miércoles, 1 de julio de 2015

- Michael Wittmann: su acción de Villers-Bocage -



Saludos amigos,

Tiempo atrás ya compartí con vosotros algún artículo sobre parte de la biografía de Michael Wittmann. 

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Hoy comparto con vosotros una versión extendida de su biografía, centrándome en esta ocasión sobre su famosa acción de Villers-Bocage, fragmento de mi próxima obra "Espadas de las Waffen-SS".


 A raíz de la invasión aliada de Francia, el batallón fue destinado el 7 de junio a Normandía llegando a este lugar el 12 de junio, tras cinco días de marcha por carretera. Hay que decir que el 6 de junio el batallón 101º de Tanques Pesados cuenta con 101 Tigers I, pero los imparables bombardeos van diezmando poco a poco las fuerzas alemanas. Una semana después, solamente quedan operativos 6 vehículos. Ubicados en el frente izquierdo, el más determinante para enfrentarse a los británicos y canadiense dado que si este sector caía era la  ruta más rápida en llegar a Alemania, por lo que era normal que dicho sector contara con las  mejores unidades germanas.
Debido a los avances aliados desde las playas de Gold y Omaha, la 352ª División de Infantería comenzó a ceder terreno, provocando en su retirada una brecha en las líneas alemanas de 12 kilómetros cerca de Caumont-l’Éventé. Sepp Dietrich ordenó a su unidad de reserva, la SS-Panzer Batallón 101, situarse detrás de la División Panzer Lehr y la 12ª División Panzer de las SS Hitlerjungend, para cubrir la brecha del flanco izquierdo del frente. Anticipándose a la importancia que los británicos daban a la zona cerca de Villers-Bocage, y de esta forma la unidad de Wittmann fue trasladada cerca de la ciudad.
Los británicos que componían la 7ª División Blindada tenían la misión de adentrarse en las líneas alemanas gracias a la brecha creada en el frente germano, y aprovechar la ocasión para capturar Villers-Bocage y una cordillera cercana que era una posición muy estratégica. Los británicos ocuparon la ciudad y la cordillera durante la mañana del 13 de junio. Wittmann, cuyo batallón recordemos tenía únicamente cinco tanques operativos, se sorprendió al descubrir a los británicos en las cercanías de Villers-Bocage mucho antes de lo previsto. El vehículo de nuestro protagonista se encontraba entre la espesura de árboles que rodeaban la ciudad. Según Wittmann esto fue lo primero que ocurrió en aquel día:

<Entonces un hombre apareció en el puesto de mando y me indicó que  había carros acercándose y que no creía que fueran alemanes. No tenía ni idea de que el enemigo aparecería de repente. Vi como los carros blindados americanos e ingleses pasaban a solamente 150 metros de mi posición. Nunca me había impresionado tanto la potencia enemiga como  entonces.>

De pronto Wittmann estaba observando a la 22ª Brigada Acorazada británica avanzando desde su posición.  Poco después decidió lanzarse al ataque en solitario pese a la extraordinaria superioridad numérica del enemigo:

<No fue fácil dar la orden de atacar, pero sabía que era absolutamente necesario y decidí abalanzarme contra el enemigo. No tenía tiempo de reunir a mi compañía por lo que preparé un solo tanque. Fui hacia la columna enemiga, sorprendiendo  a los ingleses como ellos me sorprendieron a mí. Inmovilice primero a dos carros por la derecha. Luego a uno por la izquierda. Después giré a la izquierda y ataqué a los vehículos acorazados de transporte en mitad del regimiento. Nunca abandonaron la carretera, y se sorprendieron tanto que huyeron pero sin sus vehículos. Saltaron y yo disparé a los vehículos del batallón mientras conducía. Fui hacia la retaguardia de la columna destruyendo cada carro que se aproximaba. La confusión se apoderaba del enemigo. Pude destruir carros de combate, así como transportes acorazados. Luego me dirigí hacia la ciudad de Villers-Bocage.>

Esto ocurrió aproximadamente a las 9 de la mañana cuando el Tiger de Wittmann surgió de la cobertura en la ruta nacional 175 y contraatacó a los tanques británicos de vanguardia, destruyéndolos. A continuación se dirigió a Villers-Bocage.
Entrando por el extremo oriental de Villers-Bocage, Wittmann atacó a varios tanques ligeros y después a otros de tipo medio. Alertados por los ataques de Wittmann, nuevos tanques ligeros, desde el centro de la ciudad, marcharon rápidamente en ayuda de sus compañeros por la carretera. Wittmann, mientras tanto, había tenido tiempo todavía de destruir un tanque británico más, dos puestos de artillería de Observación (PO) de tanques, un vehículo de reconocimiento y un furgón. Varios relatos difieren en cuanto a lo que sucedió después. Los historiadores confirman que tras la destrucción de los tanques de OP, Wittmann intentó medirse sin éxito contra un Sherman Firefly antes de retirarse. El Tiger informó que continuaba hacia el este, a las afueras de la ciudad, antes de ser inutilizado por un arma anti-tanque. Sin embargo, el propio Wittmann contradice esto, asegurando que el tanque fue inutilizado por un arma anti-tanque en el centro de la ciudad. Wittmann aseguró también  que su vehículo quedó inutilizado en medio de la ciudad y que se negó a dejarlo abandonado y continuó disparando hasta:

<21 carros aliados destruidos. Llegue aproximadamente al centro de la ciudad donde fui alcanzado por un anticarro. Mi vehículo estaba inutilizado, y  seguí disparando y destruí todo lo que estaba a mi alcance. Después abandoné el tanque.>
En menos de quince minutos, catorce tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y 4 Sherman), dos cañones antitanque y quince de los vehículos de transporte habían sido destruidos por el Batallón SS-Panzer 101, la gran mayoría atribuibles a Wittmann, dado que los otros Tiger I entraron en combate una vez que estuvieron listos. En resumidas cuentas, en esta batalla se vieron las caras 138 carros y vehículos blindados aliados contra solamente 6 tanques alemanes.  15 minutos fueron suficientes para dejar fuera de combate a todo un regimiento enemigo. Esta acción retrasaría la toma de Caen dos meses más por parte de aliados, lo que nos da una clara muestra de cómo una acción individual puede cambiar el curso de una batalla.
Lo que está claro es que Villers-Bocage fue una muestra de improvisación, decisión, y suerte, factor muy decisivo como en muchas ocasiones en la biografía de este intrépido tanquista. Wittmann no actuaría más en la batalla de Villers-Bocage. Más tarde afirmaría con respecto a esto que:
«No he tenido tiempo para montar mi ataque, teniendo que actuar rápidamente, ya que tuve que asumir que el enemigo ya me había descubierto y me destruiría donde me encontrara. Partí con un tanque y dije a los demás que no debíamos retroceder un solo paso, sino mantener nuestras posiciones»


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