miércoles, 16 de septiembre de 2015

- Horrores de la 2ª Guerra Mundial: El peor destino para un prisionero alemán -


Hace bastante tiempo que no subía ningún artículo original en el blog por falta de tiempo, pero hoy he decidido volver a la carga con una historia que me llamó poderosamente la atención y de la que tenía pendiente escribir desde hace bastante tiempo: el peor destino de un prisionero alemán durante la 2ª Guerra Mundial.

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Cuando un soldado alemán era capturado en Frente Oriental por las fuerzas soviéticas francamente su destino era incierto y muy funesto. Muchos soldados y oficiales alemanes, especialmente los oficiales de alta graduación, decidieron suicidarse para el evitar el horrible destino del cautiverio en manos  de los soviéticos.

Pero pongamos por un instante que nuestro protagonista, un soldado del ejército regular alemán ha decidido no suicidarse y tras ser capturado espera encerrado en un campo de prisioneros su próximo destino. ¿Cuál es el peor destino que un soldado alemán podía tener durante la 2ª Guerra Mundial?



Sin lugar a dudas, aparte de ser ejecutado directamente (algo que pasaba con la mayor parte de los miembros de las Waffen-SS que eran capturados) era el ser enviado a Siberia. Pero incluso en Siberia había muchísimas cosas peores que los gulags, y uno de ellos era el ser enviado a la construcción de la carretera de Kolima o Kolymá (Колыма en ruso).

El binóminio de Siberia y Kolima era la muerte asegurada para aquel que recibiera aquel destino. Dicen las fuentes que sobrevivir más de dos años era prácticamente imposible. El 35%-40% de los prisioneros morían el primer año y a final del segundo año el 100% de los prisioneros. Pero el asunto es que... seguían y seguían llegando prisioneros. ¿Y qué hacian esos prisioneros? Trabajar, trabajar en la construcción de una carretera llamada la carretera de Kolima en la parte mas septrentional de Rusa, en la Mongolia Siberiana para construir una carretera de más de 2.000 kilómetros.

Pero ojo, esta zona es una de las zonas que registran algunas de las temperaturas más bajas del año, llegando a recibir temperaturas cercanas a los 75 grados bajo cero. Lluvía, nieve y barro. Un ser humano sin el abrigo necesario apenas se mantendría con vida algunos minutos. Y eso no es todo, imaginaos trabajando en dichas condiciones sin descanso, con una alimentación obviamente paupérrima. 

Esta carretera comenzó a construirse en época Stalinista durante 1932 y no se terminó  (o más bien se dejó de construir dado que no se llegó a finalizar) en torno a 1953. Las condiciones en las que los obreros trabajaban eran, como os podéis imaginar, infrahumanas. El terreno, permafrost en su mayoría y varias otras mezclas de tierra y fango dificultaban enormemente que la carretera se construyera en aquel terreno. Es por eso que unos ingenieros, veteranos de la Primera Guerra Mundial que se encontraban desde los inicios de la construcción de la carretera, dieron con la solución, una solución descubierta en las trincheras de la Gran Guerra. Los huesos humanos junto con la carne podían hacer de una buena argamasa sobre la que construir la carretera y posteriormente asfaltarla, para que así el asfalto se agarrará mucho mejor por el terreno. Así que, ante esta solución tan imaginativa se comenzarón a utilizar los cadaveres de los cientos de miles de muertos que se agolpaban mientras la carretera se construía, dicen, que para extender el comunismo en aquellas remotas regiones y para ayudar al transporte del oro de las minas siberianas. 

Así, esta carretera se llegaría a conocer con el paso del tiempo como la carretera de los huesos. Muchos soldados alemanes fueron enviados a aquellos lares a contruir la maligna carretera. Abajo tenéis un mapa para ubicar la carretera en cuestión (resaltada en rojo).





Aunque los historiadores no tienen los datos 100% confirmados se calcula que unos 100.000-150.000 prisioneros de guerra de la 2ª Guerra Mundial murieron y sus huesos pasaron a formar parte de la carretera para toda la eternidad. Obviamente la mayoría de estos prisioneros eran soldados del eje, en su mayoría alemanes, rumanos y posiblemente italianos y húngaros. 

Hoy en día con la llegada del verano, todo se anega de barro, el agua crece en esta región que hace impracticable el utilizar la carretera (que hoy en día se encuentra en unas condiciones terribles) y muchos huesos aparecen a lo largo de ella. ¿Y cuantos muertos se utilizaron? Los datos son escalofriantes: entre dos y tres millones de personas.


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