Fuerza Aérea desarrollando lo que se llamó la Blitzkrieg o Guerra Relámpago. En su vehículo de mando, que siempre estaba cerca del frente, existía un completo sistema de radio equipado con los más modernos equipos, que incluían el famoso codificador Enigma, con un vehículo de reemplazo listo para cualquier eventualidad. En Polonia, Guderian mandó el XIX Cuerpo de las fuerzas alemanas y se ganó nuevamente la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase. Al finalizar la campaña polaca, el 27 de octubre de 1939, junto con otros 22 oficiales, era distinguido con el grado de Caballero de la Cruz de Hierro en la Cancillería del Reich, recibiendo la condecoración de manos del propio Adolf Hitler.

Durante la invasión de Francia, Guderian hizo de la Blitzkrieg un arte.Desobedecía las órdenes de sus superiores en multitud de ocasiones, creando así el caos en las líneas enemigas que no podían detener el arrollador avance de los blindados de Guderian. En esa oportunidad, pudo demostrarse lo útil que era tener un vehículo de mando totalmente equipado y listo para entrar en acción apenas fuera necesario. Los avances de Guderian eran tan veloces que muchas veces el enemigo era sorprendido sin mandos, pues pensaban que las fuerzas Panzer se debían encontrar todavía a decenas de kilómetros de distancia. Realizó el decisivo cruce del Meusse en Sedan el 14 de mayo de 1940.


Heinz Guderian, al que sus maestros de escuela lo describían como un niño muy serio, siempre recibía a sus soldados con una sonrisa afectuosa, que le hizo ganarse el respeto y confianza de sus hombres. Sin embargo, en las fotos con sus oficiales de Estado Mayor, rara vez muestra una cara sonriente. Lo que lo hacía ser respetado por oficiales y tropa, era que Guderian era capaz de manejar cualquier tanque, apuntar, disparar cualquier arma, incluso las más pesadas y estar siempre cerca de sus hombres en el frente de batalla. Tenía una cualidad innata que le hacía prever cuando un tanque debía avanzar, acelerar o detenerse, en cualquier terreno, sabía cómo hacerlo porque el arma Panzer fue su creación. Nada cambiará lo íntimo de mi alma. Continuaré mi justo camino y haré lo que considere utíl y honorable. Palabras del rey Federico el Grande que formaron parte de sus normas de conducta. <<A pesar de no poder impedir el hundimiento de mi patria, no podrá dudarse al menos de mi buena voluntad>>, dijo a modo de epílogo en sus memorias el padre de la Guerra Relámpago y tal vez el único ofical del Estado Mayor que osó reprochar a Hitler.

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